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Roma en el Mundo Antiguo: ascenso y caída de la república romana

por Marjorie Lemos y Freddy Yépez,

Los fuertes impulsos hacia el establecimiento de una cultura común en la cuenca del Mediterráneo, liberados primeros por las ciudades griegas y luego por los reinos helenos, tomó fuerza hacia el final del siglo III a. de C. por un nuevo poder que emergía en el oeste: Roma. El ascenso de los romanos marca la primera aparición de la gente del oeste mediterráneo en un decisivo papel que determinó el curso de la historia, y que merece especial consideración porque los romanos con los únicos talentos que le permitieron no sólo obtener los logros de los griegos y helenos, sino tener también un gran avance en la vida civilizada con nuevos niveles y extender estos frutos a la hasta entonces gente primitiva.

El Origen de Roma en 509 a. de C.

El surgimiento de Roma como fuerza dominante del Mediterráneo se debió a la combinación de muchos factores geográficos y recursos humanos de la península itálica. Además de su localización estratégica en la cuenca del Mediterráneo, Italia tenía una considerable cantidad de tierra para la producción agrícola, importantes depósitos de minerales y buena madera de construcción; su clima era generalmente templado y apropiado para la producción agrícola.
La población italiana se formó durante un largo periodo a partir de diferentes elementos étnicos, cuyos diversos patrones de cultura fragmentaron la península en un conjunto desconcertante de entidades políticas y sistemas institucionales. Una antigua población nativa desarrolló en el neolítico una cultura agrícola tal vez desde principios del 4000 a. de C. Empezando alrededor del año 2000 a. de C., Italia, como otras áreas de la cuenca del Mediterráneo, experimentó sucesivas oleadas de invasiones indoeuropeas. Estos recién llegados se fusionaron con la población nativa, pero trajeron destrezas técnicas superiores, estructuras militares y políticas efectivas, las cuales permitieron la dominación de los nativos. A la larga su lengua prevaleció en gran parte de Italia, creando de la base de la cual emergería el latín clásico.


La aún atrasada población itálica recibió una influencia decisiva después del 800 a. de C. por el establecimiento en Italia de dos pueblos extranjeros que trajeron la mas avanzada civilización del mundo Mediterráneo oriental. Los griegos establecieron numerosas ciudades-Estados en la región meridional de Italia y Sicilia, de donde fluyeron fuerzas culturales que afectaron a la totalidad de la población italiana. Incluso más importantes fueron los etruscos, probablemente emigrantes del Asia Menor, quienes se establecieron en una serie de ciudades alrededor de la costa oriental de Italia al norte del río Tíber.

Poco después del año 600 a. de C. súbitamente diversos pueblos se transformaron en una sola ciudad-Estado, probablemente como consecuencia de su captura por los señores etruscos de la guerra quienes impusieron la unidad política sobre los poblados. Se estableció un solo gobierno bajo un rey. Aunque este gobierno pudo haber incorporado instituciones y prácticas de tiempos preetruscos, también fue decisivamente influido por las prácticas de las políticas etruscas. El rey era asesorado por un consejo de ancianos, llamado Senado, compuesto por alrededor de trescientos hombres con riqueza, quienes tenían autoridad que provenía de su calidad de jefes de familias.

Las técnicas etruscas en el comercio y en la industria fueron adoptadas por las novatas ciudades-Estado de Roma, lo que fortaleció grandemente su primitiva economía. El alfabeto se derivó de los modelos etruscos lo que produjo un rápido desarrollo de la escritura en latín; la arquitectura etrusca y la decoración sirvieron de modelo para los templos y edificios públicos de las ciudades florecientes. Las prácticas religiosas de los latinos primitivos adoptaron modelos más sofisticados que reflejaban los usos etruscos. Roma se convirtió rápidamente en el centro de una cultura capaz de amenazar otras comunidades localizadas en el Lacio.

A pesar de su deuda con los etruscos los romanos estaban incómodos con su dominación. Poco antes del año 500 a. de C. el poder etrusco comenzó a ser desafiado por sus súbditos dependientes por toda la Italia occidental, mientras los griegos cartaginenses competían con las fuerzas etruscas en la mayor zona geográfica del occidente del Mediterráneo. Este desafío fue demasiado para los etruscos, cuya influencia en Italia declinó rápidamente después del año 500 a. de C. En Roma los patricios tomaron la dirección de la revolución que destronó al rey etrusco y estableció en su lugar dos cónsules, elegidos anualmente entre los patricios, para que ejercieran el imperio, es decir, la autoridad ejecutiva más alta del Estado. Esta revolución del 509 a. de C. marcó el comienzo de la república romana, un episodio celebrado inmensamente por los romanos como el más grandioso acontecimiento de su historia.

La Expansión Romana: La Conquista de Italia, 509 - 265 a. de C.

El tema dominante de los primeros dos siglos y medio de la historia de la república romana fue el éxito de Roma para establecer su dominación sobre la península itálica. Sabiendo que 1509 a. de C. Roma era sólo una pequeña ciudad-Estado pérdida entre muchas otras ciudades políticas, las victorias romanas por sí mismas representaron una hazaña extraordinaria. En un sentido más amplio, el éxito romano creó los recursos humanos y materiales que le permitirían a Roma convertirse en potencia mundial.


