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El Vino
por Ma.
Alejandra Medina Torrivilla
1. Introducción 2.
Historia del Vino 3. Viticultura 4. Derivados de la uva 5. Vinificación
de tintos, blancos y rosados 6. El vino en Italia 7. Elección del Vino 8.
Glosario 9. Conclusiones 10. Bibliografía
INTRODUCCIÓN
Italia es el mayor productor de vino del mundo y tiene además el
más alto índice de consumo por habitantes, 135 litros al
año.
Cada zona de Italia ha desarrollado sus propios sabores y tradiciones,
apoyados en una vasta gama de variedades propias de las regiones. Hasta
cierto punto este país mantiene una reputación deslumbrante,
ya que en los años sesenta, cuando algunos productores de algunos
de los viñedos más famosos, entorpecieron la fama adquirida
al poner todo su esfuerzo en la cantidad, a expensas de la calidad. Pero
sólo hasta los años ochenta cuando la acción volvió
a la calidad.
Los vinos italianos se identifican de varias maneras, algunos con nombres
geográficos, como los franceses, otros históricos, folklóricos
y una gran parte por la uva de las que proceden. En cuanto a las variedades
de la vid Italia cuenta con millares y muchas fascinantes, como la Arneis,
la Favorita, la Fiano, la Picolit y la Schioppettino, capaces de alcanzar
una gran calidad. Otras, como la Sagiovese tinta, de origen Toscano, han
llegado con éxito a muchas partes. La Trevviano blanca también
se encuentra bien extendida, conocida fuera de Italia como Ugni Blanc,
es una cepa que puede ser insípida. La Nebbiolo se halla en el
noroeste, pero no sola, comparte el territorio con la Barbera y la Dolceto,
parecida y con variedades mas oscuras, como la Freisa, la Grignolino,
la Ruchè y la Braanchetto. Al noreste se encuentran un número
inusual de variedades como la Verduzzo y la Vespaiolo (blancas) y la Refosco,
la Raboso y la Lagrein (tintas), que compiten con las cepas francesas
de primera clase.
Las colinas Toscanas son famosas por sus grandes vinos tintos, pero los
viñedos que rodean a San Gimignano, ofrecen un vino blanco moderno
de la cepa Vernaccia.
La clave del vino italiano es el sistema DOC (Denominazione d'Origine
comtrollata), y la mayoría de los buenos ya tienen estándares
y zonas definidas. El chianti Clássico, lo tenía hace mucho
menos.
HISTORIA DEL VINO
Ya fuera de las brumas
de la prehistoria, registros y evidencias muestran que la gran epopeya
del vino comenzó en Asia Menor y el Cercano Oriente, alrededor
del 6.000 a.c. Quizá más precisamente en la zona del Monte
Ararat, en Caucasia, hoy compartida por Irán, Turquía y
Armenia.
Algunos datos lingüísticos apoyan esta hipótesis. La
palabra vino tiene su raíz en la antigua voz caucásica voino,
que significaba algo como "bebida intoxicante de uvas". La palabra
fue aceptada y, modificada, se expandió en la antigüedad:
oinos y woinos para los griegos; vinum para los romanos; oini en armenio;
vere en albanés; gvino en georgiano; jajin en hebreo, wain en abisinio.
Los pasajes bíblicos que hacen referencia al vino son muy numerosos.
En uno de ellos se localiza con exactitud lo que pudo ser el más
antiguo centro de viticultura, cuando Noé plantó la primera
viña en el lugar donde hoy se encuentra el monasterio de Etshmiadsin:
"Noé, que era labrador, plantó la primera viña
y bebió el vino
.." (Génesis).
· Mesopotamia y Asiria
Mesopotamia, junto al Cáucaso, fue la cuna del vino en la antigüedad.
En Lagash, una de las antiguas ciudades sumerias, en la zona del bajo
Tigris, existían huertos artificiales de regadío, donde
la viña y los frutales crecían 2.500 años antes de
nuestra era. Los reyes sumerios importaban vinos de las "colinas
del este", el actual Irán. Este comercio del vino está
confirmado en los textos cuneiformes de Kish, referidos a la cuarta dinastía
después del diluvio, la de Azag-Bau, mujer comerciante.
En Mesopotamia, el vino era la bebida favorita de reyes y mercaderes y
se lo consideraba símbolo de fecundidad. Una escultura hitita del
rey Warpalawas muestra al dios de la fertilidad con ramos de uvas. El
árbol de la vida mencionado en el famoso relato de Gilgamesh, se
representaba como una viña. Textos encontrados en las tablillas
de arcilla nos refieren que, en la mitad del segundo milenio, vivían
en un asentamiento de las "colinas del este" no menos de 80
propietarios de viñedos.
Un registro de propiedades del siglo VII a.c. en la región de Harrán
(actual Siria) describe plantaciones de considerable tamaño para
la época: más de 2.000 plantas. En el Museo Británico
se conservan dos relieves de Nínive con claras alusiones al vino:
un par de leones esculpidos junto a un árbol al que se enroscan
las viñas y un banquete del rey Asurbanipal con su esposa, bajo
un entoldado de racimos (600 a.c).
Asurbanipal II, bajo cuyo reinado Asiria llegó a ser la mayor potencia
de Mesopotamia, celebró la inauguración de su nuevo palacio
en los parques de Kalash, obsequiando a sus invitados con diez mil odres
de vino. Los restos arqueológicos de la colina de Nimrud demuestran
la prosperidad de la viticultura en esta parte del Cercano Oriente.
Egipcios y fenicios, cerca del 3.000 a.c., continuarían la expansión
de la viticultura en el mundo antiguo.
Que la cultura del vino emergió con las primeras civilizaciones
queda demostrado en tablillas, papiros y tumbas egipcias, en evidencias
que llenarían volúmenes enteros. Si hubiera que atribuir
el origen de la viticultura al lugar donde primero se mencionó
por escrito, el honor correspondería al delta del Nilo. La palabra
arp -vino- fue la primera que descifró Champollion en 1822 al estudiar
los jeroglíficos egipcios.
Hace unos cinco mil años, en el período del Antiguo Imperio,
ya se conocía en vino en Egipto. Textos jeroglíficos de
la primera dinastía se refieren a las prensas en las que se elaboraban
vinos con uvas Tanis y Mareótida; este último, el vino que
ofreció Cleopatra a César siglos más tarde. Las tumbas
de los faraones contenían gran número de jarras para vino.
Las necrópolis de los gobernantes y oficiales del Imperio Nuevo,
a las que se atribuye una antigüedad de 3.500 años, contienen
pinturas que muestran las técnicas de cultivo del viñedo,
transporte de la cosecha, sistemas de pisado y prensado, modos de almacenamiento,
etc.
Sinuhé, cortesano del faraón Sesostris I (segundo milenio
a.c) relata que el vino palestino era muy apreciado y abundaba más
que el agua.
Estrabón (filósofo, escritor y viajero en tiempos de Roma)
explicaba alrededor del 25 a.c. cómo en la cuenca alta del Nilo
se vendimiaba con una técnica especial y se obtenía el mosto
por el sistema de torniquete, esto es, envolviendo las uvas en un lienzo
de trama holgada, y retorciéndolo por su extremos.
· Expansión hacia india, china y japón
En el caso de la India es probable que el cultivo de la uva llegara con
la invasión de las tribus nómadas arias, a mediados del
segundo milenio a.c. Textos antiguos mencionan la fermentación
de la drahska (viña, en sánscrito). Otros piensan que el
conocimiento de la vid por los hindúes llegó más
tarde, con las conquistas de Alejandro Magno.
Al Imperio chino llegó la cultura del vino desde el oeste, seguramente
de Persia, ya que incluso la filología hace derivar la palabra
china putau -vino- del persa budawa -uva-. La viña debió
penetrar en Oriente a través de las rutas de caravanas provenientes
de Asia Central; así lo evidencian restos fósiles de viñas
en las ruinas de la ciudad de Loulan. En el libro titulado Tchen-Ly -dos
mil años a.c.- aparecen instrucciones para el mejor aprovechamiento
de la viticultura. La vid alcanzó gran importancia en la dinastía
de los Han; consta que un gobernador llamado Wu-di ordenó supervisar
los viñedos (146 a.c). Los monjes budistas extendieron el cultivo
en el valle del Tarim. La invasión musulmana frenó la expansión
de la vid, aunque luego se extendió a provincias no ocupadas en
el este, como Shantung, Djangsu y el litoral del mar Amarillo.
Desde China la viticultura llegó a Japón hace más
de mil años. En japonés, la viña recibe el nombre
de budo.
El vino llegó a ser un gran símbolo religioso con el nacimiento
del cristianismo. No solo fue la transformación de agua en vino
hecha por Cristo en las bodas de Caná su primer milagro, sino que
también sus palabras en la última cena, cuando levantó
la copa, sellaron la importancia simbólica del vino en el misterio
central de la cristiandad: "Y mientras comían, Jesús
tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio a sus discípulos
diciendo: Tomad y comed, este es mi cuerpo. Y tomando la copa dio gracias
y se la pasó a sus discípulos diciendo: Tomad y bebed, esta
es mi sangre, que será derramada por ustedes para el perdón
de los pecados"
El vino es necesario
para que los cristianos puedan celebrar el sacramento de la eucaristía,
el cual recuerda la última cena en la que se transformó
el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo. La viticultura y
la producción de vino se convirtieron en prácticas muy importantes
para las sociedades cristianas y especialmente para las comunidades de
los monjes que proliferaron durante la edad media.
