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Roma en el Mundo Antiguo:
ascenso y caída de la república romana Los fuertes impulsos hacia el establecimiento de una cultura común en la cuenca del Mediterráneo, liberados primeros por las ciudades griegas y luego por los reinos helenos, tomó fuerza hacia el final del siglo III a. de C. por un nuevo poder que emergía en el oeste: Roma. El ascenso de los romanos marca la primera aparición de la gente del oeste mediterráneo en un decisivo papel que determinó el curso de la historia, y que merece especial consideración porque los romanos con los únicos talentos que le permitieron no sólo obtener los logros de los griegos y helenos, sino tener también un gran avance en la vida civilizada con nuevos niveles y extender estos frutos a la hasta entonces gente primitiva. El Origen de Roma
en 509 a. de C. Poco después del año 600 a. de C. súbitamente diversos pueblos se transformaron en una sola ciudad-Estado, probablemente como consecuencia de su captura por los señores etruscos de la guerra quienes impusieron la unidad política sobre los poblados. Se estableció un solo gobierno bajo un rey. Aunque este gobierno pudo haber incorporado instituciones y prácticas de tiempos preetruscos, también fue decisivamente influido por las prácticas de las políticas etruscas. El rey era asesorado por un consejo de ancianos, llamado Senado, compuesto por alrededor de trescientos hombres con riqueza, quienes tenían autoridad que provenía de su calidad de jefes de familias. Las técnicas
etruscas en el comercio y en la industria fueron adoptadas por las novatas
ciudades-Estado de Roma, lo que fortaleció grandemente su primitiva
economía. El alfabeto se derivó de los modelos etruscos
lo que produjo un rápido desarrollo de la escritura en latín;
la arquitectura etrusca y la decoración sirvieron de modelo para
los templos y edificios públicos de las ciudades florecientes.
Las prácticas religiosas de los latinos primitivos adoptaron modelos
más sofisticados que reflejaban los usos etruscos. Roma se convirtió
rápidamente en el centro de una cultura capaz de amenazar otras
comunidades localizadas en el Lacio. La Expansión Romana: La Conquista de Italia, 509 - 265 a. de C. El tema dominante de los primeros dos siglos y medio de la historia de la república romana fue el éxito de Roma para establecer su dominación sobre la península itálica. Sabiendo que 1509 a. de C. Roma era sólo una pequeña ciudad-Estado pérdida entre muchas otras ciudades políticas, las victorias romanas por sí mismas representaron una hazaña extraordinaria. En un sentido más amplio, el éxito romano creó los recursos humanos y materiales que le permitirían a Roma convertirse en potencia mundial.
Los romanos expulsaron
a los etruscos en el 509 a. de C. lo que debilitó a la ciudad al
privarla del apoyo poderoso de los etruscos. Durante gran parte del siglo
V sobrevivieron de pendiendo de la cooperación con las ciudades
vecinas del Lacio, uniéndose para formar la liga latina. Esta liga
favoreció una larga sucesión de guerras contra los etruscos
y contra las rudas gentes de las montañas que trataban de ganar
un punto de apoyo sobre las ricas tierras agrícolas del Lacio y
de las Campania. Implícitamente en estos arreglos estaba la posibilidad de que la ciudadanía parcial y el estatus de aliado a la larga resultara en la ciudadanía total, especialmente para aquellos que llegaran a romanizarse. En muchas comunidades a las cuales se les concedió el poder de gobierno local, los gobiernos apoyaron la continuidad de su gobierno mediante el fortalecimiento de las aristocracias que encontraron les convenía apoyar a Roma. Buscando centros desde los cuales los territorios conquistados pudieran defenderse, los romanos establecieron numerosas colonias en varios lugares italianos. También a los romanos se les concedieron terrenos en los que se establecieron en diferentes lugares de Italia. La presencia de los colonizadores romanos y de pobladores individuales llegó a desempeñar un papel importante en la romanización de Italia. Este complejo grupo de arreglo, que contrastaba agudamente con la forma en la cual los otros conquistadores trataron a sus victimas, significó que para el año 265 a. de C. Roma gobernara sobre una especie de confederación de italianos, quienes en su mayoría disfrutaban de un considerable grado de independencia, pero todos unidos a Roma en virtud de la obligación de servir en sus ejércitos, con la esperanza de lograr la ciudadanía total y por la creciente identificación con la cultura romana en todas sus facetas. Desde el punto de vista romano el sistema suministró una fuente de recursos militares que afirmaron la seguridad de Roma. Pero de be notarse que la única forma en que podía aprovecharse de tal recurso era comprometiéndose en guerras; los súbditos italianos no pagaban tributos. Quizás esta situación sirvió como factor primordial para promover el posterior imperialismo de la historia de Roma. Un tercer elemento