Los romanos expulsaron a los etruscos en el 509 a. de C. lo que debilitó a la ciudad al privarla del apoyo poderoso de los etruscos. Durante gran parte del siglo V sobrevivieron de pendiendo de la cooperación con las ciudades vecinas del Lacio, uniéndose para formar la liga latina. Esta liga favoreció una larga sucesión de guerras contra los etruscos y contra las rudas gentes de las montañas que trataban de ganar un punto de apoyo sobre las ricas tierras agrícolas del Lacio y de las Campania.
Muchas fuerzas se combinaron para explicar el triunfo romano. Los propios romanos constantemente contaban las historias de estas guerras como prueba de sus virtudes cívicas superiores y del favor divino. Más allá de las leyendas que crearon alrededor de estas luchas, hay un núcleo de verdad,: en estas guerras, los ciudadanos romanos demostraron valor, persistencia y abnegación. Sin embargo otros factores más tangibles también desempeñaron una parte decisiva en el éxito de Roma.
Primero, los romanos desarrollaron una organización militar superior. Desde muy pronto en su historia Roma empezó a desarrollar un ejército de ciudadanos que requería el servicio militar de la población a expensas de cada soldado. La efectividad de estos ejércitos se vio aumentada grandemente por el desarrollo de la legión como la formación militar básica. Esencialmente la legión era una formación masiva, de soldados de infantería bien armados, no muy diferente a la falange de Grecia. Durante las largas guerras contra los montañeses, la formación de la legión se modificó dentro de sí en pequeñas unidades capaces de actuar independientemente. Esta modificación aumentó la flexibilidad de la legión sin sacrificar su unidad básica, e hizo de ella una unidad de lucha que la mayoría de los enemigos italianos de Roma fueron incapaces de resistir.

Un segundo factor e incluso más importante que contribuyó a la victoria de Roma en Italia fue la política innovadora diseñada para el tratamiento de los pueblos conquistados. En esencia este sistema animaba a los conquistados a que identificaran su bienestar con el éxito de Roma. Roma logró este objetivo al desarrollar una definición flexible de "pertenencia"; al ensanchar Roma la red de poder sobre algunos pueblos conquistados, especialmente los del Lacio, les extendió derechos completos de ciudadanía. Los residentes de otras ciudades conquistadas fueron convertidos en los que Roma llamó "ciudadanos sin voto". Estos pueblos no podían participar en los procesos políticos de Roma, pero sí les eran permitidos el comercio en Roma y los matrimonios con romanos. Estas ciudades continuaron con un gobierno propio, excepto en las cuestiones externas, pero sus medio ciudadanos tenían con el Estado de Roma las mismas obligaciones financieras y militares que los ciudadanos romanos. Otras comunidades fueron hechas incluso "aliados" de Roma, cada una de las cuales firmó un tratado formal que les dejó considerable independencia en asuntos locales e impuso sobre sus miembros la obligación de proveer contingentes militares para el servicio de las guerras romanas.

Implícitamente en estos arreglos estaba la posibilidad de que la ciudadanía parcial y el estatus de aliado a la larga resultara en la ciudadanía total, especialmente para aquellos que llegaran a romanizarse. En muchas comunidades a las cuales se les concedió el poder de gobierno local, los gobiernos apoyaron la continuidad de su gobierno mediante el fortalecimiento de las aristocracias que encontraron les convenía apoyar a Roma. Buscando centros desde los cuales los territorios conquistados pudieran defenderse, los romanos establecieron numerosas colonias en varios lugares italianos. También a los romanos se les concedieron terrenos en los que se establecieron en diferentes lugares de Italia. La presencia de los colonizadores romanos y de pobladores individuales llegó a desempeñar un papel importante en la romanización de Italia. Este complejo grupo de arreglo, que contrastaba agudamente con la forma en la cual los otros conquistadores trataron a sus victimas, significó que para el año 265 a. de C. Roma gobernara sobre una especie de confederación de italianos, quienes en su mayoría disfrutaban de un considerable grado de independencia, pero todos unidos a Roma en virtud de la obligación de servir en sus ejércitos, con la esperanza de lograr la ciudadanía total y por la creciente identificación con la cultura romana en todas sus facetas. Desde el punto de vista romano el sistema suministró una fuente de recursos militares que afirmaron la seguridad de Roma. Pero de be notarse que la única forma en que podía aprovecharse de tal recurso era comprometiéndose en guerras; los súbditos italianos no pagaban tributos. Quizás esta situación sirvió como factor primordial para promover el posterior imperialismo de la historia de Roma.

