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Albany Alfonzo
AMÉRICO
VESPUCIO: UN NOMBRE PARA EL NUEVO MUNDO
Introducción
El
renacimiento fue un período de renovación artística,
literaria, científica y de todo órden que surgió
a mediados del siglo XV y se desarrolló hasta finales del XVI que
tuvo como cuna en Italia a la ciudad de Florencia, ciudad donde la conjunción
del poder político y económico favoreció el mecenazgo
de los Médicis. En ese escenario de cambios de toda índole
nació y se formó Américo Vespucio, un hombre que
se destacó como cosmógrafo, físico, astrónomo
y marino, quien realizó varios viajes a las indias occidentales
en un momento que estas tierras captaban la atención del mundo
conocido. Allí exploró e hizo varios descubrimientos geográficos
y fue el primero en darse cuenta de la continentalidad de las mismas.
Su nombre sirvió, con el paso del tiempo y las críticas
de muchos, para identificar al nuevo mundo: América.
Américo Vespucio fue un navegante italiano que exploró parte
del litoral atlántico de América del Sur, y expuso la idea
de que las tierras exploradas se trataban de un nuevo continente, y no
como había creído Colón. Su nombre sirvió
para denominar el continente recién descubierto, américa.
Nació en la ciudad de Florencia el 9 de marzo de 1.454, hijo de
Nastagio Vespucio, notario, y de Lisa Andrea Mini, una familia acomodada
cercana al círculo de los Medicis, familia de comerciantes y banqueros
florentinos que ejercieron una influencia considerable sobre la política
italiana. Además, fueron representantes de la burguesía
ascendente en las ciudades del norte de Italia en la época de expansión
del capitalismo mercantil y financiero, e impulsaron el arte del renacimiento
ejerciendo abundantemente el mecenazgo. Esta cercanía a la familia
Medici le permitió entrar en contacto con importantes humanistas
de la Florencia renacentista. Su tío Guido Antonio Vespucio le
dio a conocer las ideas de Aristóteles y Ptolomeo en la escuela
que dirigía en el convento de San Marcos, donde Paolo Toscanelli
estaba al frente de la librería. Toscanelli era el mejor cosmógrafo
de la época, reproducía y coleccionaba gran cantidad de
mapas y se planteaba la idea de alcanzar las indias viajando hacia el
oeste. Américo aprendió latín y leía a Virgilio,
Dante y Petrarca. En 1.478 marchó a parís donde desempeñó
funciones administrativas para su tío Guido Antonio Vespucio, quién
había sido designado embajador de Lorenzo de Medici, el Magnífico,
en la corte de Luis XI. Su estancia en
Francia le sirvió para completar su avanzada formación.
Tras la muerte de su padre en 1.482, regresó a Florencia y permaneció
hasta 1.491 al servicio de los Medici.
En 1.492 se trasladó a España para representar los intereses
comerciales de esta familia en Sevilla, donde se puso al servicio de Juanoto
Berardi, florentino dedicado al comercio de oro y esclavos y a la armazón
y aprovisionamiento de barcos, entre ellos los utilizados por Colón
en sus viajes al Nuevo Mundo. Tras la muerte de Berardi en 1.496, Vespucio
decidió dedicarse a la navegación.
Los viajes exitosos de Cristóbal Colón incrementaron el
deseo de Vespucio de tomar parte en el movimiento europeo general para
buscar un pasaje occidental a las Indias. Así, entre 1.499 y 1.502
realizó varios viajes al nuevo continente que relató en
cinco cartas dirigidas a distintos destinatarios. Determinar el número
de viajes que realizó a las indias occidentales constituye una
de las cuestiones mas polémicas. Polémica que se acrecienta
mas porque el número de viajes, las fechas y lo que describe en
las cartas enviadas son diferentes, imprecisas y hasta inciertas, según
algunos estudiosos.
En la primera de sus cartas, Mundus Novus, enviada a Lorenzo de Pier Francesco
de Médici en el mes de mayo de 1.503, Vespucio cuenta su viaje,
bajo pabellón portugues. Habría zarpado de Lisboa el 13
de mayo de 1.501, al mando de tres naves. Vía islas de Cabo Verde
se dirigió mas hacia el hemisferio austral, descubrió la
bahía de Río de Janeiro y continuó mas al sur siguiendo
la costa de la Patagonia, cerca del estrecho que poco después descubriría
Fernando de Magallanes. Según su relato el llegó a la convicción
de que las tierras recién exploradas no formaban parte de Asia
sino de un “Nuevo Mundo”.
Fragmento de la carta Mundus Nuovus:
Dias pasados, muy ampliamente os escribí sobre mi vuelta de aquellos
nuevos países, los cuales con la armada y a expensas y por mandato
de este Serenísimo Rey de Portugal, hemos buscado y descubierto,
y nos es lícito llamar Nuevo Mundo"..." Exactamente el
7 de agosto de 1501 surgimos en las costas de aquellos países que
venían a buscar. Allí conocimos que aquella tierra no era
isla sino continente, porque se extienden larguísimas playas que
no la circundan y de infinitos habitantes estaba repleta"..."
