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Epistemología,
ciencia y algo más
por Carlos A. Pérez V.
INTRODUCCION
Tres eran los requisitos para Platón para que se pudiera hablar
de conocimiento: creencia, verdad y prueba.
Quien formula una afirmación debe de creer en la misma. El conocimiento
que se expresa debe de ser necesariamente verdadero. Deberán de
existir pruebas que verifiquen dicho conocimiento.
Una buena explicación de lo anteriormente dicho seria lo siguiente:
Si no existe creencia de parte de quien formula la afirmación,
aunque exista verdad y hallan pruebas, no podemos hablar de conocimiento.
No hablamos de conocimiento en el caso de que no halla verdad en la afirmación.
Aunque exista verdad y creencia en la afirmación esta no es considerada
conocimiento si no existe la prueba; por lo que estará en estado
de opinión.
Actualmente
ninguno de los requisitos se considera apropiado. El término "prueba"
es utilizado para designar elementos de juicio destinados a garantizar
que una hipótesis o una teoría es adecuada y satisfactoria.
Hoy en día no es exigida por nosotros una estricta dependencia
entre la prueba y la verdad.
Teniendo en cuenta todo esto no es de extrañarse que una teoría
científica aceptada en cierto momento de la historia sea reemplazada
mas tarde Por eso debemos comprender que es la ciencia, para poder explicar
y entender mejor nuestra época, nuestro destino y, en cierto modo
comprendernos a nosotros mismos. La gran diferencia que caracteriza al
conocimiento científico de los otros tipos de conocimientos es
el método científico.
Pero: ¿Existe un solo método científico?, No en realidad;
existen varios como el método clasificado; método estadístico;
método hipotético deductivo (El cual usan las ciencias naturales
física, química, biología) que se modifican con el
paso del tiempo.
DISCIPLINAS
Y TEORIAS
Cuando hablamos de ciencia conviene hacer ciertas distinciones. Para comenzar
y llevar adelante una discusión es necesario trabajar una determinada
forma de análisis y es aquí cuando debemos preguntarnos
que alternativas tenemos a nuestra disposición pues seria bueno
que entre el método y los resultados que se obtienen guardaran
una estrecha vinculación. Una forma de trabajo convencional es
la disciplina científica, que pone el énfasis en los objetos
de estudio y a partir de la cual podríamos hablar de ciencias particulares.
La física, la química, la sociología, etc. Pero hay
buenas razones para creer que este enfoque disciplinario no es posiblemente
el más idóneo. Los objetos de estudio de una disciplina
cambian a medida que lo hacen las teorías científicas; ciertos
puntos de vista son abandonados o bien en otro momento de la historia
de al ciencia puede ser readmitido. Por esto en lugar de pensar en disciplinas
preferimos pensar en problemas clásicos que orientan distintas
líneas de investigación lo cual nos lleva a considerar una
nueva forma de trabajo o unidad de análisis, es la Teoría
científica.
Teoría científica: es el conjunto de conjeturas (simples
o complejas) acerca del comportamiento de algún sector de la realidad.
Una Teoría constituye para explicar lo que nos integra, resolver
algún problema o responder preguntas centradas en la naturaleza
o la sociedad. La Teoría es la unidad de análisis fundamental
del pensamiento científico contemporáneo.
Hay otros conceptos que también están relacionados con el
anterior, tales como el lenguaje y la verdad. Para relacionar el lenguaje
sabemos que el pensamiento científico es primitivo de quien lo
crea. Este se transforma en propiedad social si se lo comunica a través
del lenguaje el cual funciona como un vehículo de transmisión
del conocimiento propio y por supuesto que al tratarse de conjeturas o
teorías científicas debemos entenderlas como propuestas,
creencias u opiniones. Ahora hablando de la verdad, una teoría
científica puede expresar conocimiento y su verdad no estar suficientemente
probada. En el lenguaje cotidiano nosotros utilizamos la palabra "verdad"
se emplea con diversos fines. Por un lado parece indicar un tipo de correspondencia
o isomorfismo entre las creencias y lo que ocurre en la realidad. Pero
otras veces esta ligada estrechamente con el conocimiento. Decimos que
"verdad" o "es verdadero" es cuando algo esta debidamente
aprobado. En otras ocasiones "verdad" no se utiliza en relación
a la prueba sino a la creencia. Decimos "esta es tu verdad, pero
no la mía", con lo cual estamos cotejando nuestras opiniones
con las del otro interlocutor.
