<indietro

MODIGLIANI
por Pedro Canache y Katiuska García


Los Primeros Años de Modigliani
Amedeo Clemente Modigliani nació en Livorno, Italia, en la costa Toscana, el 12 de julio de 1884 como el menor de 4 hijos de una familia judia. Su madre llamada Eugenia, nacida en la ciudad de Marsella, Francia, fue quien impulsó a Amedeo a entrar en el mundo de las artes y fue bajo su dirección que Amedeo recibió una educación liberal literaria en francés e italiano. Su padre Flaminio había nacido en Roma. La familia de su padre, antes del nacimiento de Amedeo, había sido proveedora del Vaticano (a Modigliani le gustaba decir que habían sido banqueros del Papa, aunque probablemente sólo eran intermediarios en pequeñas transacciones).
Su abuelo paterno creyó que esa relación con la Iglesia le serviría de ayuda para violar una antigua ley que establecía que los judíos tenían prohibida la tenencia de tierras. Así, queriendo dedicarse a la fabricación de vino, compró unos terrenos en las afueras de Roma. Pero de nada le sirvió su relación con el Vaticano: sus posesiones fueron expropiadas. La familia decidió entonces alejarse. Se instalaron en Livorno, donde había familiares y pudieron encontrar una tolerancia la cual era inexistente en Roma.
El padre de Amedeo se dedicó a una profesión muy común entre los judíos europeos: el préstamo, aunque no tenía dotes de buen negociante. Prestaba dinero atendiendo más a las necesidades que a las garantías de sus clientes, y muy pronto debió recurrir él mismo a otros prestamistas.
Así como Flaminio Modigliani era benevolente con sus clientes, sus acreedores fueron inflexibles con él, propiciándole un embargo en el que todos sus bienes fueron secuestrados. Para el momento en el que la justicia se presentó en la casa de los Modigliani, Eugenia estaba embarazada de Amedeo. Esta vez, otra vieja ley italiana sirvió para dar un respiro a la familia: todos los objetos que estuvieran sobre la cama de una mujer embarazada eran intocables. Flaminio y Eugenia acumularon en su cama de matrimonio todas las joyas y objetos de algún valor que aún poseían. Esa pequeña fortuna les sirvió para instalarse en una casa más modesta y tratar de comenzar una nueva vida.
Con el objetivo de dedicarse a la minería, Flaminio se alejó de Livorno. Eugenia abrió una escuela de lenguas para señoritas, a la vez que se dedicaba a escribir cuentos y artículos literarios para algunos periódicos. Además de ésto, criaba a sus cuatro hijos.
Desde pequeño, Amedeo tuvo una salud delicada, contrayendo enfermedades respiratorias, tifoidea, tuberculosis. Además, el estilo de vida del artista ayudaría a su muerte a la temprana edad de 35 años, debido al consumo en exceso de bebidas alcohólicas y drogas.
En 1898, a la edad de 14 años, Amedeo (Dedo, como lo llamaban en su familia) entra en la Academia de Artes de Livorno bajo la tutela de Guglielmo Micheli, un pupilo de Giovanni Fattori. Amedeo fue educado en la tradición del Impresionismo de Macchiaioli (paisajes, retratos, naturaleza muerta y estudio de desnudos), un grupo de pintores toscanos que anticipan algunos aspectos del impresionismo y el nombre se genera a partir de los ataques de algunos críticos que decían que pintaban con manchas (macchie, en italiano). En esta Academia estudia a Charles Baudelaire, Lautremont, Oscar Wilde, Henri Bergson, Gabriela D’Annunzio y otros.
Poco después de comenzar sus estudios de pintura, Modigliani enfermó de fiebre tifoidea y luego de varias semanas próximo a la muerte, pasó casi un mes con episodios alucinatorios y delirantes. Con dificultad se recuperó, aunque su salud quedó debilitada para siempre. Dos años después, los médicos diagnosticaron tuberculosis, la enfermedad que lo mataría.
Amedeo creció en un ambiente donde la filosofía, la literatura y la política eran los temas de discusión diaria. Isaac Garsin, su abuelo materno, fue su mejor amigo de la infancia y la adolescencia. Hombre de una gran cultura clásica, orgulloso de su origen judío, inculcó en Amedeo el amor por la filosofía y el gusto por las tradiciones judías. Amedeo admiró a Nietzsche, aprendió de memoria largos fragmentos de Dante, reverenció a Shelley (que había vivido en Livorno) y se convirtió en un fanático de Baudelaire. Más tarde, ya radicado en París, descubriría otros dos poetas: François Villon (el primero de los malditos) y el montevideano Lautréamont, cuyo único libro, Los cantos de Maldoror, se convertiría en su obra predilecta, que llevó en el bolsillo hasta el día de su muerte. Su tía Laura le dió a conocer la obra del anarquista Kropotkin
Un académico estadounidense había contratado a Eugenia para que escribiera ensayos sobre literatura italiana, que luego él firmaba y publicaba (lo que le permitió hacerse un buen nombre como erudito en su país). Su hermano mayor, Emmanuele, un abogado y militante socialista, fue encarcelado por motivos políticos. Los Modigliani siempre sufrieron persecuciones: los abuelos por judíos, los padres por deudas, los hijos por socialistas. En medio de este ambiente agitado por las circunstancias, Amedeo definió sus objetivos y sus enemigos ideológicos (los burgueses) desde muy joven.
En 1898 le escribió a su amigo, el pintor Oscar Ghiglia: "Quisiera que mi vida sea un torrente fértil que recorra la tierra con alegría. Soy rico, estoy lleno de ideas, y sólo necesito trabajar. [...] Un burgués me dijo, hoy (con la intención de insultarme) que mi cerebro estaba siendo desperdiciado. Me hizo mucho bien. Todos deberíamos recibir un recordatorio como ese cada día."
El 7 de mayo de 1902 se inscribe en la “Scuola Libera di Nudo” en Florencia bajo la tutela de Giovanni Fattori.