Si la iglesia
Católica Romana era la que guardaba los conocimientos durante el
oscurantismo, entonces, sus grandes congregaciones, los Benedictinos,
los Cartujos y los Cistercienses eran los guardianes de los conocimientos
de la viticultura y la producción de vinos. Gracias a la cantidad
de viñedos donados por los ricos y nobles para asegurar tanto su
salvación, como el desarrollo de sus viñedos, los monasterios
se convirtieron en los dueños de los más famosos viñedos
de Borgoña, Burdeos, Champaña, el Valle del Loira, el Valle
del Rhone, España y Alemania. Los monasterios prosperaron, gracias
en gran parte a sus viñedos y los monjes se esforzaron por hacer
el mejor vino posible y desarrollar nuevas técnicas para plantar
las viñas y producir el vino. Como los Romanos y los Griegos antes
que ellos, las congregaciones de los monjes extendieron sus imperios salvando
almas y también expandieron los conocimientos de la viticultura
y producción de vinos por toda Europa y eventualmente el nuevo
mundo.
VITICULTURA
La vid es una
planta de la familia de las vitáceas, cyuo antepaado salvaje, la
labrusca (Vitis vinifera silvestri), tiene forma de liana y se encuentra
en los bosques y hondonadas húmedas desde las riberas occidentales
de la Europa media hasta la región del Indo. Las especie más
cultivada hoy en día es vinifera santiva.
El vino es el zumo
de las uvas. Cada gota de vino es lluvia recuperada de la tierra por el
mecanismo de la planta portadora de uvas, la vid. Durante los primeros
cuatro o cinco años de su vida, la vid está demasiado atareada
creando un sistema radicular y construyendo un robusto tallo leñoso
para poder producir un solo racimo de uvas. A partir de entonces, dejada
en manos de la naturaleza, se extendería y daría frutos,
pero consumiría la mayor parte de sus energías en la creación
de nuevos brotes y de largas ramas erráticas de materia leñosa
con hojas, hasta llegar a cubrir como media hectárea de terreno,
y en la formación de nuevos sistemas de raíces allí
donde las ramas se pusieran en contacto con el suelo. Esta forma natural,
conocida como provignage fue utilizada en épocas antiguas. Para
evitar que se pudriesen las uvas y que los ratones las devorasen, puesto
que yacían en el suelo, se colocaban bajo el tallo pequeños
soportes que sostuviesen cada racimo. Si la vid crecía cerca de
los árboles, utilizaba sus zarcillos para trepar a grandes alturas.
Los romanos plantaban olmos especialmente con este fin.
La plantación
de la vid es un proceso mucho más complejo de lo que imaginamos.
Se puede sembrar una semilla y se obtiene una vid, es cierto, es un proceso
natural. Lo que no es cierto es el resultado final, ya que al plantar
una vid de esta manera no tendremos ninguna seguridad de que las uvas
sean de las mismas características de sus progenitores. Las semillas
se pueden utilizar en experimentos como cruces, pero plantar un viñedo
es algo más laborioso.
Para plantar una vid,
se tiene que plantar un esqueje previamente tomado de una planta sana.
Éste se siembra en arena en un vivero y cuando echa raíces,
se planta en hileras a una distancia que puede oscilar entre uno y tres
metros. Recién plantadas, las vides son muy susceptibles; a medida
que sus raíces penetran en el suelo se van haciendo más
fuertes. La vid se encuentra en su plenitud entre los 12 y los 40 años
de vida.
Un suelo con buen
drenaje es esencial para la vid, ya que arrastra las raíces a grandes
profundidades. En la mayoría de los casos se podría decir
que las vides tienen que sufrir para producir vinos de calidad y estilo.
Si las vides lo tienen todo muy fácil: riego, abono, sol abundante,
etc., siguen un proceso automático mediante el cual obtienen un
follaje excesivo mediocres que dan pie a un vino diluido e insípido.
Por lo general, y especialmente en Europa, los viñedos crecen en
sitios infértiles para la mayoría de las plantas. Un suelo
ideal es el que permite la penetración profunda de las raíces,
está bien drenado y al mismo tiempo tiene capacidad de almacenar
agua sin encharcarse.
En Borgoña y en Champaña, los suelos son de piedra caliza.
En los viñedos del Haut-Medoc en Burdeos, abundan los suelos rocosos
y la grava. Los suelos pedregosos son los ideales para una gran variedad
de climas, ya que las piedras recogen el calor durante el día y
lo mantienen en la noche. Este tipo de suelo tiene otra ventaja: por lo
general está ubicado al pie de las colinas, que normalmente tienen
buen drenaje y exposición al sol.
Según los franceses, la combinación química del suelo
tiene gran influencia en la uva que produce y por ende en el vino. Los
vinicultores del Nuevo Mundo no están de acuerdo con esto, aunque
algunos suelos estén relacionados a cepas en particular, además
de estilos y sabores característicos.
La vendimia es la
preparación para el nacimiento del vino; el momento de recolección
de las uvas ya maduras. La época varía según las
condiciones climáticas de la región; por ejemplo en Francia
se hace la vendimia a finales de Septiembre o principios de Octubre, cuando
la uva está en su punto justo de madurez. Existen otros países
donde las condiciones climáticas se prestan para vendimiar hasta
dos veces por año, como en el caso de Venezuela.
Existen dos tipos
de recolección: la recolección a mano y la recolección
mecánica. Ambas tienen ventajas y desventajas, pero algunas veces
sólo se puede recolectar a mano.
· Recolección
a mecánica:
La recolección mecánica comenzó en Estados Unidos,
en el estado de Nueva York en los años sesenta y ya para los años
ochenta un tercio de las uvas de vino en Estados Unidos eran cosechadas
mecánicamente. Hoy en día, éste porcentaje ha incrementado
aún más.
Este concepto no es tan popular en la tradicionalista Francia, donde se
utiliza casi exclusivamente para viñedos muy grandes. En las zonas
de alta calidad, los viticultores franceses se resisten a esta tecnología,
sobre todo en áreas de terrenos inclinados donde el uso de maquinarias
sería impráctico. Entre las ventajas de la mecanización
están: puede operar de noche cuando las uvas están frescas.
Sólo necesita dos operadores, funciona lo suficientemente rápido
como para recolectar todas las uvas en su punto justo de madurez. (En
California se cosechan aproximadamente 150 toneladas por día).
Entre las desventajas podemos señalar que: se necesita un enrejado
especialmente fuerte, la posibilidad de perder el 10% de la cosecha, el
riesgo de que caigan hojas en el estrujado, el contacto con los hollejos
es inevitable.
Recolección
a mano:
La recolección
a mano es la más tradicional y sencillamente hay uvas que no se
dejan cosechar de otra manera. Se deben utilizar las herramientas adecuadas
para que las uvas sufran el menor daño posible. El corte de los
racimos debe realizarse con tijeras de podar livianas y se debe evitar
que los racimos cortados tengan contengan materia de desecho. Las uvas
son trasladadas a cestas de mimbre poco llenas para evitar que el peso
las deteriore. La clásica portadera es un recipiente de madera
de forma trocónica y base elipsoidea, ésta se utiliza cuando
no importa que las uvas sufran un poco y puede cargar hasta 90 kg. de
uva. Estas han sido cambiadas en la actualidad por cajas de plástico
más ligeras que cargan entre 40 y 50 kg. Entre las ventajas de
la cosecha a mano están: el contacto con los hollejos es mínimo,
se pueden seleccionar solamente las uvas que estén en perfectas
condiciones, las uvas sufren menos. Entre las desventajas podemos señalar
que: se necesita un equipo de trabajo bastante numeroso, es imposible
recolectar todas las uvas al mismo punto de madurez, sólo se puede
cosechar durante el día.
El tipo de cepa es
de vital importancia en la elaboración de un vino, la cepa le da
la personalidad y el carácter a el vino.
Cepas Blancas
CabernetSauvignon:
Esta es la cepa tinta más noble y más adaptable. Tiene aromas
y sabores a grosellas, chocolate negro, menta, aceitunas, tabaco y gran
cantidad de taninos, lo cual ayuda a sus vinos a envejecer maravillosamente.
Los mejores vinos de Bordeaux por lo general contienen un alto porcentaje
de Cabernet Sauvignon, mezclado con Merlot y Cabernet Franc.
Merlot:
La cepa Merlot, es parecida a la Cabernet Sauvignon pero menos tánica.
Produce vinos cargados de fruta, algo más blandos y que maduran
más rápido. Es muy utilizada en las mezclas de Bordeaux
para suavizar los taninos de la Cabernet Sauvignon.
PinotNoir:
Es una de las variedades más suceptibles y caprichosas. Es la responsible
por los grandes vinos de la Borgoña y también se utiliza
en la mezcla para la Champaña. Es una variedad con taninos y acidez
relativamente bajos y sabores a frambuesas, fresas, cerezas, violetas
y rosas entre otros.
Syrah:
Produce un vino oscuro y herbáceo que madura maravillosamente,
con aromas y sabores a frambuesas, grosellas, pimienta, especias y cuero
entre otros. Se produce en Australia, en Francia en las regiones del Rhone
y del Midi, Sur Africa y California, pero es en la pequeña región
de Hermitage donde esta cepa se destaca con más brillo.