Siguiendo esta playa, tan largo tiempo navegamos , que pasado el trópico
de Capricornio encontramos el polo antártico en su horizonte más
alto, 50 grados"..."Muy templado y ameno el clima"..."Muchas
especies de animales feroces y sobre todo de leones, serpientes y otros"..."
Existen bosques extensos y árboles de inmenso porte, es extremadamente
fértil esta tierra"...." Verdad es que cuando fuimos
a la altura de 50 grados estabamos en el mar y no en tierra, porque cuando
nos apartamos de la tierra no estábamos a mayor altura que 32 grados
y luego tanto navegamos por el viento siroco que fuimos a la dicha altura
de 50 grados y sin tierra aunque juzgábamos estar cerca de tierra
por muchas señales que veíamos que fueron infinitos pájaros
de diversas clases y muchos maderos en el mar; señales ciertísimas
, pero ,porque el mar estaba tormentoso y frío y teníamos
navíos muy separados y a la gente muy cansada, acordamos no ir
a descubrir y dar vueltas atrás para Portugal"...
La
segunda carta de Vespucio está dirigida el 4 de septiembre de 1.504
a Piero Soderini, magistrado supremo de la República Florentina.
En ella describe cuatro viajes hacia el nuevo mundo: los dos primeros
al servicio de los reyes católicos, y los otros dos al rey Don
Manuel I de Portugal.
Primer viaje: 1.497 – 1.498
Vespucio afirma haber tocado la tierra firme (16º n – 70º
w) lo que retiraría a Cristóbal Colón la primacía
del descubrimiento del continente americano. Sin embargo, las coordenadas
de referencia no corresponden a ningún punto de la costa, sino
a un lugar ubicado en el interior de Honduras.
Segundo
viaje: 1.499 – 1.500
Tomó parte como navegante en una expedición española
bajo el mando de Alonso de Ojeda. La expedición partió de
Cádiz y contaba con la compañía de Juan de la Cosa.
Al parecer, Vespucio y Ojeda se separaron después de llegar a la
Costa de Guinea, y Vespucio fue mas al sur llegando a la desembocadura
del Amazonas. Recorrió la costa norte de Suramérica y llegó
hasta el cabo de La Vela. En su viaje de regreso alcanzó Trinidad,
avistó la desembocadura del Orinoco y seguidamente se dirigió
a La Española. Arribó a Cadiz en junio de 1.500.
Tercer
viaje: 1.501 – 1.502
Es el viaje que describe en “Mundus Novus” donde habría
sido el piloto de la expedición. Según esta versión,
el objetivo del viaje era la búsqueda de un pasaje al sudoeste
en una latitud que estaría cerca del Estrecho de Magallanes.
Cuarto
viaje: 1.503 – 1.504
El objetivo de este viaje era llegar a la Isla de Malaca. El rey Manuel
I de Portugal le dió el mando de la expedición a Gonzalo
Coelho con quién Vespucio discrepaba repetidamente. El viaje, aunque
realizado según su versión, resultó un fracaso.
Como
vemos, las cartas enviadas a Lorenzo de Pier Francesco de Médici
y a Piero Soderini son diferentes. las rutas indicadas en ambas misivas
no se corresponden. Sin embargo, los geógrafos, los astrónomos
y los eruditos descubren en ellas informaciones valiosas, además
de confirmar que Vespucio participó de los viajes al Nuevo Mundo.
A fin del año 1.504, Vespucio se encuentra en Sevilla. Allí
no se hacía valer mas que por su talento de escritor y, a veces,
pasaba también por conversador y fantasioso.
En 1.507, Vespucio trabaja para la “Casa de Contratación”
de la que deviene primer piloto. Su trabajo consistía en designar
los pilotos y dibujar las rutas de las futuras expediciones. Esta tarea
le impide navegar. Vespucio que esperaba ver con sus propios ojos nuevas
maravillas debe conformarse con los relatos de otros descubridores. Murió
en sevilla en 1.512
El destino quiso que el nombre de América fuese con el que se conociera
para siempre el nuevo continente descubierto por Cristóbal Colón.
Al respecto, Consuelo Varela Bueno refiere en su libro Américo
Vespucio, Un Nombre Para El Nuevo Mundo que en el corazón de Lorena
(Francia) existía un antiguo monasterio llamado Saint-Dié,
cuyos canónigos compartían el rezo y los cánticos
sagrados con la afición de amanuenses; excelentes copistas y buenos
cartógrafos, transcribían con entusiasmo cuantos papeles
importantes caían en sus manos. Tenían además, una
pequeña imprenta donde editaban obras señeras. Esta imprenta
era dirigida por un clérigo cuyo oficio era el de dibujante, cartógrafo
y corrector de pruebas. se llamaba Martín Waldseemüller.