En 1903, Modigliani se convierte en estudiante del “Reale Istituto di Belle Art di Venezia”, donde observa el arte del Simbolismo, el Impresionismo Francés, trabajos del escultor Augusto Rodin y reproducciones del trabajo de Henri de Toulose-Lautrec lo cual lo anima a dejar Venecia y partir a Paris.
Otros piensan que su recorrido por Florencia, Roma, y una estadía relativamente prolongada en Venecia (donde inicia el consumo de haschish y prácticas de ocultismo en salidas festivas con muchachas protegidas por un cierto Barón Croccolo) lo convencieron de que los burgueses dominaban la cultura italiana, por lo cual había que irse al centro del mundo: París.
Su vida en París
En 1906, a la edad de 22 años, llega a Paris y se instala en Montmartre. Su círculo de allegados incluye a Paul Alexander, Pablo Picasso, Guillaume Apollinaire, Andre Derain y Diego Rivera. Justo después de su llegada se inscribe en la Academia Colarossi donde estudia a Dante, Lautremont y trabajos literarios de fin de siglo. Modigliani escribió algunos poemas, de los cuales 4 están extintos.

Tal vez por el ambiente antisemita de aquel París, Modigliani desarrolló una actitud agresiva cada vez que se insinuaba una crítica a algún judío. Muchas de sus peleas en los cafés (y pese a su corta estatura, fue temido protagonista de famosas trifulcas) tuvieron origen en la defensa de su origen judío.

Llegó a París con algo de dinero, que gastó en muy poco tiempo. Poco previsor, se instaló en un hotel bastante caro, y comenzó a frecuentar los cafés, donde rápidamente se hizo conocer entre los artistas. En esos años, Montmartre comenzaba a resultar caro, debido en parte a la fascinación que su leyenda ejercía entre los adinerados turistas americanos, pero aún albergaba a la principal comunidad artística parisina. Cuando se le terminó el dinero, Amedeo alquiló un estudio destartalado en la zona baja de la colina, y se dedicó a la escultura y al estudio de pintura y dibujo en la academia Colarossi, un instituto muy famoso al que concurrían centenares de estudiantes.

Algunos relatos aislados dan una idea de la impresión que rápidamente causó el joven italiano. Picasso dijo una vez: "Hay un solo tipo en París que sabe vestirse: Modigliani". Un espectacular traje de pana ocre brillante, camisa amarilla, faja y bufanda rojas, y un sombrero negro de ala ancha, todo esto usado por un joven de una belleza sobrenatural, que se movía con gracia aristocrática, que hablaba el francés sin acento y recitaba de memoria largos pasajes de La divina comedia, hacían que su presencia se notara de inmediato cuando aparecía en la puerta de un café o en una sesión de estudio en la Academia Colarossi.