VERIFICACION Y REFUTACION
Entonces como ya mencionamos que hay un uso cotidiano según el
cual "verdadero" seria equivalente a "conocido como verdadero"
o "probado que las cosas tal como se afirma", tenemos que utilizar
palabras
mas adecuadas para evitar el riesgo de malentendidos. Estas son verificado
y refutado. Un enunciado verificado es aquel cuya verdad ha sido probada.
Si queremos decir que se ha establecido su falsedad diremos que el enunciado
esta refutado. Lo importante es advertir que los términos "verificados"
y "refutados" se refieren a nuestro conocimiento de la verdad
y falsedad de una afirmación. Si una afirmación esta verificada,
entonces necesariamente es verdadera, aunque otra afirmación puede
ser verdadera sin estar verificada.
Asimismo, una afirmación refutada necesariamente es falsa, pero
otra puede ser falsa sin que halla sido refutada.
EPISTEMOLOGIA
Esto era necesario mencionarlo para que sirviera de preámbulo a
un termino que esta relacionado íntimamente con establecer la validez
del conocimiento humano, este se llama epistemología, el cual se
suele emplear en un sentido mas restringido, referido exclusivamente a
los problemas del conocimiento científico, tales como las circunstancias
históricas, psicológicas y sociológicas que llevan
a su obtención, y a los criterios con los cuales se lo justifica
o invalida; la Epistemología seria entonces el estudio de las condiciones
de producción y validación del conocimiento científico.
¿Por qué debemos creer en aquellas cosas que afirman los
científicos? Hasta que punto sus conocimientos son validos? .
El epistemologo
se formula esa pregunta para comprender y analizar la significación
cultural de la ciencia en la actualidad. No acepta sin crítica
el conocimiento científico sino que lo examina del modo más
objetivo posible: para él es igualmente de interés una teoría
nueva, contemporánea, que las teorías tradicionales que
en su momento tuvieron gran prestancia. Se pregunta por su aparición
como fenómeno histórico, social o psicológico, por
que hay que considerarla como buena o mala, o cuales son los criterios
para decidir si una teoría es mejor o peor que otra. La Epistemología
es por ello una actividad crítica que se dirige hacia todo el campo
de la ciencia. Otra palabra que suele compartir un mismo discurso con
el término "epistemología" es "metodología".
En general, y a diferencia de lo que sucede con el epistemologo; el metodologo
no pone en tela de juicios el conocimiento ya obtenido y aceptado por
la comunidad científica. Su problema es la búsqueda de estrategias
para incrementar el conocimiento.
DESARROLLO
El desarrollo de los estudios en el terreno de la Epistemología
ha ido incursionando hacia la edificación de un grupo de escuelas
y/o paradigmas que pudieran considerarse, en mayor o menor medida, en
calidad de clásicos del pensamiento universal. Pudiéramos
identificar entre los más notables, los siguientes:
ESCEPTICISMO
Escepticismo (en griego, skeptesthai, "examinar"), en la filosofía
occidental, es la doctrina que niega la posibilidad de alcanzar el conocimiento
de la realidad, como es en sí misma, fuera de la percepción
humana. Por extensión gradual de su significado, la palabra escepticismo
significa también duda de lo que es generalmente aceptado como
verdad. Todo el escepticismo filosófico, al final, tiene que ver
con la epistemología; es decir, que está basado en las ideas
sobre el ámbito y la validez del conocimiento humano.
EMPIRISMO
Empirismo, en filosofía occidental, doctrina que afirma que todo
conocimiento se basa en la experiencia, mientras que niega la posibilidad
de ideas espontáneas o del pensamiento a priori. Hasta el siglo
XX, el término empirismo se aplicaba a la idea defendida sobre
todo por los filósofos ingleses de los siglos XVII, XVIII y XIX.