Cepas Blancas
Chardonnay:
Es una cepa muy adaptable con una amplia gama de aromas y sabores como;
manzanas, peras, cítricos, melón. piña, melocotón,
cera, miel, mantequilla, vainilla y nueces entre otros. La Chardonnay
es la única responsable por los vinos de Chablis y la más
importante en la elaboración de la Champaña. El envejecimiento
en barricas de roble le aportan a la Chardonnay aromas y sabores adicionales
que resaltan su sabor característico. Muchas veces se utilizan
pedacitos de roble o esencia en la elaboración de los vinos más
corrientes.
Sauvignon Blanc:
Una cepa muy adaptable con la que se elaboran vinos en muchas regiones
del mundo vinícola. Entre sus aromas y sabores están; la
grama recién cortada, cítricos y espárraggos. Brilla
en vinos franceses como el Sancerre y el Pouilly Fumé. En la región
de Sauternes se mezcla con Sémillon para la creación de
vinos dulces muy finos.
Riesling:
Esta cepa tiene su origen en Alemania, se disputa el lugar por la mejor
cepa blanca del mundo con la Chardonnay. Es adaptable a climas frescos
y cálidos y produce vinos desde muy dulces y ligeros, hasta muy
secos y alcohólicos. Al igual que un buen Chardonnay, el Riesling
tiene la cualidad de envejecer muy bien.
Sémillon:
Esta es una cepa que por lo general no brilla con luz propia, produce
mejores vinos acompañada por la Sauvignon Blanc y en ocasiones
por la Chardonnay, la excepción es el Hunter Valley, donde produce
un vino blanco seco de larga vida y con buenos resultados. Tiene aromas
y sabores a hierba, cítricos, miel y pan tostado entre otros.
CheninBlanc:
Esta cepa está arraigada al valle del Loira donde goza de popularidad
por sus excelentes vinos jovenes y afrutados así como otros más
maduros y con estilo propio. La Chenin Blanc no madura con facilidad,
lo cual puede producir vinos blandos con un sabor poco satisfactorio.
Tiene aromas y sabores de manzanas, albaricoques, mazapán, nueces
y miel.
Otras cepas importantes
Blancas
Gewurztraminer:
Esta cepa, muy vinculada a los vinos de Alsacia, tuvo su origen en el
norte de Italia donde se le conoce como Traminer. Es de aromas dulces
y frutales con un perfume exótico y especiado. Los mejores vinos
de esta cepa se producen en Alsacia, donde tienden a ser más secos
y herbáceos. También se producen en Alemania, California,
y Nueva Zelanda, con características diferentes.
Moscatel:
Es una cepa cultivada en el mediterraneo que produce vinos con mucha uva.
Con aromas y sabores a uvas, naranjas y pasas entre otros. En Alsacia
se producen vinos secos muy interesantes, en el Asti, vinos espumosos
y dulces y en España el muy dulce Moscatel de Valencia.
Tintas
CabernetFranc:
Esta cepa es ampliamente utilizada en pequeños porcentajes en las
mezclas de Bordeaux con Cabernet Sauvignon y Merlot. La excepción
es en St-Emilion en los excelentes caldos de Chateau Cheval Blanc y Chateau
Ausone que contienen hasta un 50% de Cabernet Franc. Tiene un carácter
vegetal y aromas y sabores a pimienta verde, hoja de grosella, fresa y
chocolate entre otros.
Gamay:
Esta es la cepa que produce el Beaujolais, uno de los vinos tintos ligeros
más conocidos y bebidos en el mundo. Sus vinos tienen un estilo
ligero, fresco y afrutado que atrae a una mayoría de consumidores.
Los Beaujolais van desde los más jóvenes y frescos Beaujolais
Nouveau, hasta los más complejos Fleurie, Moulin a Vent, Morgon,
etc. Sus aromas y sabores son de fresas, cerezas y chicle bomba y peras
en el Beaujolais Nouveau.
Nebbiolo:
La uva Nebbiolo arraigada en el Piamonte es una de las más finas
cepas tintas de Italia. Produce vinos oscuros, de mucho cuerpo, taninos
fuertes y larga vida. Sus dos vinos más famosos son el Barolo y
el Barbaresco.
Garnacha:
La Garnacha se utiliza para producir vinos tintos y rosados, es una variedad
importante en regiones del sur de Francia como: Côtes du Rhone,
Chateauneuf-du-Pape y Languedoc-Roussillon. En España también
es muy conocida, sobre todo en las regiones de Rioja y Penedes. Los californianos
producen vinos tintos muy ligeros y rosados. En general, da vinos bastante
alcohólicos, afrutados y apimentados, pero no son vinos de larga
duración.
DERIVADOS DE LA UVA
La enología
es el arte de elaborar el vino, obteniendo además otros derivados
de la uva: zumo de la uva, mosto concentrado, aguardientes, alcoholes
y vinagre. A estos productos hay que añadir los derivados del orujo
y de las pepitas de la uva: materias colorantes, ácido tartárico,
aceite de pepitas de la uva, alcoholes superiores, etc.
Los constituyentes de la uva varían según las condiciones
climáticas del año, ya que la uva es sensible a los ataques
de cualquier naturaleza, que tienen lugar en el curso de las fases vegetales
de la vid. A estos constituyentes iniciales se añaden los que resultan
de la fermentación alcohólica y de la actividad de microorganismos
distintos de las levaduras.
Tanto si se trata de vinos blancos como de vinos tintos, la gama es extremadamente
variada. Podemos nombrar los vinos de pasto, para mezclas o coupages,
y finos de mesa en sus modalidades de tintos, blancos, rosados y claretes.
Los llamados vinos de lujo, incluyen los vinos generosos secos como el
jerez, la montilla y la manzanilla; los licores dulces como la málaga;
los espumosos y gastificados como la champaña y los vino aromatizados
y especiales como los aperitivos, etc.
La vid tiene múltiples
derivados, entre los que pertenecen al sector agrícola encontramos
el furtural, el carbón, el alquitrán, el alcohol metílico,
materiales para construcción, abonos, mantillo, aceites amilicos,
entre otros. En el sector alimenticio encontramos alimento para ganado,
zumo, uvas, mosto, vinos especiales, vino, vinagre, aguardiente, alcohol,
levaduras, materiales colorantes, aceites , tortas, etc. En los productos
mixtos tenemos sarmientos, orujo, vinaza, alcohol, pepitas, glicerina
y tártaro.
VINIFICACIÓN
Los vinos se dividen
en dos grandes categorías, los vinos blancos y los vinos tintos,
a los cuales corresponde dos tipos de vinificación esencialmente
distintos. Los vinos rosados son asimilables por su técnica de
elaboración, a los vinos blancos, salvo en el caso de usar la técnica
por sangría, en la cual, según la duración del encubamiento
y la temperatura, se puede producir una ligera maceración.
Vinificación
en tintos
Una vez que las uvas están listas para la vinificación y
han sido estrujadas, se les añade una pequeña dosis de dióxido
de sulfuro. Esto es un método utilizado desde hace muchos años
para prevenir la fermentación prematura y la oxidación del
mosto o el vino. Algunos productores tratan de utilizarlo en mínimas
cantidades y pretenden eliminarlo por completo poniendo barreras físicas
como gases inertes entre el mosto o vino y el oxígeno en la atmósfera.
Por lo general, el consumidor del vino no se percata de la presencia de
este preservativo, pero si un vino contiene demasiado dióxido de
sulfuro, puede causar una sensación de ardor en la garganta y tener
un leve olor a azufre.
La vinificación se obtiene haciendo macerar las partes sólidas
de la uva en el jugo cuando la fermentación completa o parcial
de las uvas tintas ocurre. En el transcurso de esta operación,
las uvas se quedan en cubas durante un tiempo que varía según
las variedades de parras, los tipos de vinos que se quieren obtener, la
tecnología empleada para el desarrollo de la vinificación,
y la temperatura del mosto durante la fermentación, momento en
que se manifiesta un importante desprendimiento de calor, que puede en
ocasiones paralizar el desarrollo de la fermentación cuando la
temperatura sobrepasa los 35° C. centígrados. La temperatura
ideal de vinificación para los vinos tintos, fluctúa entre
25° C. y 32° C. Todo el arte del vinificador consiste, por calentamiento
en países fríos, o por enfriamiento en países calurosos,
en controlar las variaciones de temperatura, no menos de 25°C y no
más de 35°C.
Para la elaboración del vino tinto, las uvas se colocan dentro
de una máquina que las estruja y las despalilla o simplemente estruja
las uvas, dejando los tallos intactos. El mosto que se obtiene de este
proceso es luego trasladado a una cuba de madera, acero inoxidable, cemento,
fibra de vidrio y algunas veces, en barricas de roble. Una excepción
a esta regla es la "macération carbonique", mediante
la cual las uvas completas se meten en una cuba. Las que quedan en el
fondo se rompen y empiezan a fermentarse de forma natural. La cuba se
sella y se le inyecta dióxido de sulfuro, lo que hace que empiece
el proceso de fermentación dentro de las uvas enteras; el color
de los hollejos tiñe el mosto, pero el tanino es muy poco. Al finalizar
la fermentación, las uvas se rompen dejando salir el jugo. La pulpa
que queda se puede prensar y añadir al mosto para darle más
cuerpo y taninos si así se desea. Este método se utiliza
con éxito en países cálidos, para obtener vinos afrutados.