Modigliani (conocido entre sus allegados como Modi) se convierte en miembro de la Sociedad de Artistas Independientes en 1907 y exhibe pinturas en el estudio de su amigo escultor Amedeo de Souza Cardoso. En el Salon de Otoño del mismo año fue representado con 6 pinturas entre las cuales figuraba, Retrato de L.M. En esta misma exposición se presentaba una retrospectiva de Paul Cezanne, quien había muerto en 1906 y de cuyo trabajo Modigliani quedó impresionado. En esta etapa su mayor preocupación son los retratos y los desnudos.

Aunque el artista italiano se convierte pronto en un personaje característico de la bohemia artística de la ciudad, siempre se mantendrá al margen de cualquier movimiento más o menos organizado. En 1907 conoce al que será su primer mentor en París, Paul Alexandre, médico que había creado una suerte de refugio de gran número de artistas en un edificio ocupado de la calle Delta. Persuadido por éste, Modigliani presenta en el Salón de los Independientes del año 1908 seis obras en las que se distingue la huella de Cezanne, la de Toulouse-Lautrec, Gauguin y el Picasso de la época azul, las cuales marcarán la obra de Modigliani hasta el final de la primera década del siglo. En esta exposición Modigliani muestra las pinturas “The Jewess” y “El Idolo”, dos mujeres desnudas, un boceto y un dibujo.

En 1909 Modigliani viaja a Livorno y regresa a Paris, quedándose en Montparnasse y trabajando en la urbanización de artistas de la “Cité Falguiere”. Luego de Paul Alexandre, otro personaje fundamental en la carrera de Modigliani es el escultor rumano Constantin Brancusi, vecino suyo en la Cité Falguiere. Animado por Brancusi, Modigliani, que nunca había renunciado a su vocación de escultor, decide en 1909 consagrarse a esta actividad. Las obras de este período, que se prolonga hasta 1914, están realizadas en talla directa y son fruto de un proceso de estilización que le debe mucho al arte negro, pero también a las estatuarias egipcias y griega arcaica.

En el verano de 1912, Modigliani realiza su último viaje a Italia impulsado por sus amigos, quienes realizan una colecta para ayudar a pagar su viaje, con la esperanza de que en el entorno familiar moderara sus hábitos ante el deplorable aspecto que el pintor ofrecía. En Livorno encuentra un taller y reanuda la escultura. Según una leyenda (sólo documentada en parte), las críticas de sus amigos livorneses harán que, en un ataque de despecho, el artista arroje sus esculturas al Canal de los Holandeses de la ciudad toscana, desapareciendo para siempre. Esta decepción, unida al alto costo de los materiales y la dificultad de conseguirlos debido al inicio de la Primera Guerra Mundial, la necesidad de disponer de un taller adecuado para la talla de la piedra y los problemas de salud que el polvo ocasionaba a sus débiles pulmones, forzarán a Modigliani a abandonar esta disciplina. Sin embargo el intenso ejercicio de síntesis que caracteriza a esta etapa dejaría una huella profunda en su producción posterior.

A partir de 1914, Modigliani, que cuando estalla la guerra intenta alistarse, pero su mala salud se lo impide, retorna con nuevo ímpetu a la pintura. En sus primeros trabajos el color era aplicado de forma suave entrecortada, volviéndose un evocador del Puntillismo. Esta técnica fue seguida por el estilo angular influenciado por el Futurismo y el Cubismo y prestando atención a la tradición de esculturas primitivas. El tema de casi todos sus trabajos fue el retrato. Modigliani usaba como modelos a amigos, conocidos y personas que el conocía en cafés. Además de pinturas de óleo, Modigliani también se concentraba en dibujos. De hecho, el artista vendía sus dibujos en bares y cafés y de esta forma pagaba sus comidas.

Había un ambiente bastante peculiar. Hay un episodio de la guerra que pinta elocuentemente esa cualidad surreal de la vida en París. Para el contraataque del Marne, el general Gallieni, comandante de la región de París, disponía de tropas, pero no de transporte. Tuvo una idea: contrató a los 600 taxis de París para llevar a los soldados a la batalla. Ese tipo de gestos era muy del gusto de Modigliani.