que contribuyó a la conquista de Italia fue la habilidad de Roma
para ajustar su política interna y su estructura social en una
forma que promoviera la alianza y la libertad entre los ciudadanos. Cuando
se estableció la república en el 509 a. de C. el poder calló
en manos del estrecho círculo de los patricios, quienes acapararon
la autoridad, que reposaba en el linaje, la riqueza y en el control de
los clientes. Estos A medida que la lucha por los ordenes avanzaban los patricios consiguieron de mala gana una mayor participación a los plebeyos en la dirección del estado de Roma, y tomaron medidas para aliviar los serios problemas económicos y sociales que asediaban a Roma. Semejantes concesiones se hacían con frecuencia en momentos de crisis creados por los líderes plebeyos; en ocasiones los plebeyos incluso se separaban del Estado hasta cuando sus demandas fueran aceptadas. Quizás el mayor temor de los patricios fue que los soldados se rehusaran a servir al estado en las guerras que marcaban la lucha básica para sobrevivir. Cualesquiera que hallan sido los motivos e independientemente de lo encarnizado de la lucha, el hecho significativo fue que los patricios echaron amplias bases para impedir las guerras civiles y evitar la alineación de sectores importantes de la ciudadanía. Ya desde mas o menos el año 494 a. de C. los plebeyos adquirieron el derecho a elegir funcionarios oficiales plebeyos, llamados tribunos, a quienes se dio el poder de vetar cualquier acto de los funcionarios elegidos regularmente que amenazaran los intereses plebeyos. Se instituyó una nueva asamblea de plebeyos, llamada originalmente el Consejo de la Plebe, y mas tarde la "Asamblea de Tribus" para que proporcionara un foro en el cual los plebeyos pudieran indicar sus deseos a los tribunos. En el 450 a. C. la presión de los plebeyos dio como resultado las famosas Doce Tablas, una codificación escrita de las costumbres legales antiguas que protegían a los ciudadanos de las decisiones arbitrarias de los jueces patricios. Una serie de leyes logró la protección de los deudores, permitió el matrimonio entre patricios y plebeyos, limitó el monopolio patricio en el uso de las tierras públicas y dio concesiones de tierra a los plebeyos pobres. Uno a uno las principales posiciones oficiales electivas fueron abriéndose a los plebeyos; particularmente importante fue la ley del año 367 a. de C. que exigió que un cónsul fuera plebeyo por elección porque la elección al consulado automáticamente daba a un ciudadano romano la posibilidad de ser miembro del senado. Finalmente, en el 287 a. de C. las leyes de las asambleas de tribu se reconocieron como la máxima ley que unía al estado entero, concesión que dio a la ciudadanía la autoridad final. Desde un punto de
vista, el resultado final de las órdenes fue la creación
de una constitución para la república que situó el
control del estado en las manos de sus ciudadanos, el senado romano y
el pueblo, como decían los romanos. Alrededor del 265 a. de C.
los ciudadanos teóricamente tenían el máximo poder
de decisión sobre la política pública; ejercieron
tal poder mediante la participación en las asambleas ya mencionadas;
de éstas la asamblea de tribu fue el instrumento principal para
la expresión unida del deseo popular. El sistema ejecutivo romano
era colegiado en la forma; con pocas excepciones, cada función
administrativa se llevaba a cabo por una junta de por lo menos dos miembros
de igual rango, cada uno de los cuales tenía poder de vetar los
actos de sus colegas, un sistema que restringía las acciones temerarias
de los funcionarios elegidos y llevaba complicadas negociaciones para
lograr cualquier resultado. La mas alta autoridad ejecutiva del estado
(El Imperio), fue ejercida por dos cónsules encargados del manejo
adjunto de todos los asuntos civiles y militares. Inmediatamente debajo
de ellos estaban los pretores, elegidos para administrar justicia, pero