De estos filósofos ingleses, John Locke fue el primero en dotarlo
de una expresión sistemática, aunque su compatriota, el
filósofo Francis Bacon, había anticipado algunas de sus
conclusiones. Entre otros empiristas también se cuentan David Hume
y George Berkeley. Los racionalistas afirman que la mente es capaz de
reconocer la realidad mediante su capacidad para razonar, una facultad
que existe independiente de la experiencia. El pensador alemán
Immanuel Kant intentó lograr un compromiso entre el empirismo y
el racionalismo, restringiendo el conocimiento al terreno de la experiencia,
a posteriori, y por ello coincidía con los empiristas, pero atribuía
a la mente una función precisa al incorporar las sensaciones en
la estructura de la experiencia. Esta estructura podía ser conocida
a priori sin recurrir a métodos empíricos, y en este sentido
Kant coincidía con los racionalistas.
En los últimos
años, el término empirismo ha adquirido un significado más
flexible, y ahora es utilizado en relación con cualquier sistema
filosófico que extrae todos sus elementos de reflexión de
la experiencia. En Estados Unidos William James llamó a su filosofía
empirismo radical y John Dewey acuñó el término de
empirismo inmediato para definir y describir su noción de la experiencia.
El término leyes empíricas se aplica a aquellos principios
que expresan las relaciones que, según se aprecia, existen entre
los fenómenos, sin que impliquen la explicación o causa
de los fenómenos mismos.
RACIONALISMO
Racionalismo (del latín, ratio, razón), en filosofía,
sistema de pensamiento que acentúa el papel de la razón
en la adquisición del conocimiento, en contraste con el empirismo,
que resalta el papel de la experiencia, sobre todo el sentido de la percepción.
El racionalismo ha aparecido de distintas formas desde las primeras etapas
de la filosofía occidental, pero se identifica ante todo con la
tradición que proviene del filósofo y científico
francés del siglo XVII René Descartes, el cual creía
que la geometría representaba el ideal de todas las ciencias y
también de la filosofía. Mantenía que sólo
por medio de la razón se podían descubrir ciertos universales,
verdades evidentes en sí, de las que es posible deducir el resto
de contenidos de la filosofía y de las ciencias. Manifestaba que
estas verdades evidentes en sí eran innatas, no derivadas de la
experiencia. Este tipo de racionalismo fue desarrollado por otros filósofos
europeos, como el francés Baruch Spinoza y el pensador y matemático
alemán Gottfried Wilhelm Leibniz. El racionalismo epistemológico
ha sido aplicado a otros campos de la investigación filosófica.
El racionalismo en ética es la afirmación de que ciertas
ideas morales primarias son innatas en la especie humana y que tales principios
morales son evidentes en sí a la facultad racional. El racionalismo
en la filosofía de la religión afirma que los principios
fundamentales de la religión son innatos o evidentes en sí
y que la revelación no es necesaria, como en el deísmo.
Desde finales del año 1800, el racionalismo ha jugado sobre todo
un papel antirreligioso en la teología.
IDEALISMO
Teoría de la realidad y del conocimiento que atribuye un papel
clave a la mente en la estructura del mundo percibido. A lo largo de la
historia de la filosofía se pueden distinguir diferentes aplicaciones
y definiciones. En su forma más radical y, muchas veces rechazada,
es equivalente al solipsismo, un punto de vista que afirma que la realidad
se deriva de la actividad de la propia mente y que nada existe fuera de
uno mismo. Sin embargo, de una forma habitual, el idealista reconoce por
completo el mundo externo o natural, y evita afirmar que éste puede
reducirse al mero hecho de pensar. Para los idealistas, por otro lado,
la mente actúa y es, de hecho, capaz de hacer existir cosas que
de otro modo no serían posibles como la ley, la religión,
el arte o las matemáticas y sus afirmaciones son más radicales
al afirmar que los objetos percibidos por una persona se ven afectados
hasta cierto punto por la actividad mental: si un estudio sobre el mundo
real pretende ser científico es básico tener en cuenta este
hecho.