El entorno de Modigliani

En aquella época existían dos grupos en pugna en la comunidad de los artistas: la banda de Picasso y los seguidores de Matisse. Muy pocos quedaban fuera de la influencia de estas dos personalidades fuertes y acaparadoras. Hubo tres artistas que compartieron el rechazo a las comanditas, la marginalidad y una vida trágica: Maurice Utrillo, Chaim Soutine y Amedeo Modigliani. Los tres fueron grandes amigos, pese a las enormes diferencias de personalidad, ideas artísticas y formación. Fueron ellos tres los llamados malditos, pero Amedeo recibió el título, porque el apócope de su apellido lo hacía fácil: Modigliani, maudit, maldito.

Amedeo Modigliani era muy sociable. Su rechazo a la banda de Picasso, que finalmente derrotó a los partidarios de Matisse (el fauve, la fiera en francés, terminó frecuentando el bateau-lavoir, un antiguo y destartalado lavadero que era el taller de Picasso), no le impidió recibir el respeto del español, del que sin embargo, nunca sería íntimo. Entre sus compañeros frecuentes en cafés, talleres y fiestas se encuentran:

1. Los escultores Lipschitz, Epstein, Archipenko y Brancusi;
2. Los pintores Kisling, Ortiz de Zárate, Vlaminck, Van Dongen, Utrillo y su madre Suzanne Valladon;
3. Los escritores Salmon, Jacob, Cocteau, Cendrars y Ehrenburg.

De la mayoría de ellos Modigliani realizó retratos, algunas de las más bellas pinturas del siglo XX.

Amedeo era considerado un marginal aunque se relacionaba cordialmente con casi todos los miembros de la colonia internacional de artistas establecida en París. Era la época en que los manifiestos comenzaban a circular. El primero de todos, producido por los futuristas italianos, le fue ofrecido para que estampara su firma, lo que pone en evidencia que los promotores de algunos movimientos de vanguardia no se preocupaban tanto por las ideas de los firmantes, sino por la abundancia de firmas. De otra forma no se explica que los futuristas hicieran el pedido a un artista como Modigliani, que insistía mucho más en el intento de recuperar una línea de expresión que venía desapareciendo, que en una ruptura absoluta. Modigliani no se suscribió a nada, y sin embargo fue probablemente uno de los artistas más revolucionarios de su siglo.

Un ejemplo de su sensibilidad descolocada en su tiempo, adelantando los años que vendrían, es su devoción por Los cantos de Maldoror, que sólo sería "descubierto" por la crítica y los surrealistas dos décadas después que Modigliani.
En 1916 Modigliani conoció a Leopoldo Zborowski quien remplaza a Paul Guillaume como su negociador de arte. Zborowski encontró un estudio para Modigliani y contribuyó para su manutención diaria. En los siguientes años, Modigliani hizo varios retratos de él y su esposa.
La última compañera de Modigliani fue Jeanne Hébuterne, nacida en París el 6 de abril de 1898. En 1917, cuando era estudiante de pintura en la academia Colarossi, Jeanne conoció a Amedeo. Se conservan unos pocos trabajos suyos: dibujos a lápiz, de líneas fluidas, uno de ellos un retrato de Modigliani, y una pintura que representa el patio de la casa de apartamentos donde vivieron el último año de sus vidas.
Algunas de las características que se conocen de Jeanne es que casi no hablaba y nadie la vio reir. Las tres fotos que se conservan de ella dan la impresión de que no se trataba de una belleza. Hija de una familia de pequeños burgueses, su relación con Modigliani produjo una ruptura violenta con su padre, aunque su madre llegó a convivir varios meses con la pareja, en su estadía en Cagnes. El 29 de noviembre de 1918, Jeanne dio a luz una hija de Amedeo en Niza. Su hija Jeanne fue entregada a una institución para asegurarle unos cuidados que la pareja no podía ofrecerle, aunque no fue dada en adopción. A mediados de 1919, Jeanne Hébuterne quedó embarazada de nuevo.

A finales de 1917, la Galeria Berthe Weill en Paris presenta la primera exhibición individual de Modigliani, para la cual Zborowski preparó algunas treinta pinturas y dibujos. La exhibición de desnudos causó una protesta pública, por lo cual fue cerrada por la policía poco después de su apertura y fue un fracaso financiero.