Todos los vinos se someten a dos procesos de fermentación: La fermentación
alcohólica, mediante la cual los azúcares se transforman
en alcohol y la fermentación maloláctica, la cual transforma
el ácido málico en ácido láctico logrando
un vino menos ácido y con mayor estabilidad.
El envejecimiento y la estabilización de los vinos son dos términos
impropios. El vino es esencialmente un medio biológico en evolución
permanente, rápida al principio, más lenta después.
Esta evolución está marcada por fenómenos visibles
como las precipitaciones, cambios de color y desprendimiento de Co2, y
por fenómenos visibles como los intercambios entre las levaduras
y el medio, esterificación, polimerización, que siguiendo
el proceso de condensación pueden dar lugar a precipitaciones,
llamadas taninos. En fin, los fenómenos enzimático transforman
los substratos tales como el alcohol, la glicerina y los ácidos.
En la fermentación de los vinos tintos se pueden utilizar tres
técnicas:
Las uvas pasan un período corto (2 a 3 días) en contacto
con los hollejos y luego la fermentación continúa sin los
hollejos. Este método se utiliza más que todo en los vinos
tintos ligeros.
Se puede utilizar el método de "macération carbonique"
que explicamos anteriormente.
En caso de haberse dejado una porción de tallos en el mosto, éste
se dejará fermentar con sus hollejos a una temperatura de 24°
a 26° C. de una a tres semanas. Este método produce vinos más
densos y de mayor contenido tánico. Los tintos clásicos
y la mayoría de los vinos tradicionales siguen este método.
El vino no está listo al finalizar la fermentación: ahora
tiene que madurar para poder desarrollar su estilo y características
particulares. Muchos de los vinos tintos modernos maduran por poco tiempo,
ya que son elaborados para su pronto consumo, pero la mayoría de
los tintos necesita un período más largo de maduración
antes de ser embotellados, para estabilizar sus taninos y resaltar sus
sabores.
Entre las opciones de envejecimiento tenemos:
· El vino se puede filtrar, centrifugar y embotellar casi de inmediato,
como en el caso del Beaujolais Nouveau.
· El vino puede envejecer por meses o por años en acero
inoxidable o concreto, lo cual no alterará su sabor. Sólo
en raras ocasiones, el vino tiende a suavizarse.
· El vino se puede añejar en grandes barriles de madera
con una capacidad de miles de litros. Este procedimiento reduce la fruta
en el vino y en raros casos le aporta algo.
· El vino puede ser añejado en barricas de madera (en la
mayoría de los casos, roble) de 225 litros de capacidad. Este es
el método utilizado para envejecer los grandes vinos de Francia,
España, Estados Unidos y Australia. Cuando la madera es nueva,
la riqueza de los sabores se vuelve aún más intensa, ya
que el vino absorbe los aromas de la madera. Las barricas francesas son
las más apreciadas, le siguen las americanas y las yugoslavas.
Todas aportan distintos aromas y sabores a los vinos que descansan en
su interior.
Vinificación
en Blancos
El vino blanco se
obtiene de uvas blancas (Blanc de Blancs) o de uvas negras con jugo blanco.
Al llegar al lagar, se procede al descobejo de las uvas y al prensado
de las mismas para obtener un jugo claro, limpio, grueso y sin pieles
ni semillas. Este jugo fresco fermentará solo en cubas de cemento
o en tanques de acero inoxidable.
En la elaboración
del vino blanco, las uvas siempre se introducen en una estrujadora. Hay
tres métodos básicos para preparar el mosto dependiendo
del estilo de vino que se quiera obtener:
· Las uvas se pueden macerar con sus pieles y la fermentación
se supervisa manteniendo siempre frías las cubas. Este procedimiento
toma alrededor de doce horas y se utiliza en climas cálidos para
extraer los sabores a fruta de uvas relativamente insípidas o neutras.
Las uvas luego pasan a una prensa horizontal que exprime el jugo muy delicadamente
para que las pepitas no se trituren, ya que éstas contienen taninos
muy ásperos.
· Después de este proceso, el mosto puede contener un porcentaje
de agentes sólidos; éstos se pueden remover mediante el
centrifugado o dejando que la materia sólida descienda naturalmente
hasta el fondo lo cual se denomina débourbage. Luego, el vino pasa
a los tanques de fermentación y en los casos de Chardonnays finos,
a pequeñas barricas de roble.
· Las uvas se estrujan y se obtiene un jugo que se ha dejado drenar
libremente. De esta manera se obtienen vinos más ligeros y frescos.
La pulpa que queda puede ser prensada y añadida a este jugo para
obtener vinos con más cuerpo y sabor de acuerdo con el tipo de
vino que se quiera producir.
· Las uvas se estrujan, se prensan y se separan inmediatamente
de sus hollejos mediante una centrifugadora.
El proceso de fermentación en los vinos blancos debe realizarse
a temperaturas bajas, entre 15° y 20°C, y por un período
de por lo menos un mes. Al igual que los vinos tintos y rosados, la fermentación
se puede llevar a cabo en grandes cubas de acero inoxidable, concreto
o fibra de vidrio, sólo que en este caso deben mantenerse frías,
y para eso hay varios métodos posibles:
· Las cubas pueden tener unas "chaquetas" que se llenan
con algún agente enfriador.
· Se puede destilar agua fría sobre la cuba y por sus lados
con regularidad.
· El vino se puede pasar a través de un refrigerante en
serpentín cada vez que la temperatura suba.
Ya que los vinos blancos son más variados en su estilo que los
tintos, los métodos de fermentación también tienen
varias alternativas:
· Si lo que se desea obtener es un vino seco y ligero, se puede
utilizar el método de fermentación lenta en cubas de acero
inoxidable a temperaturas de 15°C o menores durante un mes o más.
· En la Borgoña, especialmente para los Chardonnay y en
otras regiones para el Sémillion y Sauvignon, se puede fermentar
en barricas de roble a temperaturas moderadamente altas. Esto le proporciona
al vino el sabor y aroma peculiar del roble que suele ser muy agradable.
En algunos casos, cuando el utilizar barricas de roble resulta muy costoso,
arrojan trozos de esta madera dentro de la cuba para extraer su perfume.
· Si lo que se desea es obtener un vino semi dulce, se deberá
detener el proceso de fermentación para que el vino esté
cargado de fruta y azúcar. Esto se logra enfriando el vino hacia
el final de la fermentación y extrayendo las levaduras mediante
la centrífuga o un filtro muy fino para evitar que siga el proceso
de fermentación.
· Otro método para la obtención de vinos semi-dulces
es el de fermentar un vino seco y luego agregar el mosto dulce esterilizado.
Esto se llama chaptalización y se utiliza con frecuencia en Alemania.
· Los vinos finos dulces como el Sauternes utilizan uvas infectadas
por la botrytis o "podredumbre noble". Estas uvas tienen un
concentrado de azúcar muy elevado. La fermentación ideal
para estos vinos se realiza muy lentamente en barricas de roble.
La mayoría de los vinos blancos son hechos para tomarse frescos
y jóvenes, sin embargo existen varios métodos de envejecimiento:
· Para los vinos blancos más frescos y ligeros, el vino
se almacena en tanques estériles evitando el contacto con el aire.
A veces se requiere su almacenamiento bajo una manta de nitrógeno
o dióxido de carbono.
· El almacenamiento en tanques no esterilizados no hace nada por
mejorar el vino, sobre todo si el tanque es de cemento, pero es muy utilizado
en el sur de Europa.
· En Alemania, los mejores Rieslings son envejecidos por un año
o más en grandes barricas de madera.
· Los Borgoña de calidad y otros Chardonnay, los buenos
Graves y algunos Sémillon y Sauvignon, son envejecidos en pequeñas
barricas de roble por un año o menos, lo cual les aporta densidad,
cuerpo, aromas y sabores característicos. Los vinos Rioja de crianza
por lo general pasan varios años en barrica. Los vinos dulces más
finos, por lo general ganan muchos atributos cuando son envejecidos en
barricas de roble pequeñas.
Vinificación en Rosados
Hasta el siglo XVIII,
el único vino que se podía obtener normalmente era el vino
rosado, cuya importancia bajó considerablemente al lograrse la
vinificación del vino tinto. El vino rosado es obtenido a partir
de uvas blancas y de uvas tintas con jugo blanco o con jugo tinto. Las
uvas son prensadas directamente al llegar al lagar y el proceso de vinificación
es idéntico al de los vinos blancos. Sin embargo se pueden obtener
vinos rosados a partir de la vinificación en tinto con una maceración
parcial de las materias sólidas en el mosto. Existe a veces un
esnobismo del vino rosado como un esnobismo anti-vino rosado; no tomaremos
parte en esta disputa. Seguiremos pensando que los vinos rosados, como
los blancos y tintos, son de dos categorías: los que han sido bien
elaborados y que son deliciosos, y los que fueron mal elaborados y que
no volveremos a tomar.
El proceso de elaboración
del vino rosado es prácticamente una combinación de procesos
entre el tinto y el blanco. En el rosado los hollejos se mantienen en
contacto con el mosto por un período corto, aproximadamente un
día o menos. Si se mantuviera de esta forma por un tiempo más
prolongado se convertiría en vino tinto. Luego, la fermentación
se realiza a temperaturas bajas, al igual que en los vinos blancos.