REALISMO
En la filosofía moderna, el término realismo se aplica a
la doctrina que manifiesta que los objetos comunes percibidos por los
sentidos, como mesas y sillas, tienen una existencia independiente del
propio ser percibido. En este sentido, es contrario al idealismo de filósofos
como George Berkeley o Immanuel Kant. En su forma extrema, llamado a veces
realismo ingenuo, se piensa que las cosas percibidas por los sentidos
son en rigor lo que parecen ser. En versiones más complejas, a
veces denominadas como realismo crítico, se da alguna explicación
de la relación entre el objeto y el observador que tiene en cuenta
la posibilidad de que tengan lugar ilusiones, alucinaciones y otros errores
de la percepción.
En la filosofía
medieval, el término realismo hacía referencia a una posición
que consideraba las formas platónicas, o conceptos universales,
como reales.
LA CIENCIA
NO EXISTE POR SI MISMA
Ninguna rama de la tecnología esta aislada y ninguna ha surgido
de la nada. Por lo tanto ninguna tecnología puede entenderse completamente
sino en sus relaciones con sus vecinos próximos y sus antecesores
inmediatos. La tecnología moderna crece en la misma tierra que
ella fertiliza Toda rama de la tecnología presupone no solo el
conocimiento ordinario y algunas pericias artesanales sino a veces también
conocimiento científico y siempre conocimiento matemático.
Ni es toda pura pues usualmente, tiene componentes estéticas, ideológicas
y filosóficas.
TECNOETICA
Es el es estudio de los códigos morales inherentes a las diversas
ramas de la tecnología, tanto los aceptados de hecho como los aceptados
de palabra.
Toda actividad
humana es controlable o criticable a la luz de los códigos de conducta
que es en parte moral y en parte legal. En particular los procesos tecnológicos
han sido guiados por las siguientes máximas de tipo axiológico
o moral.
1. El hombre
esta separado de la naturaleza y es mas valioso que esta.
2. El hombre tiene derecho y acaso también el deber, de someter
a la naturaleza en su propio beneficio (individual o social).
3. El hombre no es responsable de la naturaleza: podrá proteger
a su hermano (por ejemplo metiéndolo preso) pero no es la nana
de la naturaleza.
4. La tarea suprema de la tecnología es alcanzar la explotación
mas completa de los recursos naturales y humanos, o sea, maximizar el
producto nacional bruto, al menor costo posible, sin importarle nada más.
5. Los tecnólogos y técnicos y son moralmente irresponsables:
su deber es desempeñar sus tareas sin dejarse distraer por escrúpulos
estéticos o éticos. Estos últimos son de responsabilidad
exclusiva de quienes formulan la política tecnológica, y
muy en particular los políticos.
Un claro
ejemplo de lo anterior es el siguiente:
En junio del 2000 fue presentado al mundo por Tony Blair y Bill Clinton
el primer acercamiento a un mapa del genoma humano. Ya se gestaban concepciones
según las cuales la información que brindan los códigos
genéticos puede dar luz para caracterizar a las personas aspirantes
a determinados empleos, y sacar conclusiones por parte de los empleadores
acerca de su talento, capacidad, estados de ánimos, espíritu
emprendedor, etc. A partir de esa información brindada por la configuración
genética de la persona, se podría decidir si la persona
en cuestión sería merecedora o no de esa fuente de empleo.
De esa manera alguien podría saber desde su nacimiento para qué
ha quedado predestinada en la vida. La determinación de las relaciones
sociales en la conformación y transformación de la personalidad
queda en el olvido.
Ya es tiempo
de estudiar una nueva ética de la tecnología, que involucre
metas diferentes y que se base sobre el conocimiento de la naturaleza
y la sociedad. Si deseamos conservar la mayor parte de la tecnología
moderna y estimular al mismo tiempo que se minimicen sus componentes nocivas
y sus aspectos laterales negativos, podríamos considerar el modelo
ético propuesto por Mario Bunge basado en tres códigos morales:
un código universal, un código que rija la actividad del
tecnólogo, y un código moral social que rija la actividad
del que adopta decisiones concernientes a la tecnología
1. Un código
moral universal: para todo ser humano, por encumbrado o humilde que sea.
Deberá ser fundado sobre juicios de valor acerca de los cuales
se pueda discutir (es decir, serán consensuados).