bajo circunstancias especiales capaces de ejercer el imperio. Mas tarde se crearon otros cargos administrativos con funciones especializadas para ayudar administrar los asuntos complicados de la república en expansión. La mayoría de estos funcionarios elegidos lo eran por un año; un importante excepción fue le censor, escogido cada cinco años para clasificar a los ciudadanos para el servicio militar y para juzgar sobre la calidad de los ciudadanos para la funciones públicas, en particular para los miembros del senado. En tiempos de gran crisis se elegía un dictador por seis meses, el cual tenía poder ilimitado para administrar el estado. Teóricamente el senado era el órgano consultivo que aconsejaba al magistrado y a las asambleas en las decisiones que mejor sirvieran a los intereses del estado, este era espacialmente poderoso en el sistema republicano de gobierno, y estaba conformado por alrededor de trescientos miembros que servían de por vida. El fracaso de la República Romana 133-31 a.C. El ascenso de Roma al dominio del mundo mediterráneo durante el período 265-133.C. había generado una confianza comprensible entre la ciudadanía romana, especialmente la oligarquía gubernamental, de que el sistema político y social de la república era no solo exitoso sino también capaz de resolver cualquier situación. Los sucesos ocurridos luego del año 133 a. de C. Una serie de crisis puso a prueba ese sistema más allá de sus capacidades, y por último dejaron el sistema político tradicional en ruinas. Las responsabilidades de una potencia mundial. En la raíz de la crisis que afligió a Roma después del año 133 a C. se hallaban problemas complejos que eran en gran parte resultado de la expansión de Roma; de una pequeña ciudad estado a un gran Imperio. Muchos de los problemas fueron descuidados en el período de expansión; pero a la larga, estos salieron a flote esperando una solución política. A continuación se hará un breve recuento para entender el último siglo de la república. Primero, las conquistas de Roma crearon una larga frontera por defender, y una gran y diversa población que controlar. Si bien una fuerza militar, compuesta por ciudadanos romanos y aliados de Italia habían conquistado este vasto Imperio, no se había enfrentado el problema de establecer un sistema militar para defender y mantener el imperio. Segundo, existía el problema de cómo gobernarse los conquistados. En contraste con la con la acertada política aplicada originalmente a la población italiana, los romanos vieron cada vez en mayor proporción a los italianos conquistados como sujetos que deberían ser explotados. Los territorios anexados fueron organizados en provincias; el control sobre cada provincia fue confiado a un gobernador, investido con poderes militares y civiles absolutos, a los que no se les sometía a juicio de responsabilidades. Los residentes de cada provincia estaban sometidos a onerosos tributos, cuya recolección estaba confiada a granjeros recolectores de impuestos, llamados publicans, que pagaban al gobierno romano lo que se esperaba de cada provincia y luego arrancaban por la fuerza todo lo que podían de los provincianos, con frecuencia en connivencia con los gobernadores. Este abusivo sistema interrumpió el orden entre los provincianos y engendró el descontento, la resistencia y el odio. Cuarto, la economía
de Roma sufrió una significativa transformación durante
los siglos tercero y segundo. Roma se había enriquecido grandemente
por el flujo de la riqueza exigida a los pueblos conquistados. La mayor
parte de esa riqueza había ido a parar a manos de un pequeño
segmento de la población; los beneficiados no solo desarrollaron
un gusto por vivir lujosamente sino que buscaron nuevas oportunidades
de inversión. Aunque las nuevas inversiones en el comercio y la
manufactura absorbieron parte de tal riqueza, los ricos aristócratas
prefirieron invertir en tierras y en préstamos de dinero. Una transformación
básica en el sistema agrícola les proporcionó amplias
oportunidades: el tradicional sistema agrícola italiano basado
en las pequeñas granjas independientes cultivadas por un poseedor
libre y su familia y dedicadas al cultivo de cereales, sufría cambios
importantes en ese momento. La competencia de grano más barato
importado como tributo de provincias más productivas, erosionó
ese sistema. Como resultado de la devastación causada por las guerras
de Aníbal en Italia y también por las largas ausencias de
sus propietarios, que se hallaban prestando el servicio militar en lugares
distantes, se arruinaron muchas granjas pequeñas. Con frecuencia
estos soldados pidieron préstamos para salvar sus tierras para
encontrarse después desposeídos por no poder pagfar sus
préstamos. Los romanos empresarios con capital empezaron a crear
grandes propiedades agrícolas (latifundios) mediante la compra
o la toma de la tierra de pequeños granjeros empobrecidos mediante
el uso de influencias políticas a recibir asignaciones de tierras
del estado. Estas nuevas unidades agrícolas se concentraron en
la producción de productos de rápida venta como uvas, aceitunas
y ganado.