La tuberculosis avanzada de Modigliani y la agitada atmósfera parisina durante la guerra, forzaron a Modigliani a mudarse a la Costa Azul cerca de Niza y Cannes en 1918. En el sur de Francia los trabajos de Modigliani se tornan más luminosos y sus figuras obtienen caras más largas y cuellos más finos. Modigliani abandona el hasta ahora aceptado canon de pintar sólo retratos de medio cuerpo a favor de tres cuartos de longitud y retratos de tamaño natural de niños y adolescentes del área local. En diciembre Paul Guillaume organiza otra exhibición con el trabajo de Modigliani en el Faubourg Saint Honoré en Paris.

En 1919 se realiza una exhibición llamada Arte Moderno Francés en la Galería Mansard en Heale, en la cual participa Modigliani. También se presentan 10 trabajos del artista en la Galería Hill de Londres y otras en el Salón de Otoño en Paris.
La enfermedad que Modigliani arrastraba desde la adolescencia se agravó durante 1919, y para el invierno la situación era insostenible. Incapaz de recorrer los cafés para realizar retratos, las entradas de la pareja se reducían a los adelantos que el agente de Modigliani, el poeta polaco Leopold Zborowski, dificultosamente podía darles. El 22 de enero de 1920, Ortiz de Zárate, el pintor chileno que fue su primer amigo en París, llevó a Modigliani al hospital, inconsciente, con la ayuda de Moïse Kisling y Zborowski. Lunia Czechowska, una amiga secretamente enamorada de Modigliani, se encargó de Jeanne, cuyo embarazo había pasado ya el noveno mes. Sin haber recuperado la conciencia, Amedeo murió a las 20:50 horas del sábado 24 de enero.
Jeanne fue llevada al hospital para ver por última vez a su esposo. En algún momento de la madrugada de ese mismo día Jeanne fue llevada a la casa de sus padres. A las cuatro de la mañana del domingo, mientras sus padres y su hermano André discutían en otra habitación acerca del futuro de la muchacha y sus dos hijos ilegítimos, Jeanne abrió la ventana de su antiguo dormitorio y se arrojó a la calle.

El 27 de enero, mientras toda la comunidad de artistas formaba un impresionante cortejo fúnebre por las calles de París, acompañando el cuerpo de Modigliani al cementerio del Père Lachaise, los padres de Jeanne llevaron su cadáver en secreto al cementerio de Bagneux. En 1930, luego de diez años de súplicas, Emannuele Modigliani, el hermano mayor del pintor, convenció a los ofuscados Hébuterne para que permitieran el traslado de los restos de Jeanne a una tumba junto a la de Amedeo.


La leyenda de Modigliani

Las primeras noticias de una enfermedad final que aquejaba a Modigliani produjeron un alza en los precios de sus cuadros, cosa que casi pudo disfrutar el artista, ya que vendió tres cuadros en una exposición en Londres, pocos meses antes de morir. Los rumores eran tan difundidos que el propio Modigliani llegó a escuchar noticias de su muerte. Cuando finalmente murió, pocos meses después de la exposición, los galeristas, que no le habían dado espacio en vida, se encontraron con un paquete muy atractivo: un personaje mítico, bohemio y por el que lloraban las más bellas mujeres de París, con una obra relativamente reducida.
Modigliani sin leyenda, título de la biografía que Jeanne Modigliani escribió de su padre, probablemente no hubiese sido bien vendida; quizá habría pasado a la historia como otro Kisling, otro Ortiz, otro cualquiera de los muy personales artistas de aquellos años. Modigliani estaba solo. Creía que la calidad de su obra bastaría para producir el éxito. Estaba equivocado: era necesario afiliarse a un movimiento o morir.
Muchos de sus contemporáneos lo describieron como un borracho, dependiente del haschish, camorrista y exhibicionista, y numerosos testimonios hablan de su permanente estado de enajenación. Si dejó pocas obras, no fue porque pintara poco, sino porque su carrera artística duró sólo una década. Su enfermedad pulmonar lo obligó a alejarse del trabajo en muchas ocasiones. Si a eso agregáramos un estado permanente de borrachera, como pretenden algunos, resultaría inexplicable su tasa de producción, la calidad y firme evolución de su obra.