2. Un código moral individual para el tecnólogo: este código
deberá incluir el código moral de la ciencia, esto es, el
conjunto de las normas morales que aseguran la búsqueda y diseminación
de la verdad. Estas normas deberían subrayar la responsabilidad
personal del tecnólogo en su trabajo profesional así como
su deber a negarse a participar metas antisociales.
3. Un código moral social que rija la formulación de políticas
de investigación y desarrollo (o práctica) tecnológicos
Sus normas debieran condenar la búsqueda de metas socialmente indeseables
y debieran imponer una limitación drástica de todo proceso
tecnológico que se dirige en esa vía. Es decir todo proyecto
tecnológico debe ser razonable, factible y beneficioso para todas
las personas que puedan ser afectadas por el.
También
es necesaria la defensa de la necesidad de llevar el conocimiento y el
adelanto científico más importante a la repercusión
directa en la vida cotidiana de todas las personas, y no sólo de
los sectores sociales "MAS FAVORECIDOS". Es decir, entender
que la llamada "sociedad del conocimiento", "nueva economía",
etc. no podrán erigirse como fenómenos plenos del desarrollo
tecnológico si no implican una practica encaminada a la eliminación
de los abismos sociales en que vivimos. No puede ser la pobreza mayoritaria
del planeta la base del futuro desarrollo de la alta tecnología
minoritaria, porque en esa balanza fatalmente y dada su magnitud, terminará
siendo la pobreza primero el freno y luego el sepulturero de esa alta
tecnología. El nuevo conocimiento no puede servir como no sea para
el enriquecimiento de la humanidad. No puede ser el nuevo conocimiento
quien afiance la máxima vivida del hombre lobo del hombre.
Bibliografía
BUNGE, Mario: Epistemología
Editorial Ariel, España, 1980, pp. 275
CLARKE, Desmond:
La Filosofía de la Ciencia de Descartes
Editorial Alianza, España, 1982, pp. 256
GATZEMEIER,
Matthias et al : Historia de la Filosofia
Editorial Koneman, Alemania, 2000, pp. 120
MAGEE, Bryan
: Historia de la Filosofía
Editorial Blume, Espana, 1999, pp. 240
VERNEAUX,
Roger: Epistemología General o Crítica del Conocimiento
Editorial Herdel, España, 1977, pp. 249
ANEXOS
CARTA A UNA
APRENDIZ DE EPISTEMÓLOGA
A Manuel
Sadosky
C.EN.DE. S.
Caracas
Posible futura colega:
Me cuenta Ud. que está por ingresar en a universidad y le interesa
la filosofía de la ciencia. Y me pregunta qué debiera hacer
para convertirse en una buena epistemóloga.
Después de haber pensado durante cuarenta años en este problema,
he elaborado la siguiente receta para formar epistemologos:
1. Consígase una familia que le asegure una capacidad innata para
hacer trabajo intelectual intenso y variado, continuado y prolongado,
así como profundo y original. Y ahora va en serio: cerciórese
de que es capaz de realizar trabajo intelectual productivo, y ello de
la única manera posible: intentándolo. Aborde problemas
intelectuales difíciles aunque no imposibles para su nivel actual
y haga esfuerzos sostenidos por resolverlos. Examine los resultados de
su esfuerzo y asegúrese de que esta clase de trabajo le gusta más
que cualquier otra. Además, pida que le critiquen y comenten sus
ensayos. Pero no se descorazone si la crítica es adversa: todo
comienzo es inseguro.
2. Asista
a buenas escuelas , rodéese de gentes inteligentes y productivas,
con intereses amplios, así como de profesiones y edades diversas.
(Una mala escuela puede enseñar malos hábitos intelectuales,
coartar vocaciones auténticas, o dar una seguridad injustificada.
Y amigos superficiales o improductivos pueden lograr los mismos malos
efectos,) Y rodéese de buenos libros y buenas revistas. Sea omnívora
pero no trague todo le que está a su alcance: seleccione.
3. Estudie
a fondo una ciencia o tecnología. Escoja una ciencia o tecnología
que haya alcanzado madurez teórica o esté en vías
de alcanzarla. Esto la pondrá en contacto con problemas filosóficos
interesantes y difíciles, y la obligará a estudiar matemática,
el lenguaje de toda ciencia madura. Pero, a menos que crea sentir una
vocación irresistible por la física o la química.