Quinto, estos cambios económicos fundamentales causaron un conjunto de problemas sociales. Hasta la mitad del tercer siglo el orden había sido relativamente sencillo; en la cima de la estructura social se hallaba un círculo de nobles relativamente pequeño esencialmente patricios como plebeyos, cuya autoridad se basaba en las conexiones comerciales, la agricultura, en el control de la vida política y en las riquezas provenientes de la tierra. El continuo empobrecimiento de los pequeños granjeros, condujo a las diferencias sociales dentro de ese grupo, entre los cuales muchos se vieron forzados a convertirse a aparceros contratados, disminuyendo así en la escala social; esto trajo como consecuencia que un creciente número abandonaran sus granjas y partieran a las ciudades, especialmente a Roma, para buscar su subsistencia como artesanos, tenderos y obreros; sus nuevas ocupaciones cambiaron sus necesidades. Muchos ciudadanos que llegaron a Roma se convirtieron en miembros del proletariado, que era una población sin raíces ni sosiego, dotadas con derechos de la ciudadanía pero victimas de una inestable vida económica y un estatus social incierto. Esta multitud cuyos miembros dependían cada vez mas del estado o de los ricos patrones, ofrecieron una base de poder tentadora para los ambiciosos líderes políticos deseosos de utilizar el poder público en apoyo a sus intereses. Hacia el año 133 a. de C. los nobles se habían acostumbrado tanto a su autoridad in disputada que dieron por sentado que su derecho era dirigir al estado de la manera que consideraran más conveniente. Este hecho sugiere la poca conciencia de los problemas generados por la expansión que con tanto éxito habían estimulado. Entonces para el año 133 a. de C. Se dio una situación peligrosa: Un poder político moldeado para permitir que la ciudadanía de una pequeña ciudad-estado decidiera si su destino había caído en manos de una casta minoritaria que trabajaba en función de sí misma, crecientemente dividida en sus propias filas. Este gobierno enfrentaba problemas enormes planteados por las obligaciones de gobernar un imperio en crecimiento. Su incapacidad para ajustarse a la situación cambiante produjo un trastorno político que en últimas destruyó la República Romana. Las Reformas Pretendidas y las Luchas de Facciones, 133-79 a. de C. La prueba severa para la República se inició con una sucesión de luchas políticas que surgieron de un esfuerzo para instituir reformas dirigidas a resolver algunos de los problemas más críticos de Roma. Ese esfuerzo tomó rápidamente la forma de una lucha entre dos facciones de la nobleza en torno a cómo debería trabajar el proceso político para alcanzar las decisiones sobre los problemas críticos; por un lado estaba un grupo conocido como los optimates (los mejores), que representaban la oligarquía gobernante establecida, y cuyos miembros creían que la toma de decisiones debía permanecer en manos de quien había estado siempre, o sea en manos del Senado y de lo magistrados elegidos extraídos de los nobiles, grupo de aproximadamente 2000 ciudadanos provenientes de un círculos estrecho de familias poderosas. En el bando contrario había una facción conocida como los populares ( los del "pueblo") que buscaban comprometer un sector más amplio de la ciudadanía en las decisiones, políticas utilizando para tal propósito las antiguas instituciones políticas del "pueblo", los tribunos y la Asamblea de Tribus. El compromiso inicial en la lucha por la reforma y el poder ocurrió entre el 133 y el 121 a. de C. Los defensores d los populares fueron los hermanos Tiberio y Cayo Graco. Aristócratas bien educados y ambiciosos, los Gracos estaban profundamente molestos por la amenaza que planteaba a los recursos militares de Roma el número de descensos de los ciudadanos granjeros y el creciente número de proletariado urbano, tendencias que reducían el número de ciudadanos que pudiesen costear y prestar el servicio militar. Elegido tribuno para el 133 a. de C., Tiberio propuso una ley de tierras dirigida a remediar esta situación; la ley proponía reforzar una vieja ley que limitaba la cantidad de tierra del Estado que cualquier ciudadano podía tener, la tierra recobrada mediante la aplicación de esta ley sería redistribuida a los ciudadanos que no poseían ninguna. Después de la muerte de Tiberio la aplicación de su ley de tierras siguió adelante, hecho que sugirió que el meollo de la ley no era el problema real. Por el contrario, en el fondo de la disputa estaba la amenaza al monopolio del Senado con respecto al poder político propuesta por las tácticas políticas de Tiberio, especialmente su llamado al "pueblo" para pedir apoyo. Una década después de la muerte de Tiberio su hermano Cayo volvió a agitar la cuestión de la reforma. Elegido tribuno alrededor del 122 a. de C.,Cayo adelantó un programa mucho más completo que el de Tiberio. Convenció a la Asamblea de Tribus de que aprobara nuevas leyes de tierras, que suministrara granos baratos al pueblo romano a expensas del erario público, que estableciera colonias en ultramar para el reasentamiento de los romanos empobrecidos, que extendiera los privilegios políticos a los aliados italianos, y que proporcionara a los equites un mayor control sobre la recolección de los impuestos de las provincias y de los jurados que trataban los casos que implicaban extorsión en la administración de las provincias. Estas medidas, todas con el propósito de crear mas amplio apoyo de los populares para Cayo, produjeron una enconada oposición por parte de los optimates y en ultima instancia condujeron a la violencia producida por éstos, y que le costó la vida a Cayo y a tres mil de sus seguidores. Aunque la muerte de
Cayo Graco dejó a los populares sin líder durante mas de
una década los Gracos habían formulado un amplio programa
de reforma que proporcionaría a los líderes ambiciosos en
el futuro una extensa gama de posibilidades sobre las cuales construir
el apoyo popular. Pronto un líder apareció para sacar provecho
de la situación: Mario. Este personaje sacó provecho de
la guerra de Roma contra Yogurta, un reino cliente de Roma al norte de
Africa. La impaciencia cada vez mayor por el fracaso de los ejércitos
romanos para derrotar a Yogurta y a las acusaciones contra este Rey astuto
e inescrupuloso de que para su propio provecho había sobornado
a los funcionarios romanos, suscitó una situación de desasosiego
en la metrópoli. Aprovechando las acusaciones de corrupción
del Senado y apoyando las reformas populares, Mario logra ser Cónsul
y luego comandó el ejercito de Numidia. Al reclutar tropas para
su campaña adoptó medidas imprudentes y fatídicas;
sin tomar en cuenta los requisitos tradicionales de propiedad para el
servicio militar, alistó un gran número de voluntarios atraídos
por la esperanza de obtener recompensas de su general. Se había
dado el primer paso para la creación de ejércitos privados
como instrumento político. Mientras la Guerra
Social avanzaba, Roma encaró otra amenaza originada por el sistema
corrupto y opresivo de la administración provincial. En el año
89 a. de C. Mitríades VI, rey del Ponto en Asia Menor, aprovechó
este descontento para lanzar una guerra de liberación en Asia Menor
y Gracia; enfrentado con la amenaza de la pérdida de su Imperio
en el Oriente, el Senado encargó a Sila que dirigiera la campaña
contra Mitríades. No obstante, una facción de líderes
populares desafió el Senado para que confiara el mando a Mario.