Los vinos rosados por lo general no se envejecen en barricas, y si el
caso es el opuesto, es muy raro que éstos mejoren de alguna forma.
Los vinos rosados deben recibir el mismo tratamiento que los vinos frescos
y jóvenes.
Vinificación de Espumosos
El vino base para un vino espumoso es sometido a un proceso de fermentación
igual al del vino blanco, obteniendo como resultado un vino muy pálido
y de alta acidez. Este vino se guarda por unos meses en tanques de acero
inoxidable (preferiblemente), y luego se somete a una segunda fermentación
con azúcares y levaduras agregadas. Esta segunda fermentación
se lleva a cabo en contenedores herméticos o en botella (como en
el caso de la Champaña). Las burbujas en el vino espumoso son producidas
por el dióxido de carbono al no poder escapar.
Existe otra forma de producir vino espumoso que es el método de
transferencia: en este caso, la segunda fermentación se lleva a
cabo en la botella, pero el vino es luego filtrado y transferido a otra
botella mediante presión. De esta manera se evitan los métodos
tan costosos del Champaña: el remuage y el dégorgement o
rotación y degüelle.
Los vinos espumosos finos y el Champaña deben ser envejecidos en
bodegas frescas durante dos o tres años en sus botellas antes del
dégorgement (en el caso del Champaña) y luego por un período
de meses después del dégorgement, antes de salir al mercado.
Los vinos fortificados tienen un añadido de alcohol extra y distintos
procesos de elaboración.
EL VINO EN ITALIA
Mucho antes del florecimiento de la Civilización Romana, ya Italia
contaba con grandes extensiones de viñedos. Hoy, es el principal
país productor de vinos en el mundo, procedentes de casi toda la
península. Esto, y debido a las marcadas diferencias geográficas
y climáticas de cada región, ha provocado que entre los
vinos italianos exista una gran variedad de tipos y calidades.
Al noroeste, los vinos más calificados proceden de las inmediaciones
de Verona, donde se producen caldos de fama mundial. Hacia la región
central, entre Florencia y Siena, se elabora el más conocido de
los vinos italianos, el Chianti. Así como uno de los caldos más
aristócratas de la vinificación italiana: el Verdicchio
dei Jesi, elaborado a la altura de Roma, en la costa Adriática.
Noroeste de Italia
Para el verdadero
amante del vino, el noroeste de Italia es el Piamonte. En sus vermouths
dulce - amargos, sus espumosos avinados y sus poderosos tintos purpúreos
para platos de caza y quesos, ésta región resume toda la
sensualidad de la Italia gastronómica. El resto de la Italia del
noroeste tiene buenos vinos, pero la producción es pequeña
y sólo son famosos a nivel local.
Piamonte
La comida y los vinos Piamonteses, como los de Borgoña, son inseparables.
Ambos son vigorosos, ricos, individuales, maduros y un tanto otoñales.
Piamonte significa al pie de las montañas, los Alpes, pero es en
los notables Montes de Monferrato donde se crían los grandes vinos
Piamonteses. Sin embargo, los Alpes ejercen su efecto al circundar la
región y darle un clima propio, con una estación de crecimiento
muy calurosa y un otoño muy rico en nieblas. Cuando llega la vendimia
en Barolo, las colinas están medio ocultas. Rampas de vides cobrizas
y doradas, salpicadas con avellanos y melocotoneros, conducen hasta el
valle del Tanaro, perdido entre la niebla.
Los dos mejores tintos del Piamonte son el Barolo y Barbaresco, toman
nombres de sendos pueblos. Los demás llevan los nombres de sus
vidueños: Barbera, Dolcetto, Grignolino, Freisa.
El Barolo es un vino a la medida del Châteauneuf du Pape. Su graduación
mínima es del 12 %, pudiendo llegar hasta el 15. El paladar del
Barolo, y sobre todo su aroma, son los más memorables de todos
los vinos Italianos. La uva Nebbiolo le da algo de la fruta, un toque
de pez y un toque autentico de frambuesa. El Barbaresco sólo se
diferencia del Barolo en proceder de un emplazamiento más bajo,
en donde la niebla afecta antes el viñedo, lo que da por resultado
un vino ligeramente más seco y menos maduro.
Nordeste de Italia
El nordeste de Italia
debe menos a la tradición y más al desarrollo moderno que
el resto del país. Puede que se deba al realismo de los Venecianos,
a la presión de la influencia Austríaca, al clima moderado
o a todos estos factores, pero el caso es que se exporta más vino
del nordeste que de cualquier otra parte, que se trabaja y ensaya mayor
número de sepas y que un ambiente más próspero y
profesionalizado impregna estas explotaciones. Las grandes concentraciones
vinícolas se hallan al norte de Venecia, alrededor de Conegliano;
en Friuli, en la frontera con Yugoslavia, y en el Trentino, al norte del
lago de Garda. Los vinos de ésta región se presentan con
el nombre de Inferno, Grumello y Sassella. Su vidueño es el Nebbiolo.
Alto Adigie
En el Alto Adigie se produce una amplia gama de vinos, a la vez tintos
y blancos, sobre todo a partir de vidueños locales, entre los cuales
figura el famoso Traminer. La DOC Alto Adigie más el nombre del
vidueño se aplica a una gran parte de la región. Los tintos
son suaves y equilibrados y tienden a un cierto amargor delicioso. Se
aprecia más en el excelente rosado oscuro que se obtiene de la
cepa Lagrein y que se conoce con el nombre tirolés Lagrein- Kretzer.
También lo tiene la uva del mayor cultivo local la Shiava. Lago
di Caldaro es la DOC de un gran volumen de vino Shiava, la DOC Santa Maddalena,
pide vinos de mayor gradación alcohólica, producidas a partir
de las mismas cepas. El Colli de Bolzano y el Meranese di Collina son
similares un poco más claros. Se cultivan algo de Pinot Noir y
Merlot, ambos vidueños con muchísimo éxito. El Cabernet
es raro pero potencialmente el mejor de todos. Los vinos blancos son tan
buenos como los tintos. Terlano, en dirección a Merano, tiene algunos
de los mejores DOC. Incluyen Riesling, Silvaner, Traminer, Pinot Blank,
y Sauvignon. Todos se dan bien en todas estas abruptas colinas y proporcionan
un vino excelente, afrutado y lleno de vida.
Verona
Las colinas admirablemente cuidadas de Verona que se extienden desde Soave,
al este de la ciudad, y al oeste hasta el lago Garda, son tan fértiles
que la vegetación es incontrolable. La vid forma tupidas terrazas
y pérgolas, entre villas que son la imagen de la gracia Italiana.
El Soave es probablemente el vino blanco más famoso de Italia el
cual es un vino seco y muy pálido. Lo mismo ocurre con el tinto
de Valpollicela y su subdistrito Valpantena. Tiene un hermoso color de
cereza, un agradable olor dulce, un sabor suave y ligero y un simpático
punto amargo al tragarlo cuando es joven.
Italia Central
Los vinos Italianos más apreciados, los más conocidos de
los viajeros, los más bebidos en los restaurantes desde el Soho
hasta Sidney. Sobre todo el Chianti, cuya zona con su corazón clásico
ocupa la parte mejor de la Toscana. Chianti es el vino de la Italia central;
y es tinto. La uva blanca que deja su impronta en casi toda esta zona
es la Trebbiano, a la que se conoce como Procanico en la zona Toscana
y en la isla de Elba. También se produce en el Midi como Ugni Blank
y en Cognac como St. Emilion. Es de maduración tardía, lo
que hace que los procánicos costeros tengan una acidez refrescante
y sean ideales para acompañar el pescado. Los vinos más
conocidos son: Torgiano - Rubesco, Orfevi - Frascati, Rosso Conero, Santoleri
- Crognaleto, Orfevi - Verdicchio, Titulus - Verdicchio, Bigi la premiada
casa vinícola de Luigi Bigi & Figlio (e hijo), Orvieto de Barberani
& Cortoni Orvieto, Sangiovesse di Romagna, Fattoria Paradiso Albana
también de Romagna y Riserva Albana di Romagna (Cantina Sociale
Faenza).
Chianti
Chianti fue una de las primeras zonas vinícolas Italianas que organizaron
un consorcio de productores y se impusieron una disciplina. El nombre
Chianti Classico, de la zona central y la mejor, fue establecida antes
que la de la ley actual DOC. El vino se elabora con distintas variedades
de vid. Hace 100 años estableció una fórmula el ilustre
Barón Ricasoli. Al Chianti se le alegra de una forma poco usual
con la adición de un poco de mosto sin fermentar de uvas pasas,
después de fermentado el vino; el resultado es un leve cosquilleo
que le hace refrescante. Pero el Chianti mejor se deja envejecer más
tiempo en roble, antes de embotellarlo. Entre algunos vinos Chianti están:
Montepaldi, Vignamaggio, Bertolli, Brolio Riserva, Ruffino, Brunello di
Montalcino, Melini, Fresco Baldi Castello di Nipozzano, Villa Antinori,
Castello di Uzzano, Castello di Verrazzano y Biondi Santi marca propia
de Brunello di Montalcino.