No escoja ninguna de éstas, porque hoy día se necesita una
decena de años de arduos estudios universitarios para llegar a
la frontera de la física ola química. Escoja más
bien una ciencia en desarrollo, de frontera más cercana, tal como
la biología molecular, la biología matemática, la
bioingeniería, la psicobiología, la sociología matemática,
la investigación operativa, o la administración científica
de empresas. Si lo hace podrá Vd. llegar con relativa rapidez a
la frontera y podrá abordar problemas científicos y epistemológicos
tan apasionantes como descuidados.
4. No se
contente con leer asistir a algunos cursos: siga estudios formales intensivos,
sométase a exámenes y, en general, cumpla los requisitos
para obtener el grado de licenciado en una ciencia pura o aplicada. Ni
se contente con esto: emprenda cuanto antes investigaciones científicas,
primero con ayuda, luego por si misma. De lo contrario se verá
forzada a consumir, y más tarde a vender, productos acerca de cuya
manufactura no tendrá la más pálida idea. Así
como para escribir buenos poemas de amor es menester amar, para filosofar
bien sobre la investigación científica es preciso haberla
hecho. Los filósofos que jamás la han hecho suelen trazar
caricaturas de ella, al modo de los cartógrafos medievales, que
jamás se habían movido de su región natal, dibujaban
mapas imaginarios de comarcas lejanas. Todo esto implica que no le bastará
una licenciatura en ciencias: apunte a una maestría y, luego, a
un doctorado. Ni siquiera éste le bastará: convendrá
que siga toda la vida activa en ciencias, aunque sólo sea enseñándolas,
para no perder de vista el objeto mismo de su filosofía. El epistemologo
no debiera ser un científico fracasado ni un filósofo descarriado,
sino un filósofo que ha tenido éxito en la ciencia pero
se ha sentido más atraído por los problemas filosóficos
que ésta suscita que por los problemas científicos particulares.
5. Especialícese
en una ciencia o tecnología determinada sin descuidar las demás
disciplinas científicas: manténgase al tanto, aun que sea
a distancia, de lo que acontece en todas las ciencias si quiere hacer
filosofía de la ciencia en general y no tan sólo de su especialidad.
Para esto visite laboratorios, asista a coloquios, lea literatura de alta
divulgación. Recuerde que la ciencia es un gran sistema formado
por subsistemas que se nutren y controlan mutuamente. Y recuerde que las
divisiones del trabajo intelectual son ignoradas por el mundo exterior.
6. Estudie
filosofía por su cuenta al mismo tiempo que estudia ciencia o tecnología,
y ello aun a riesgo de que sus estudios científicos marchen con
alguna lentitud. Para esto tendrá que programar cuidadosamente
su estudio independiente de la filosofía. (Si se dedica por entero
a la ciencia, dejando a la filosofía para más adelante,
podrá perder su interés actual por la segunda. Y si se dedica
desde el comienzo y exclusivamente a la filosofía. Acaso llegue
demasiado tarde a la ciencia. Al que logra lo más difícil
poco le cuesta lo menos.)
7. Introdúzcase
a la filosofía por vía histórica o por la puerta
de la lógica. Según su disposición actual, pero no
descuide ninguno de los dos polos. Siga los pasos de los buenos filósofos
antiguos, medievales, modernos y contemporáneos. Lea algunas de
sus obras. (Lea los clásicos en buenas traducciones, No pierda
el tiempo aprendiendo lenguas clásicas, ya que lo necesita para
aprender el lenguaje universal de las ciencias, o sea, la matemática.)
Dedique un par de años a los estudios históricos, pero trate
de conservar toda la vida el trato amistoso con los gigantes del pasado.