Sila respondió marchando con su ejercito sobre Roma, aplastando
a los populares y asegurando el mando por la fuerza. Sus acciones dejaron
poca duda respecto a en donde reposaba el poder. Inmediatamente después
de su partida de Oriente, los populares bajo Mario retomaron el poder
e impulsaron un reinado del terror sobre el Senado, dominándolo
hasta el año 83 a. de C. Cuando Sila reapareció en Italia,
grandemente enriquecido por el botín capturado en Oriente. Sus
soldados ya probados en batalla hicieron huir a los populares, cuyo líder
había muerto en el año 86 a. de C. La Época de
lo Hombres Militarmente Fuertes, 79-31 a. de C. Duarante su co-consulado,
Pompeyo y Craso negaron la mayor parte del acuerdo con Sila; sus decretos
ganaron el aplauso de lo que restaba de los populares y restauraron la
oportunidad para que líderes ambiciosos explotaran el apoyo popular
como vía hacia el poder. Pero ni Pompeyo ni Craso estaban satisfechos,
Pompeyo fue el primero en moverse hacia un mayor poder; mediante la manipulación
del Senado y del pueblo para que le encomendaran misiones militares importantes.
Pompeyo limpió al Mediterráneo de piratas y derrotó
a Mitríades, para luego darse a la tarea de organizar la posición
romana en Oriente. También reguló la recolección
de tributos en este lugar, lo que generó grandes riquezas a Roma
y un creciente apoyo a Pompeyo.
Mientras los romanos conquistaban y organizaban un vasto imperio, también producían escritores, pensadores y artistas que con esfuerzo colectivo hicieron una contribución importante a la vida cultural. El principal papel de Roma en la historia de la cultura fue su concepto y difusión de la cultura griega. Pero al adaptar los aspectos básicos de la cultura griega, los romanos dejaron su huella característica en el pensamiento y la expresión, creando por tanto una herencia cultural latina destinada a influir de manera determinante en el futuro, especialmente en Europa Occidental. Antecedentes La Oleada Helénica religiosa de la población. Literatura Probablemente el reflejo más notable del talento cultural de Roma sea su literatura. Tras un largo aprendizaje bajo la influencia griega durante los siglos tercero y segundo a. de C., varios escritores produjeron una gran variedad de literatura. Casi sin excepción todas estas obras reflejan fuertes influencias griegas en forma y contenido; sin embargo, sus autores mostraron una destacada capacidad para adaptar el estilo griego al latín y producir obras signadas por la gracia y fuerza de estilo, fuerte convicción individual, profundo conocimiento de la realidad social e intelectual y pasión por educar a los lectores. Entre los escritores de la república romana se destaca Virgilio (70-19 a. de C.). Nacido en Italia rural, vivió su pubertad en los últimos años de las guerras civiles que arruinaron la república, y personalmente sufrió sus estragos. Entre sus obras la Geórgicas, su obra maestra Eneida, obra épica a imitación de las de Homero, que contiene material extraído de las leyendas griegas, desea mostrar que el ascenso de Roma estaba ordenado por la divinidad. Otros dos poetas, Catulo (aprox. 85-54 a. de C.) y Horacio (65-8 a. de C.), ilustran otra cara del talento romano. El primero fue producto de la alta sociedad del último periodo republicano. Entre sus aventuras está el romance con una dama casada de la nobleza lo que lo inspiró para escribir una prolífica y poderosa obra lírica y poética que describía el dolor causado por el desamor. Horacio, también poeta lírico, fue apadrinado por Augusto y siguió en influencia de Virgilio. Su mejor obra las Odas representan sus reacciones personales frente a cientos de situaciones a que se vio abocado durante su vida. Lucrecio (aprox. 