Sur de Italia
En cualquier lista completa de vinos Italianos existe siempre un aire
de irrealidad. Los vinos más famosos son los que los turistas encuentran
en los alrededores de Nápoles. Los vinos de Ravello, en especial
los de la familia Caruso, están bien equilibrados y son más
frescos que muchos otros del sur. Menos conocidos que los de la costa
son los caldos de la Campania, en el interior cuyo mayestático
jefe es el Taurasi, ancho, oscuro, y profundo, como ha de ser un vino
del sur. Su uva, la Aglianico hace un buen vino, más bien ligero,
el tinto Agliarico del Vulture, de los viñedos de la interior de
la Basilicata, que llegan ha una altitud de 800 metros. Algunos de los
vinos del sur son: Capri Scala, Gran Caruso, Lacrima Christi del Vesuvio,
Caurasi, Aglianico, Corvo Salaparuta, Vernaccia, Regaleali, Florio Marsala
Stravecchio, Villagrande, Malsavia, Moscato Passito di Pantelleria y Canonau
de Sella & Mosca.
A continuación se encuentran los vinos más importantes de
Italia. Las regiones, el producto y las características principales
de cada uno.
ABRUZZO
(Chieti, L'Aquila, Pescara, Teramo)
Cerasuolo d' Abruzzo : de 11 a 13 grados de alcohol. Se sirve a 18 grados.
Color rojo-cereza. Tiene un bouquet agradable y excelente gusto. Se toma
al final de la comida.
Montepulciano d'Abruzzo : de 12 a 13 grados de alcohol. Se sirve a 18-20
grados. Color rojo-granate con reflejos violáceos. Tiene un fuerte
bouquet que recuerda las flores del campo de Abruzzo. Es sabroso, lleno,
vinoso. Vino de mesa; si es añejo, se toma con asados.
Trebbiano d' Abruzzo : de 11 a 12 grados de alcohol. Se sirve a 8-10 grados.
Color amarillo-dorado más o menos cargado. Seco y agradable, de
buen bouquet y agradable sabor. Vino de mesa. Se toma especialmente con
pescado.
· CAMPANIA
(Avellino, Benevento, Caserta, Napoli, Salerno)
Velletri : de 12 grados
de alcohol. Se sirve a 8-10 grados de temperatura. Color amarillo-pajizo
claro. Bouquet tenue, a veces seco y otras suave. El tipo seco es un vino
de mesa; el suave es vino de postre
· EMILIA ROMAGNA
(Bologna, Ferrara, Forlí, Modena, Parma, Piacenza, Ravenna, Reggio
Emilia)
Lambrusco di Castelvetro
: de 10 a 10.5 grados de alcohol. Se sirve a 14-15 grados. Color tinto
oscuro. Un poco efervescente, sabor agridulce. Como el de Sorbara, es
de cuerpo algo ligero. Se emplea como el de Sorbara.
Lambrusco de Sorbara: de 11 a 11.5 grados de alcohol. Se sirve a 14-15
grados. Color rojo-rubí vivo y brillante. Tiene una leve efervescencia
natural, casi hasta ser espumoso y una espuma roja. Tiene un intenso bouquet
de violetas, gusto fresco y vinoso, de cuerpo armónico: quita la
sed y posee extraordinarias cualidades diuréticas. Por lo general
es seco, pero se produce también un tipo suave. Es uno de los más
francos, sinceros, célebres y sabrosos vinos de Italia.Vino de
mesa insuperable con el zampone de Modena, con los tortellini y las lasañas
y en general, con todas las especialidades gastronómicas de Emilia
Romagna. El tipo suave es un vino de postre.
Trebbiano : de 10 a 11 grados de alcohol. Se sirve a 10-12 grados. Color
amarillo-pajizo. Es generalmente seco, pero se produce también,
un tipo suave. Vino de mesa
FRIULI - VENEZIA GIULIA
(Gorizia, Udine, Trieste)
Merlot : de 11 a 12
grados de alcohol. Se sirve a 18-20 grados. Color rojo-rubí más
o menos intenso. Según la zona en que se produce puede ser aromático
como el de Treviso o amargoso como el de Udine. Generalmente tiene un
sabor seco y lleno. Vino superior de mesa, muy indicado para asados.
Pinot : de 10.5 a
14 grados de alcohol. Se sirve a 10-12 grados. Color amarillo-dorado claro.
De buen bouquet, seco y de agradable sabor amargoso. Se toma con pescado.
Pinot grigio : de 12 a 13 grados de alcohol. Se sirve a 13-15 grados Color
desde el amarillo-pajizo al rosado- grisáceo. De buen bouquet y
de sabor amargoso especial. Se toma con entremeses y pescado.
Verduzzo: de 9 a 11 grados de alcohol. Se sirve 10-12 grados. Color amarillo-dorado.
Es dulce y fresco. Se produce también un tipo generoso hecho de
pasas. Vino de mesa y, si es elaborado, para postre.
LAZIO
(Frosinone, Latina, Rieti, Roma, Viterbo)
Est! Est! Est!!!: de 12 a 13 grados de alcohol. Se sirve a 8 grados. Color
amarillo-armónico claro. Tiene un bouquet delicado y persistente
y un sabor muy agradable. Se produce un tipo seco y otro abocado. Con
este vino están relacionadas muchas leyendas, como sucede siempre
con los vinos célebres y apreciados. Su nombre se encuentra a menudo
en las memorias de los buenos catadores y en las recetas de los mejores
cocineros. Algunos platos de Viterbo, sencillos y picantes, quedan sublimados
por este famoso vino. El tipo seco es un vino de mesa, excelente para
pescados; el abocado, es vino de postre.
MARCHE
(Ancona, Ascoli Piceno, Macerata, Pesaro, Urbino)
Verdicchio dei Castelli
di Jesi: de 12 a 14 grados de alcohol. Se sirve a 7-8 grados. Color amarillo-pajizo
ambarado, claro y brillante. Tiene un sabor armónico, ligeramente
amargoso: a veces es seco, otras semi-seco. Al envejecer, mejoran notablemente
sus cualidades. Es, sin duda alguna, el vino más conocido de Las
Marcas, incluso por su característica botella en forma de ánfora.
Vino de mesa; se toma también con entremeses y, sobre todo, con
pescado.
PIEMONTE
(Alessandria, Asti, Cuneo, Novara, Torino, Vercelli)
Asti Spumante: de 7 a 10 grados de alcohol. Se sirve a temperatura de
5-6 grados. Color amarillo-pajizo brillante. Bouquet delicadísimo,
gusto fresco, sabor delicioso, espuma fuerte. Es el vino espumoso típico
italiano. Vino superior de postre.
Barbera: de 12 a 15 grados de alcohol. Se sirve a 17-18 grados de temperatura.
Color rojo-rubí intenso. Robusto de cuerpo, de sabor vinoso, tónico,
de bouquet característico que recuerda la amarena y la violeta.
Se produce también en un tipo suave, menos conocido y otro espumoso.
El Barbera representa, juntamente con el Chianti, la mejor tradición
vinícola de Italia. Se toma, sobre todo, con la caza y con platos
aderezados con especias. El tipo espumoso es de postre.
Barolo: de 13 a 16 grados de alcohol. Se sirve a 18-20 grados. Color rojo-rubí
brillante. Después de 7 años de envejecimiento adquiere
un color ladrillo, amarillo- anaranjado. Tiene un delicado bouquet de
violeta en la superficie y de resina en el fondo. Cuando es joven, su
gusto es áspero y recio; al envejecer se hace suave y aterciopelado.
Junto con el clásico Chianti y el mencionado Barbera, figura entre
los mejores vinos de Italia.
Se toma con caza noble, hígado de pato trufado, asados de carnes
rojas.
Grignolino: de 11 a 13 grados de alcohol. Se sirve a 16-18 grados. Color
rojo-granate, claro y brillante; bouquet ligero y agradable; de gusto
exquisito, sabroso. Excelente cuando es añejo. Vino de mesa cuando
es joven; añejo, inmejorable con asados.
Nebbiolo (dulce) : de 9 a 10 grados de alcohol. Se sirve a 10 grados.
Color rojo-rubí claro, de bouquet delicado y agradable. Al envejecer,
adquiere un color tendiente al rosado, con reflejos amarillentos. Con
frecuencia es espumoso. Vino de postre.
Nebbiolo (seco): de 11 a 13 grados de alcohol. Se sirve a 18 grados. Color
rojo-rubí intenso; tiene un delicado bouquet de violetas. Posee
características semejantes a las del Barolo y del Barbaresco. Al
envejecer mejora y después de 3 o 4 años se convierte en
un vino perfecto para asados.Vino de mesa, si es añejo, muy indicado
para asados.
SARDEGNA
(Cagliari, Nuoro, Oristano, Sassari)
Torbato secco: de
13 a 14 grados de alcohol. Se sirve a 14 grados. Color ambarado claro,
sabor bastante seco. Exquisito como aperitivo y con pescado de calidad
superior.
Vernaccia: de 16 a 17 grados de alcohol. Se sirve a 7-8 grados. Color
amarillo-pajizo, que adquiere a veces una cálida tonalidad de ámbar
dorado. Gusto seco, leve y agradablemente amargoso. Bouquet penetrante
y persistente de almendro en flor. El envejecimiento le quita el carácter
licoroso y lleva la gradación alcohólica por encima de lo
normal, destacando sus principales características de gusto y de
bouquet. Se toma con pescado. Se usa también para cocina y repostería.