En 1.507, preparando una nueva edición –mas fiable que las
anteriores- de la geografía de ptolomeo, llegó al monasterio
un ejemplar de la carta de
Américo Vespucio a Soderini, conteniendo los relatos de sus cuatros
viajes y un mapa en el que estaban dibujadas las regiones recién
descubiertas por él, los portugueses y los españoles. El
entusiasmo de los clérigos, que ya conocían otro escrito
del florentino, el Mundus Novus, fue inmenso. Tanto que abandonaron la
idea de imprimir Ptolomeo para dedicarse por entero a la edición
de este texto, que iba a representar una nueva geografía y que
iba a anunciar al mundo el conocimiento de un nuevo continente.
Por fin, el 25 de abril de 1.507 salían de las prensas de Saint-Dié
el ansiado libro con el nombre de Cosmographiae Introductio. Acompañado
del texto se incorporaban un planisferio y una especie de recortable que,
pegado sobre una esfera, daría la exacta idea del globo terrestre.
Además, en el último capítulo aparece el texto que
hizo famoso al florentino: “mas ahora que esas partes del mundo
han sido exitosamente examinadas y otra cuarta parte ha sido descubierta
por Américo Vespucio, no veo razón para que no le llamemos
América, es decir, la tierra de Américo, por Américo
su descubridor, hombre de sagaz ingenio, así como Europa y Asia
recibieron ya sus nombres de mujeres”.
Como ya esperaban en Saint-Dié, el libro tuvo un éxito enorme.
La divulgación del nombre de américa se debió, mas
que al texto impreso de la carta, al mapa del Nuevo Mundo dibujado por
Waldseemüller, el cual tenía –al lado- un retrato de
Américo Vespucio. A partir de ese momento resultará de todo
punto imposible separar ambas imágenes: el Nuevo Mundo será
para siempre América.
La reacción no se hizo esperar. Muchos aceptaron de inmediato el
nombre dado por Waldseemüller al nuevo continente; otros siguieron
por un tiempo denominándole las indias occidentales. Uno de los
mas fuertes críticos fue el español Fray Bartolomé
De Las Casas quién calificó a Vespucio de impostor y de
“pretender tácitamente aplicar a su viaje y a sí mismo
el descubrimiento de la tierra firme, usurpando al almirante Cristóbal
Colón lo que tan justamente se le debía”.
Opina
también Consuelo Varela Bueno, que a Bartolomé De Las Casas
no le faltaba razón. Dice que nada sabemos de las artes marineras
de Américo Vespucio fuera de lo que él mismo, en un alarde
de inmodestia, nos relató y que sus comentarios geográficos
son en gran medida plagios de las teorías en boga en aquél
momento. Fue Américo Vespucio, un hombre que carecía de
los méritos de un Cristóbal Colón, de los hermanos
Pinzón o de Juan De La Cosa, quien tuvo la fortuna de –por
esas cosas del destino- dar su nombre al nuevo continente.
Conclusión
Américo Vespucio fue, para su época, un hombre culto con
sólidos conocimientos sobre navegación, astronomía,
física y cosmografía, conocimientos que había cultivado
desde los tiempos que frecuentaba la casa de los Médicis, alto
lugar de la cultura florentina. Su interés por las nuevas tierras
recién descubiertas lo llevó a realizar varios viajes a
ellas, cuyo número e importancia –por su recorrido y descubrimientos
geográficos- son imprecisos y confusos para varios autores. Poseedor
de una pluma fácil hizo relación de sus viajes en sucesivas
correspondencias, las cuales aderezó con fantasías que emocionaron
a los interesados de la época.
La rápida difusión de estos novedosos escritos, aunado a
su convicción de que las nuevas tierras no formaban parte de Asia
si no de un Nuevo Mundo, hizo posible que algunos influyentes propusieran
su nombre para identificarla. Así, sin que Vespucio fuera responsable
del hecho de que su nombre, y no el de Colón, fuera dado al nuevo
mundo, a partir de 1.507 este continente se conocerá con el nombre
de América, derivado de un nombre que solo exploró lo que
los demás habían descubierto.
Bibliografía
·
Gran Enciclopedia Espasa. Tomo 2o. El Nacional, 2005.
· Historia Universal. Tomo 5. Baja Edad Media y Renacimiento. Editorial
Planeta, 2001.
· Américo Vespucio. Enciclopedia Encarta, 2001.
· Américo Vespucio. Enciclopedia católica. Com
· Américo Vespucio. www.icarito.cl
· Américo Vespucio. es.wikipedia.org/wiki/am.
· Varela Bueno, Consuelo. Américo Vespucio. Madrid. Biblioteca
Iberoamericana. Ediciones Amaya s.a. 19
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