95-55 a. de C.) demostró otro aspecto del talento poético romano[ la seriedad moral. Lucrecio se conmovió profundamente por los sucesos de la Guerra Civil. Su obra mas nombrada: Sobre la Naturaleza del Universo. Cicerón (106-43 a. de C.) fue el escritor en prosa más famoso de Roma. Aunque fue un activo abogado, magistrado y estadista, produjo una gran variedad de escritos de los que sus discursos constituyen una gran parte; así mismo hizo de la discusión un arte. Cicerón escribió dos ensayos importantes sobre la teoría política, La República y Las Leyes, en los que defendían las instituciones de la República Romana, pero exigía que se estableciera la figura de un primer ciudadano como guía de Estado. También escribió varios artículos y numerosas cartas describiendo la sociedad y la política romana del primer siglo a. de C. Las obras de los escritores griegos sobresalen por sus excelentes historias. Uno de los principales fue Polibio, que vivió en Roma desde 167-151 a. de C. Como refugiado. Bastante fascinado por los romanos escribió una magnifica crónica del ascenso de Roma hasta convertirse en una potencia mundial. Algunos romanos dejaron escritas sus memorias personales que alcanzaron el carácter de historias. Uno de los mejores ejemplos de esta época son los Comentarios a las Guerras de Galias de Julio César. Durante la época en la cual las ideas y las formas artísticas de los griegos pesaron en el mundo romano, también se intentó imitar el espléndido arte dramático de los griegos. Los dramaturgos dramáticos más sobresalientes fueron Plauto (siglo tercero a. de C.) y Terencio (siglo segundo), quienes escribieron comedias; pero el drama no pudo arraigarse entre los romanos. Es más, sólo algunas veces un escritor de ficción dio gracia a la escena literaria. Estas brechas en el campo de los géneros literarios romanos sugiere que la creación de una literatura bastante imaginativa era ajena a los mismos romanos, quienes se sentían muy atados a la realidad, a la historia, a los problemas morales comunes y a la experiencia personal. Arte El talento artístico de los romanos maduró lentamente después del año 250 a. de C., con base originalmente en las formas, motivos y técnicas griegas, y alcanzó su apogeo durante los dos primeros siglos después de Cristo. Durante esa "Edad de Oro" el gobierno imperial impulsó con fuerza la creatividad artística, tal vez en parte por razones económicas y de propaganda, pero también porque los diferentes emperadores y miembros de la clase en Roma disfrutaban de la belleza y exquisitez . Este arte imperial nunca perdió la huella dejada por los griegos, aunque reflejó innovaciones que le otorgaron el arte romano una naturaleza característica. Los logros artísticos más notables de Roma se dieron en arquitectura, en la cual se agregaron otra vez elementos griegos y avances técnicos propios. Los romanos inventaron el concreto, que proporcionó un material de construcción barato, durable y versátil; este material permitió que los romanos experimentaran con otras formas como el arco, la cúpula y otras variaciones de construcción abovedada superiores a las hechas anteriormente; así mismo permitió crear exteriores fantasiosos mediante el uso del mármol y ladrillo como revestimiento del concreto. Como se puede deducir de lo anterior la mayoría de los avances y obras se presentaron durante la época del imperio, siendo la época de República menos significativa en cuanto a la arquitectura se refiere. Las obras más famosas de Imperio: El Panteón, el Foro Romano, El coliseo, las basílicas, los baños, palacios imperiales. El Arco de Constantino
El Panteón
Un baño romano Los escultores romanos hicieron menos innovaciones que los arquitectos. Los modelos griegos y helénicos fueron imitados constante y servilmente. La mejor escultura romana se dedicó al retratismo y a los trabajos en relieve que hacían referencia a sucesos históricos; estas dos formas artísticas fueron útiles especialmente para servir a los propósitos de benefactores que deseaban ser recordados como individuos o como servidores del estado. Tal vez el ejemplo mas notable del grabado romano es el obelisco erigido para celebrar el triunfo militar de Trajano en Dacia. La reducida muestra de pintura romana que existe hoy y los mosaicos sugieren que se mantuvieron las influencias griegas y helénicas, y que estas artes desempeñaron un papel importante en la decoración de interiores, adquiriendo una sólida forma a través de planes arquitectónicos. Los pintores y sus benefactores se sentían atraídos especialmente por temas mitológicos y retratos naturalistas. Ejemplo de pinturas: "Dama Romana" y de mosaicos: "Escena Familiar de un Hogar Romano".