Es exquisito como aperitivo y muy indicado para cocktails ligeros.
SICILIA
(Agrigento, Caltanissetta, Catania, Enna, Messina, Palermo, Ragusa, Siracusa,
Trapani)
Marsala : de 16 a
20 grados de alcohol. Se sirve a 18 grados. Color amarillo-ambarado con
maravillosos reflejos anaranjados. Límpido y brillante, tiene un
bouquet especial y una fragancia muy agradable. Es de sabor cálido,
aterciopelado, lleno y redondo. Es tónico y reconstituyente, muy
indicado para enfermos y convalecientes. Seco y dulce al mismo tiempo,
se presta a un envejecimiento prolongado. Vino de postre.
TOSCANA
(Arezzo, Firenze, Grosseto, Livorno, Lucca, Massa Carrara, Pisa, Pistoia,
Siena)
Brunello di Montalcino
: de 12.5 a 13 grados de alcohol. Se sirve a 18-19 grados. Color rojo-granate
vivaz y brillante. Tiene un delicado bouquet de almendras, de gusto delicioso
y de sabor seco y tónico muy energético. Prolongando el
envejecimiento, se afina en el bouquet y en el gusto. Se toma con asados
rojos, caza, hígado de pato.
Chianti clásico: de 11.5 a 13 grados de alcohol. Se sirve a 18-19
grados de temperatura. Color rojo-rubí vivaz, sabor suave, un poco
efervescente, agradablemente amargoso: delicado bouquet de almendra, tónico,
armónico, fácilmente digerible. Hay que beberlo por lo menos
después de dos años de envejecimiento. A los 5 o 6 años
se vuelve verdaderamente excelente. Vino de mesa. Añejo de 5 años
es muy indicado para asados y caza noble.
Chianti Rufino: de 11.8 a 12.6 grados de alcohol. Se sirve a temperatura
de 18-20 grados. Estos tipos de Chianti se llaman "Rufina" por
el municipio homónimo en la provincia de Florencia, en la que se
hallan también otros importantes centro de producción: son
de color rojo-rubí morado, con una hermosa y vivaz espuma roja,
de sabor pastoso, armónico, que mejora con el envejecimiento. Vino
superior de mesa: exquisito con asados cuando es añejo.
Vernaccia di San Gimignano: de 12 a 13 grados de alcohol. Se sirve a 7-8
grados. Color amarillo-pajizo, o bien amarillo-dorado. Brillante, con
características completamente distintas de las del famoso "Vernaccia"
de Cerdeña. Tiene un sabor fresco, armónico, con bouquet
delicado y deje amargoso. Se toma con entremeses y pescado.
Vino nobile di Montepulciano: de 12 a 13 grados de alcohol. Se sirve a
18-20 grados. Color rojo-rubí, tendiendo al violáceo. Sabor
seco, cálido, un poco tánico, rico de cuerpo, austero. Al
envejecer adquiere un suave bouquet de violeta y un leve sabor amargoso.
Vino superior de mesa, muy indicado para asados rojos.
Vin Santo Toscano: de 15 a 16 grados de alcohol. Se sirve a 15-16 grados.
Color amarillo-dorado o amarillo ambarado. Se produce en las mejores haciendas
de Toscana, con uvas de sabor simple como las del "Trebbiano"
o de la "Malvasía". La fermentación es lenta y
rolongada. Madura a los 3 o 4 años. Los productores se reservan
las mejores cualidades para ofrecerlas en prenda de especial simpatía.
Lo hemos llamado "toscano" para distinguirlo de otros numerosos
vinos del mismo nombre producidos en Italia. Se toma con postres.
TRENTINO- ALTO ADIGE
(Bolzano, Trento)
Pinot Bianco: de 12
a 13.5 grados de alcohol. Se sirve a 10-12 grados. Color amarillo-pajizo,
con reflejos verdosos. Tiene un bouquet delicado y un sabor ligeramente
amargoso. Vino de nobles tradiciones, muy conocido en Italia y en el extranjero.
Se toma como aperitivo y con pescado.
Pinot nero: de 12
a 13 grados de alcohol. Se sirve a 16-18 grados. Color rojo-rubí
intenso. Sabor lleno, aterciopelado, un poco amargoso. Madura a los dos
o tres años. Tan célebre como su hermano blanco, es un verdadero
triunfo de la buena mesa. Se toma especialmente con caza y con asados
nobles.
UMBRIA
(Perugia, Terni)
Orvieto: de 12 a 13
grados de alcohol. Se sirve a 8-10 grados. Color amarillo-oro, pálido,
límpido y transparente Tiene un delicado bouquet y un deje deliciosamente
amargoso. Es perfecto, armónico y lleno. Se producen dos tipos:
seco y abocado. Es suficiente el "Orvieto" para hacer famosa
esta región vinícola. Se toma como aperitivo y con pescado.
VENETO
(Belluno, Padova, Rovigo, Treviso, Venezia, Verona, Vicenza)
Bardolino: de 10 a 11 grados de alcohol. Se sirve a 16-17 grados. Color
rojo-rubí claro, muy vivaz, ligero de cuerpo, moderadamente alcohólico,
generalmente seco, de bouquet característico. Es uno de los vinos
más comunes de la región. Se toma con aves nobles, conejo
guisado, pichones jóvenes.
Cabernet di Treviso: de 12 a 13 grados de alcohol. Se sirve a 17-18 grados.
Color rojo-rubí con tendencia al granate Robusto de cuerpo, de
bouquet agradable y característico.
Se toma con caza y asados.
Prosecco: de 10 a 12 grados de alcohol. Se sirve a 8-10 grados. Color
amarillo-dorado, característico. Gusto amargoso, bouquet fresco,
vinoso. Es uno de los vinos más celebres del Veneto, conocido desde
hace varios siglos. Se toma con pescado, entremeses y quesos picantes.
Prosecco espumoso: de 11 grados de alcohol. Se sirve a 7-8 grados. Color
amarillo-pajizo-dorado y claro. Produce abundante espuma. Sabor desde
dulce a suave. Vino de postre.
Soave: de 10.5 a 11.5 grados de alcohol. Se sirve a 10-12 grados. Color
amarillo-ambarado, pálido, límpido, transparente. Tiene
un delicado bouquet y un sabor aterciopelado: armónico, seco, de
justa acidez. Se toma con entremeses y pescado.
Valpolicella: de 11 a 12.5 grados de alcohol. Se producen dos tipos: de
mesa normal y superior seco. El primero es de color rojo-rubí intenso,
de bouquet delicado y característico, a veces suave, con frecuencia
seco y amargoso. El segundo tipo, tiene un color rojo-rubí más
intenso, un delicado bouquet de almendra amarga y un gusto aterciopelado.
Se toma con asados de carnes magras y con higaditos de cerdo.
ELECCIÓN DEL
VINO
Parte importante de las comidas especiales es la bebida. El vino siempre
es una buena alternativa debido a las posibilidades: Rojo o Tinto, Blanco,
Rosado, Champagne; y combinaciones a las que se prestan. Recuerde que
los vinos varían de acuerdo a la uvas utilizadas y el carácter
propio de cada uno. En esta ocasión le damos tips que le ayudarán
a escoger el vino apropiado de acuerdo a la ocasión y la comida,
a guardarlos y servirlos correctamente. Conozca las reglas para la escogencia
y presentación del vino.
Vino Tinto: está considerado, desde épocas antiguas, como
el vino "por excelencia". En muy pocas ocasiones se bebe solo
y debe servirse a temperatura ambiente. Se recomienda para acompañar
platos de carne, aves y pastas italianas. Entre las categorías
de vino tinto tenemos: Clarets, los más secos, ligeros o dulzones;
entre los más renombrados Cabernet Sauvignon, Bordeaux y Burgundy
rojos, el Chianti, el Merlot y el Zinfandel; entre los menos intensos
tenemos el Graves tinto, el Pinot Noir y el Sauternes, así como
el Beaujolais y el Margaux.
Vino Blanco: es el
que ha adquirido mayor popularidad en los últimos años,
en especial para eventos sociales, ya sea sólo o acompañado
con pasapalos. Este vino debe servirse frío. Entre los vinos blancos
tenemos el seco o semiseco que es el acompañante perfecto para
platos de carnes blancas como: aves, mariscos y pescado. Para los postres
es ideal el vino blanco dulce. La gran variedad de vinos blancos se definen
de acuerdo a la uva empleada y la región en que se cosechó.
Entre los vinos franceses más populares están el Chablis,
el Chenin Blanc y el Graves. Los alemanes, más ligeros, son el
Auslese, Moselle y el Liebfraumilch. Los que tienen más cuerpo
son los Bordeaux de Francia y Chianti blancos de Italia. Entre los robustos
encontramos el Burgundy, el Meursault, el Riesling y el Chardonnay.
Vino Rosado: es realmente
ligero y refrescante. Debido a que hace las veces de cóctel es
excelente tanto solo como acompañando platos de aves, ternera o
pescado. Puede también complementar un almuerzo ligero de ensaladas
o crepés. Este vino debe servirse frío.
Champagne: considerado el supremo de los vinos, es símbolo de lujo
y excelencia. En general se utiliza en ocasiones muy especiales, como
bodas y aniversarios, debido a que su costo excede lo planificado para
otras celebraciones. El champagne dorado o rosado debe servirse bien frío
y la botella debe colocarse en una hielera para que conserve la temperatura.