Y dedique otro tanto al estudio de la lógica matemática
y de sus aplicaciones al análisis de las ideas científicas
y filosóficas. Este estudio de la lógica no le inspirará
acaso ideas originales pero le ahorrará más de una falacia,
le acostumbrará a la claridad y el rigor, y le ayudará a
ordenar sus pensamientos. Una vez llena de las herramientas históricas
y lógicas mencionadas, destine un año a estudiar filosofía
general de la ciencia así como la filosofía de la ciencia
de su especialidad. (En realidad, puesto que el asunto le interesa ya
ahora, Vd. habrá estado haciendo de contra bando lecturas epistemológicas
durante todo el periodo anterior. Tanto mejor. No hay como una pizca de
desorden añadida a una vida por demás ordenada para realzar
su interés.) Finalmente, dedique el último año a
la semántica, la ontología y la ética de la ciencia.
Si completa Vd. este programa estará en condiciones de pasar al
nivel siguiente, que es el de la investigación original.
8. No se
limite a estudiar libros: consulte revistas y escriba, es criba incansablemente,
desde meras fichas de datos hasta ensayos de diversa longitud. Y no guarde
estos ensayos como si fuesen cartas de amor: enséñeselos
a sus compañeros. Amigos y profesores. Discútalos en grupo.
Forme un pequeño Círculo Epistemológico compuesto
por gentes de formaciones dispares pero unidas por el interés por
la epistemología. De esta manera podrá intercambiar informaciones
y criticas, así como recibir y dar consejos y estímulos.
Ya pasó la época del filósofo solitario que no salía
de su aislamiento sino para montar a una cátedra desde la que pronunciaba
frases oraculares sin intentar jamás interactuar con sus colegas
y alumnos. El filósofo moderno se comporta al modo del científico:
no sólo estudia y escribe por su cuenta, sino que también
discute activamente con alumnos y colegas de las más diversas disciplinas.
La búsqueda de la verdad, sea filosófica o científica,
es una empresa social, no una aventura solitaria.
9. Busque
y ejerza la crítica pero no se deje aplastar por ella ni la ejerza
por mero placer. Ejérzala con moderación y con ánimo
de contribuir al avance de los conocimientos más que para sobresalir
o para vengarse. Recuerde que la crítica destruye el error pero
también puede matar la verdad. Recuerde que la mayoría de
las personas ven con desconfianza las ideas nuevas. Y recuerde que, sea
o no justificada, la critica no sustituye a la creación.
10. Comience
por abordar problemas modestos pero apunte a problemas ambiciosos. La
modestia inicial es necesaria por la escasez de conocimientos, pero no
es cosa de pasarse la vida en el jardin de infantes. No es lo mismo modestia
que impotencia. Comience por averiguar qué piensa el gran filósofo
X sobre el problema Y, pero trate de pensar con su propia cabeza sobre
Y. Y más adelante busque nuevos problemas. Comience por abordar
un asunto bien circunscrito, acaso ajeno, con el objetivo final de ir
ampliándolo o de abordar eventualmente problemas inéditos.
Sin embargo, no se proponga alcanzar la originalidad por si misma: es
demasiado fácil. En efecto. Para ser novedoso en filosofía
basta (aunque no es necesario ni honesto) decir disparates en lenguaje
oscuro y poniendo cara seria- (Los argentinos llamamos macanear a esta
actividad siempre de moda en los países latinos. Los franceses
podrían llamarla charlacanisme.) La finalidad de la investigación
filosófica, al igual que la científica, es la verdad general
y profunda formulada de manera clara y exacta. Ene1 caso particular de
la epistemología, una idea es verdadera en este campo si y solamente
si corresponde fielmente a la realidad de la ciencia. Las ideas de este
tipo no abundan porque, para concebirlas, es preciso someterse a un largo
aprendizaje, que no todos están dispuestos a hacer.
Si Vd. posible
futura colega, logra recorrer el largo camino que le recomiendo, se convertirá
gradualmente en una auténtica epístemóloga. Pero
si no busca la autenticidad, sino tan sólo hacerse pasar por epístemóloga
para ganarse la vida, ya sabe lo que no tiene que hacer. Como ve, la decisión
que Vd. está a punto de tomar es de orden moral, como lo es toda
decisión que pueda afectar al prójimo. En este punto no
sirven consejos. Sin embargo, no resisto el impulso de dárselo:
Escoja el camino largo, no sólo porque es el único que lleva
a donde Vd. quiere llegar, y no sólo porque es el único
honesto, sino también porque es el único interesante.
( Texto tomado
de la obra Epistemología de Mario Bunge )
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