Los intereses filosóficos del mundo romano continuaron las líneas establecidas durante el periodo helénico, centrándose básicamente en la aplicación de los principios filosóficos clásicos de los griegos a aspectos éticos relacionados con los individuos en la sociedad. Si bien muchos de los filósofos más importantes del mundo romano hablaban griego, los romanos cultos asimilaron sus ideas y buscaron utilizarlas en la formulación de respuestas que enfrentaba el mundo romano. El logro más significativo de estos pensadores romanos no radica en los avances de la reflexión filosófica, sino en la reformulación de la filosofía griega en el idioma romano y la trasmisión de esa sabiduría al latín como legado a la sociedad europea occidental posterior. Seis personalidades ejemplifican las principales corrientes del desarrollo filosófico durante el periodo del dominio romano, a saber: Cicerón, Lucrecio (de la República), Séneca, Epícteto, el emperador Marco Aurelio y Plotino (del Imperio). Cicerón reveló una poderosa tendencia en el pensamiento filosófico que permitió la interrelación de los puntos de vistas de diferentes escuelas en una respuesta ecléctica a los asuntos filosóficos. No obstante, las escuelas helénicas seguían floreciendo. En su obra Acerca de la Naturaleza del Universo, el poeta Lucrecio utilizó su ingenio para alabar la idea del Epicuro sobre la búsqueda del placer y la paz mental en un universo materialista a través de la contemplación y el retiro del mundo. El periodo romano
no fue marcado por avances significativos en la ciencia. Los romanos se
distinguieron en las ciencias prácticas: la ingeniería de
estructuras monumentales; la construcción de caminos, puentes acueductos,
y de eficaces técnicas agrícolas. Las habilidades técnicas
desarrolladas por ingenieros, artesanos y granjeros conformaron una valiosa
herencia probablemente tan importante para Occidente como lo fue la tradición
literaria, artística y filosófica fomentada y transmitida
por Roma. Uno de los hitos culturales más perdurables de Roma fueron su derecho, vital no sólo como la guía para una vida disciplinada durante la historia de Roma, sino también como el legado a las sociedades posteriores para el establecimiento de unas relaciones sociales efectivas. Ya para el año 499 a. de C., se habían expuesto en las Doce Tablas el principio de que los ciudadanos podían reclamar sus derechos y defenderlos ante los tribunales. Desde ese momento los derechos de los ciudadanos que figuraban colectivamente en el ius civile fueron examinados, sometidos a prueba y ampliados de acuerdo con el cambio de la época. Durante el periodo republicano los decretos de las asambleas enriquecieron la sustancia del derecho. Más importante aún, fue el hecho de que los magistrados encargados de aplicar el derecho, los preatores (pretores), pudieran expresar su interpretación de las leyes al comienzo de su periodo; esta práctica reanudó en la constante reinterpretación de la ley enmarcada por los principios fundamentales que debían administrar el ius civile. Durante ese mismo periodo las decisiones de los jueces que adelantaban procesos judiciales constituyeron un cuerpo siempre en aumento de antecedentes que tenían el peso de la ley. Estos jueces eran asesorados por juriscultos, especialistas cuyo estudio de la ley les permitió ejercer un papel importante en el diseño de los antecedentes que se aplicaban en los tribunales como leyes. La expansión romana les planteó a los funcionarios judiciales la resolución de casos en los que estaban involucrados individuos que no eran ciudadanos. El resultado fue el desarrollo de un derecho de gentes (ius gentium), que representó una mezcla de leyes para los asuntos de los súbditos, practicas romanas y las decisiones sensatas de los jueces. Con la institución del Imperio Romano el contenido del derecho se amplió con una gran cantidad de decretos emitidos por los emperadores con el fin de asegurar que el inmenso Imperio fuera gobernado de manera uniforme y equitativa.
Las legiones (legio): Las legiones eran la unidad básica de la armada romana en donde se llevaba a cabo la carrera militar; los legionarios fueron todos ciudadanos romanos y peleaban principalmente como soldados de infantería. La legión estaba formada a su ves por 10 cohortes y en la primera de éstas existían muchos hombres con otras profesiones como ingenieros, funcionarios de oficina y otras especialidades, hombres que usualmente no peleaban. El número de legiones variaba de pendiendo del tiempo. Cada legión tenía un nombre y un símbolo. Aunque el número de hombres que conformaban dicha unidad variaba la organización se mantenía igual, conteniendo dentro de ésta un señor centurión de la legión, el primipilus. Las legiones se agrupaban para formar una centuria, unidad disciplinaria bajo el mando de un centurión. A la ves estas centurias se agrupaban en grupos de seis para formar la unidad básica de lucha (480 hombres más 6 centuriones). El Campamento: (castra) Estos fueron siempre construidos con amplias paredes que rodeaban el campo en forma cuadrada y con cuatro en tradas que unían solo dos calles que atravesaban dicho campo. Los campos temporales también estaban construidos bajo la misma idea básica.