Tal vez la mala fama proviene de su personalidad anárquica. Su marginalidad era menos peligrosa para algunos movimientos de su época si obedecía a una debilidad de carácter, que si se debía a una profunda convicción sobre el rol del artista. Para el espíritu conspirativo de los movimientos de entonces, nada era más amenazante que un individuo genial e ingobernable, que además no tenía aspiraciones de liderazgo.

La obra de Modigliani le servía al sistema de producción y comercialización artística si se trataba del producto de la enfermedad y la droga: esa visión tiene la ventaja de aceptar su valor y a la vez lo coloca como indeseable. Su negativa a la ruptura con la tradición y a la organización de grupos de asalto artístico iba en contra del espíritu de la época. Modigliani fue un rebelde tanto para los burgueses como para los vanguardistas.

Las mujeres en la vida de Modigliani

Desde su adolescencia, Modigliani fue literalmente adorado por las mujeres. Todos quienes lo conocieron, cuando hablaban del pintor, comienzan por referirse a su extraordinaria belleza. Durante sus primeros años en París, Modigliani intentaba convertirse en escultor, y trabajaba muy poco con modelos. Sus amantes eran dependientas de lavanderías, modelos de la Academia Colarossi, artistas y poetas que conocía en los cafés y en las reuniones que se realizaban en los talleres de sus amigos. Cuando definió su carrera como pintor, su tema fue siempre y solamente el retrato. Pintó, en toda su vida, sólo cuatro cuadros cuyo tema no es el cuerpo humano: un paisaje de Toscana, en su época de estudiante en Italia, dos paisajes del sur de Francia, cuando durante la guerra vivió dos años en Cagnes-sur-Mer, donde le resultaba difícil encontrar modelos y una naturaleza muerta en un cuadro a dos manos con su amigo Moïse Kisling.

Algunas artistas se dedicaban a posar por dinero, para pagar sus estudios de pintura o simplemente para comprar los materiales imprescindibles para pintar. Tal es el caso de Suzanne Valladon, la madre de Maurice Utrillo, que había sido modelo de Renoir y en la época de Modigliani ya era una pintora reconocida. Modigliani retrató a muchas modelos profesionales, con quienes seguramente tuvo relaciones íntimas, pero también fue solicitado por mujeres fascinadas por el ambiente artístico parisino, compradoras de arte o acompañantes de coleccionistas.

Amedeo tuvo unos cuantos problemas con maridos celosos. Su aventura con Gaby, una famosa modelo no muy joven pero extraordinariamente hermosa, tuvo su conclusión en un episodio relatado por Douglas Goldring en su libro Artist Quarter. El amante de Gaby, un hombre adinerado que mantenía a la mujer más que nada como un imprescindible rasgo chic, tuvo un encuentro con Modigliani, a través de un amigo común. La relación de Gaby con el pintor se había hecho demasiado conocida en la ciudad, y el hombre, que toleraba algunos caprichos de su amante, deseaba al menos cierta discreción.

Pero la entrevista fue una muestra de la capacidad de seducción de Modigliani. Los reclamos del hombre terminaron disueltos en un brindis de ambos por la belleza de Gaby, y su amistad sellada luego de una noche de vino, haschish e incluso la venta de uno de los desnudos que Modigliani había hecho de la mujer que compartían.

Entre algunas de las mujeres cuyos nombres quedaron asociados al de Modigliani se encuentran la actriz Elvira, la modelo negra Aicha, la poeta rusa Anna Akhmatova, la periodista inglesa Beatrice Hastings y la artista canadiense Simone Thiroux. Muchas otras se autoproclamaron viudas cuando el pintor murió.

La valoración de la obra de Modigliani

Existe una especie de incapacidad crítica para evaluar el trabajo de los artistas que no funcionan dentro de una corriente clara y explícitamente definida. Hay una notable escasez de trabajos críticos acerca de Modigliani. Esa falla del sistema evaluatorio de los mediadores limita la posibilidad de recepción de una gran cantidad de obras de arte por parte del público no especializado.