El Champagne puede ser Natural (extra seco), Brut (muy seco), Sec (seco),
Demi-sec(ligeramente-seco),óDoux(dulce).
Reglas para la escogencia y presentación del vino:
- Elíjalo de
acuerdo al tipo de alimentos junto a los cuales será servido y
según la ocasión.
- Los vinos deben guardarse en un sitio fresco y oscuro, preferiblemente
en un lugar cerrado.
- Tome siempre en cuenta, al momento de servirlo que la temperatura sea
la adecuada y las copas las que le corresponden.
- Si lo requiere, recuerde destapar el vino con antelación.
GLOSARIO
ABIERTO: Vino de poco
color y poco equilibrio en boca.
ABOCADO: Vino moderadamente dulce.
ACABADO: Se dice del vino del que es posible describir con exactitud sus
excelencias y bondades.
ACERBO: Deja en el paladar una sensación muy desagradable; es ácido
y astringente, como una manzana verde.
ACETICO: Vino echado a perder, agrio, con olor a vinagre (ácido
acético). También se le llama avinagrado.
ACIDO: Vino en el que predomina ese sabor debido a los ácidos naturales
procedentes de la uva o de la fermentación.
AFRUTADO: Vino que tiene aromas de frutas (durazno, plátano, chabacano,
grosella, frambuesa, cereza, ciruela, etc.)
AGRIDULCE: Sabor defectuoso de un vino que ha fermentado a temperaturas
demasiado altas.
ALEGRE: Cuando un vino es vivaz, tiene un aroma limpio y acidez fresca.
Se dice también de los vinos espumosos con una agradable burbuja.
ALMA: Carácter, personalidad de un vino.
ALMENDRADO: Sabor a almendra que aparece en vinos tintos jóvenes
elaborados con maceración carbónica.
AMPLIO: Un vino completo, lleno, abundante en matices.
AÑADA: Año en que el vino ha sido vendimiado. Debe figurar
en la botella.
AÑEJO: Vino criado en barricas o en botellas, al menos durante
tres años
APAGADO: Sin fuerza ni brillo, sin un sabor significativo.
AROMA: Conjunto de sensaciones olfativas que produce el vino. Bouquet.
ASPERO: Rudo, astringente, que se agarra a la lengua.
ATERCIOPELADO: Suave, de tacto agradable y sedoso, sobre todo en los tintos.
BALSAMICO: Aroma resinoide que puede deberse a la variedad, la tierra
o a la crianza
BARRICA: Envase de madera utilizado para criar vinos.
BLANCO: Estilo clásico de vino muy claro, con abundancia de amarillo
matizado por una amplia gama de tonos verdes y dorados.
BLANDO: Sin carácter, demasiado ligero e insignificante.
BOUQUET: Palabra de origen francés que se utiliza para designar
el conjunto de sensaciones olfativas que ofrece un vino.
BRILLANTE: Vino que presenta un aspecto visual esplendoroso y limpio,
con reflejos luminosos
BRUT: Vino espumoso muy seco. Característico de las cavas.
CARÁCTER: Conjunto de características de ciertos vinos que
lo convierten en inconfundible. Elogio del vino
CARGADO: Espeso, de color intenso.
CARNOSO: Vinos plenos, grasos, ricos, que tienen materia y producen en
el paladar una sensación de cuerpo denso.
CASTA: Se dice cuando un vino es de buena calidad.
CLARETE: Vino tinto afrutado y ligero en cuya fermentación se han
macerado muy levemente los hollejos. Consumir pronto.
CLÁSICO: Un vino de casta o estirpe que ha permanecido a través
del tiempo.
COMPLEJO: Vino rico en matices sensoriales, bien armonizado y elaborado,
procedente de una variedad que exhibe un bouquet complejo y excesivo.
CRIANZA: Envejecimiento controlado de un vino en barrica, en bota o en
botella.
CUERPO: Untuosidad, carnosidad, materia y estructura del vino.
DELICADO: Fino, agradable, sutil aunque no necesariamente distinguido
DISTINGUIDO: Armonioso, constituido de elementos nobles y puros.
FLORAL: Aroma agradable de ciertos vinos que recuerda el perfume de determinadas
flores.
FRANCO: Aroma definido, claro.
FRESCO: Vino blanco o rosado que muestra armonía entre alcohol
y acidez.
FRUTAL: Cualidad aromática de los vinos. Presencia de aromas que
recuerdan la fruta moras, frambuesa, plátano, piña, chabacano,
etc.)
GENEROSO: Vino especial con contenido alcohólico entre 15 y 23°.
Por extensión, también se aplica a los vinos de mesa con
fuerte contenido alcohólico.
GRASO : Su alto contenido de glicerina le da untuosidad y suavidad.
JOVEN: Vino sin crianza en el que se han buscado cualidades afrutadas
y mas frescas.
LIGERO: Vino pobre en alcohol.
MADURO: Vino que ha desarrollado convenientemente su evolución
en la botella.
PALIDO: Se aplica a los vinos blancos de baja intensidad cromática
ROBUSTO: Consistente, con rica graduación alcohólica. Sinónimo
de vigoroso y de sólido.
ROSADO: Elaborado a partir de uvas tintas cuya fermentación se
realiza en ausencia de los hollejos.
SECO: Vino que ha realizado plenamente su fermentación, transformando
todo el azúcar en alcohol.
SUAVE: Muy refinado y exquisito.
VIVAZ: Fresco, brillante en el color, limpio de aroma.
CONCLUSIONES
El vino italiano es
uno de los mejores del mundo, es muy apreciado y es uno de los más
exportados, ya que tienen un nivel de calidad muy alto. Sus sabores son
peculiares, ya que cada región produce vinos con características
diferentes, pero son siempre muy buenos.
En la sociedad éste cumple un importante papel; desde hace muchos
siglos atrás siempre ha estado presente en momentos de gran valor
para la historia; tanto en el aspecto político, como en el religioso.
Hoy en día cada familia a la hora de comer, no deja de acompañar
sus platos con un buen vino, por lo que se ha convertido en un ingrediente
irreemplazable en la mesa.
El proceso de fabricación del vino es complicado y esta sujeto
a cambios dados por factores externos, como el clima, el suelo, la calidad
de las cepas, los hongos y muchos más. Y por esto muchos fabricantes
han dejado a un lado la calidad para sólo preocuparse por la cantidad.
Entre los vinos mas importantes de Italia encontramos: EL chianti Clásico,
el Merlot, el Pinto Grigio, el Asti Spumante, el Barolo, el Grapa Nebbiolo
y muchos más. Los precios de las botellas de vino oscilan entre
los 550 $ y los 2.250 $, lo que demuestra que en Italia se pueden encontrar
con todas las clases de vino, siempre con una excelente calidad y con
una gran gama de precios.
BIBLIOGRAFÍA
Enciclopedia Microsoft
Encarta 2001. Microsoft Corporation.
Gran Larousse Universal. Plaza and james Editores S.A. Volumen 35. Urbanismo.
Barcelona, España.
http://www.winehall.com/esp/Principal_e.htm
http://www.infopublic.com/carlucci/lacartadevinos.htm
http://www.restauramex.com/interes/vinicultura.html
http://www.vinicolavedovato.com/
Bibliografia Web
Acompáñenos
en un recorrido por la web, de los mejores sitios relacionados al vino,
su historia, tipos, y compra.
Empezaremos nuestro paseo aprendiendo un poco de historia sobre el vino,
para ello pueden visitar el sitio http://www.elmundovino.com/elmundovino/historiav.html,
donde encontraremos una buena reseña histórica, muy completa
e ilustrada con fotos claras. También podemos ir al sitio http://www.grumete.com.uy/labodega/historia_vino.htm,
donde hay una breve historia, no tan profunda como la anterior.
Ahora nos vamos directamente a los portales que ofrecen los mejores vinos
italianos. Comenzamos por http://www.wowitaly.com/,
que muestra todos lo vinos italianos, los distintos tipos, además
de información sobre estos. Sirve para comprar productos al igual
que el sitio http://solodelizie.it/shopsite_tx/store/html/vino.html,
http://www.winereport.com/, que
son muy fáciles de navegar. Un portal no muy recomendado es http://www.vinosole.it/indexi.htm,
ya que es poco practico para la compra y no esta bien organizado. Entre
las paginas informativas sobre el grado de alcohol, y la salud podemos
visitar http://www.mondovino.com/mondo/prodotti.htm,
ya que muestra las características de cada vino y su composición.
Otro sitio es http://www.enotecafriuli.com/menu/vin.html.
Entre las paginas gastronómicas más importantes, vamos a
conocer http://www.buonissimo.org/,
http://www.pantagruel.it/, http://www.esperya.com/italia/,
donde además de encontrar vinos, vemos productos italianos como
los quesos, además de proporcionar noticias relacionadas al tema
y promocionar concursos.
Otros portales que poseen información nutricional son http://www.elvino.com,
además de ofrecer el servicio de compra para muchos países
y la historia del vino; y http://www.enotecafriuli.com/menu/vin.html.
Podemos encontrar bodegas grandes en http://www.adelmediterraneo.com.ar/ALIMENTO/
Donde se muestran las botellas de vino.
Espero que les haya
gustado el paseo y les deseo buena suerte en su gran recorrido por el
mundo del vino,
Hasta pronto
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