General: Cada campaña militar fue asignada a un general, aunque no hubo un comandante el jefe hasta tiempos del imperio pues el número de campañas podía ser conducido simultáneamente en diferentes áreas geográficas. Los Generales fueron siempre aristócratas de la clase senatorial, usualmente cónsules o ex-consules. En el Imperio solo el emperador era el comandante el jefe aunque frecuentemente debía delegar esta función a generales de confianza. Generales y oficiales generalmente se vestían al estilo griego, encima llevaban una túnica militar - un plato en el pecho hecho de cuero que imitaba la musculatura del pecho y una franja bordeando dicho plato, también de cuero ubicada por encima de otros adornos y de los hombros. El aspecto que visualmente distinguía a los generales de los otros oficiales fue su capa púrpura, esta capa llamada lacerna fue caracterizada por un gran broche sobre el hombro. Legados y Tribunos Militares: Los generales comandaban muchas legiones pero cada legión tenía su propio comandante (al menos después de Augusto) llamado legado (legatus) que también poseía rango senatorial. Bajo su mando estaban seis tribunos militares (tribunis militares) quienes llevaban a cabo la administración de la legión. Por lo general estos últimos no tenían mucha experiencia militar y utilizaban este cargo para elevar su clase social. Centuriones: Fueron
soldados profesionales encargados de mantener la disciplina en sus unidades
(la centuria) y vigilar la pelea en el campo de batalla. No tenía
rangos senatoriales ni ecuestres. Su vestimenta era igual al de los otros
oficiales con excepción de su casco, que estaba atravesado por
una cresta y su lanza utilizada principalmente para establecer el orden
en la centuria. Centuriones famosos: Trombstone, Optío y Lesserarius.
Vestimentas Romanas
Ciudadano, enfermera, magistrado, emperador, general, trabajador y esclavo Mucha de la ropa romana fue diseñada para revelar el estatus social de quien la portara, particularmente para hombres libres. En el dibujo anterior se puede deducir que el primer hombre a la izquierda es un ciudadano romano, pues lleva colocada una toga; pero no es un ecuestre o senador porque no tiene rayas sobre su túnica. Se sabía si una mujer era casada si llevaba una estola. Zapatos coloreados con túnicas de rayas anchas identificaban a los señores más cercanos al senador, mientras que los bordes sobre las togas indica que al menos tiene el oficio de curule. El laurel en la cabeza y su especial toga indican que el siguiente hombre es el emperador, mientras que el uniforme (descrito en la parte anterior) señala la presencia de un general . Los dos últimos hombres en realidad no poseen una diferenciación marcada entre sí. Estos forman parte de las dos clases sociales más bajas de la Roma antigua, (personas libres y esclavos) y se identifican por sus cortas túnicas. Típicamente la ropa era hecha de lana. En la República naciente, la mujer colocaba la lana dentro de una rosca y tejía la ropa en el hogar, y sin duda muchas mujeres continuaron esta práctica durante toda la historia de Roma. En los últimos tiempos de la República, mujeres de las clases sociales altas no tejían sus vestimentas. Tenían personal que se ocupaba de este trabajo o las compraban, pues para este tiempo comenzaba a surgir el comercio entre las zonas adyacentes y Roma. Podían comprar ropa de lana, lino algodón o seda. Muchos comerciantes empezaban a descubrir lo relacionado a lo textil, desarrollaron el tejido y operaciones tales como el teñido (las fibras fueron usualmente teñidas antes de comenzar a ser tejidas de la rosca) y la limpieza. Las prendas fueron limpiadas por fullones utilizando compuestos químicos tales como el sulfuro y la orina humana. Prendas intimas: No existen muchos detalles sobre este punto, pero hay evidencias de que tanto hombres como mujeres vestían un envoltorio simple, el sublígar o subligaculum, al menos algunas veces (hombres al trabajar; pero hombres de clases sociales superiores pueden haberlas usado solo al hacer ejercicio). Las mujeres muchas veces también vistieron una prenda de cuero que sostenía el busto, el Strophium o mamillare). Ambas prendas pueden ser vistas en la figura adyacente a este párrafo que expone una mujer bastante atlética Prendas Masculinas
Prendas femeninas
La Estola
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Bibliografía 1) Harrison, J.; R. Sullivan y D. Sherman. (1995). Estudio de las Civilizaciones Occidentales. Volumen 1. 7ma. Edición. Mc Graw Hill, Santa Fé de Bogotá. XI + 402 pp. 2) Suances, F., C. Taibo y J. Palau. (1991). Guía de Estudio 1, Historia. Ediciones Nauta, Barcelona. 353 pp.
4) http: //www.geocities.com/ 5) http: //www.vroma.org/bmcmanus/romanarmy.html 6) http: //www.wsu.edu:8080.com/ |