Entre las pocas críticas que existen del artista se encuentran:
1. Durante la vida del pintor, sólo se publicó una nota crítica sobre su obra. La firmó Francis Carco, y apareció en el Éventail de Ginebra ("Modigliani",15 de julio de 1919), luego de una exposición colectiva en la Galería Dada de Zurich donde Modigliani fue invitado a participar.
2. André Salmon había escrito una nota antes de la muerte del pintor, que se publicó, con casi nula difusión, en un número de 1920 de Art Vivant.
3. Hasta la publicación, en 1926, de Modigliani, sa vie et son oeuvre, una monografía de Salmon basada en la nota del punto anterior, sólo es posible encontrar un artículo sobre el pintor: una horrible diatriba de Francesco Sapori (Arte mondiale alla XIII Esposizione a Venezia, Bérgamo, 1922), a partir de la participación de doce obras de Modigliani en la Bienal de Venecia de 1922.
4. La leyenda de Modigliani se disparó con la monografía de Salmon; pero la buena opinión de la crítica, que comienza a formarse en esos años, se debe a trabajos de Fry, Einstein, Warnold, Reynal y Carco, publicados todos a partir de 1926.
5. Salmon escribió una novela (La vie passionée de Modigliani, 1957) que contribuyó a difundir una idea fantasiosa del artista.
6. En 1958, Jeanne Modigliani publicó su Modigliani senza leggenda, un intento de despojar la imagen de su padre del aura romántica que lo endiosaba a la vez que estigmatizaba.
7. Lionello Venturi, el gran crítico italiano, contribuyó (en medio de una disputa famosa con un erudito fascista) a cambiar la visión que los italianos tenían del pintor emigrado, a partir de la difusión de artículos en su revista Arte a partir de 1930.
8. Más recientemente, desde una posición privilegiada, el francés Christian Parisot (que dirige los Archives Modigliani, institución radicada en París que reúne toda la documentación familiar del pintor e intenta la realización de un catálogo riguroso de su producción) ha publicado algunos artículos de interés.

Pero la obra de Modigliani es un reto para la crítica. Como no pertenece a ninguna escuela, los trabajos basados en el concepto sociológico e histórico de estilo (iniciado por Wölfflin y elogiado por Hauser) no se detienen en ella. Las enciclopedias de arte moderno no hacen más que colocarle a Modigliani la etiqueta de "pintor de la escuela de París". Sin embargo, más allá de las dificultades para expresar los motivos, hay unanimidad en otorgarle un enorme valor. Modigliani levanta con su obra, una especie de encantamiento que ha dejado mudos a los especialistas. No hay mediación posible; no hay posibilidad de valoración erudita; sólo cabe el contacto directo con su arte.

Se puede decir que Amedeo Modigliani no fue un maestro ya que no dejó discípulos y su obra no tuvo continuadores, tal vez porque es demasiado personal y única. En una época en que los artistas producían abundantes declaraciones de principios, manifiestos, definiciones absolutas, y formaban grupos desafiantes y aguerridos, Modigliani pintó y esculpió fuera de cualquier programa. En medio de la resaca de la producción de aquellos años, su obra emerge con una pureza y una fuerza que el tiempo no hace sino resaltar con brillo cada vez más nítido.

REFERENCIAS

• http://www.whoismodi.com/html/exhibition/port2.html
• http://www.sau.org.uy/teatro/amedeopicasso.htm
• http://www.mystudios.com/art/modern/modigliani/modigliani-landscape-tuscany.html
• http://www.abcgallery.com/M/modigliani/modigliani34.html
• http://www.mystudios.com/gallery/modigliani/gallery_wall.html
• http://www.artchive.com/artchive/M/modigliani.html
• http://www.ocaiw.com/catalog/index.php?lang=en&catalog=pitt&author=544&page=1
• http://www.mcs.csuhayward.edu/~malek/Modigliani.html
• http://en.wikipedia.org/wiki/Amedeo_Modigliani
• http://www.modigliani-amedeo.com/Artist1ENG.htm
• http://www.dozenlilacs.com/modigliani.htm
• http://www.masterliness.com/a/Amedeo.Modigliani.htm
• http://www.absoluteastronomy.com/encyclopedia/A/Am/Amedeo_Modigliani.htm
• http://www.artcyclopedia.com/artists/modigliani_amedeo.html
• Anesa, Noguer, Rizzoli, “Maestros de la Pintura, Modigliani”, Editorial Noguer S.A., Nro.64 (1973).



<inizio

<indietro