Un tercer elemento que contribuyó a la conquista de Italia fue la habilidad de Roma para ajustar su política interna y su estructura social en una forma que promoviera la alianza y la libertad entre los ciudadanos. Cuando se estableció la república en el 509 a. de C. el poder calló en manos del estrecho círculo de los patricios, quienes acapararon la autoridad, que reposaba en el linaje, la riqueza y en el control de los clientes. Estos
patricios controlaron totalmente los puestos de elección, el senado y la asamblea de ciudadano; durante los dos siglos y medio siguientes sobrevino lo que se ha llamado la "Lucha de Ordenes". En un lado estaban los patricios, determinados a mantener su monopolio en el poder y su exclusiva posición social; desafiándolos estaban los plebeyos, quienes apenas constituían una clase homogénea; algunos eran ricos y ambiciosos deseosos de tomar parte en la toma de decisiones políticas. La mayoría eran pobres y de humildes familias y artesanos preocupados principalmente por escapar de la presión económica, de los patricios y por encontrar mas tierra.

A medida que la lucha por los ordenes avanzaban los patricios consiguieron de mala gana una mayor participación a los plebeyos en la dirección del estado de Roma, y tomaron medidas para aliviar los serios problemas económicos y sociales que asediaban a Roma. Semejantes concesiones se hacían con frecuencia en momentos de crisis creados por los líderes plebeyos; en ocasiones los plebeyos incluso se separaban del Estado hasta cuando sus demandas fueran aceptadas. Quizás el mayor temor de los patricios fue que los soldados se rehusaran a servir al estado en las guerras que marcaban la lucha básica para sobrevivir. Cualesquiera que hallan sido los motivos e independientemente de lo encarnizado de la lucha, el hecho significativo fue que los patricios echaron amplias bases para impedir las guerras civiles y evitar la alineación de sectores importantes de la ciudadanía. Ya desde mas o menos el año 494 a. de C. los plebeyos adquirieron el derecho a elegir funcionarios oficiales plebeyos, llamados tribunos, a quienes se dio el poder de vetar cualquier acto de los funcionarios elegidos regularmente que amenazaran los intereses plebeyos. Se instituyó una nueva asamblea de plebeyos, llamada originalmente el Consejo de la Plebe, y mas tarde la "Asamblea de Tribus" para que proporcionara un foro en el cual los plebeyos pudieran indicar sus deseos a los tribunos. En el 450 a. C. la presión de los plebeyos dio como resultado las famosas Doce Tablas, una codificación escrita de las costumbres legales antiguas que protegían a los ciudadanos de las decisiones arbitrarias de los jueces patricios. Una serie de leyes logró la protección de los deudores, permitió el matrimonio entre patricios y plebeyos, limitó el monopolio patricio en el uso de las tierras públicas y dio concesiones de tierra a los plebeyos pobres. Uno a uno las principales posiciones oficiales electivas fueron abriéndose a los plebeyos; particularmente importante fue la ley del año 367 a. de C. que exigió que un cónsul fuera plebeyo por elección porque la elección al consulado automáticamente daba a un ciudadano romano la posibilidad de ser miembro del senado. Finalmente, en el 287 a. de C. las leyes de las asambleas de tribu se reconocieron como la máxima ley que unía al estado entero, concesión que dio a la ciudadanía la autoridad final.

Desde un punto de vista, el resultado final de las órdenes fue la creación de una constitución para la república que situó el control del estado en las manos de sus ciudadanos, el senado romano y el pueblo, como decían los romanos. Alrededor del 265 a. de C. los ciudadanos teóricamente tenían el máximo poder de decisión sobre la política pública; ejercieron tal poder mediante la participación en las asambleas ya mencionadas; de éstas la asamblea de tribu fue el instrumento principal para la expresión unida del deseo popular. El sistema ejecutivo romano era colegiado en la forma; con pocas excepciones, cada función administrativa se llevaba a cabo por una junta de por lo menos dos miembros de igual rango, cada uno de los cuales tenía poder de vetar los actos de sus colegas, un sistema que restringía las acciones temerarias de los funcionarios elegidos y llevaba complicadas negociaciones para lograr cualquier resultado. La mas alta autoridad ejecutiva del estado (El Imperio), fue ejercida por dos cónsules encargados del manejo adjunto de todos los asuntos civiles y militares. Inmediatamente debajo de ellos estaban los pretores, elegidos para administrar justicia, pero bajo circunstancias especiales capaces de ejercer el imperio.

Mas tarde se crearon otros cargos administrativos con funciones especializadas para ayudar administrar los asuntos complicados de la república en expansión. La mayoría de estos funcionarios elegidos lo eran por un año; un importante excepción fue le censor, escogido cada cinco años para clasificar a los ciudadanos para el servicio militar y para juzgar sobre la calidad de los ciudadanos para la funciones públicas, en particular para los miembros del senado. En tiempos de gran crisis se elegía un dictador por seis meses, el cual tenía poder ilimitado para administrar el estado.

Teóricamente el senado era el órgano consultivo que aconsejaba al magistrado y a las asambleas en las decisiones que mejor sirvieran a los intereses del estado, este era espacialmente poderoso en el sistema republicano de gobierno, y estaba conformado por alrededor de trescientos miembros que servían de por vida.

El fracaso de la República Romana 133-31 a.C.

El ascenso de Roma al dominio del mundo mediterráneo durante el período 265-133.C. había generado una confianza comprensible entre la ciudadanía romana, especialmente la oligarquía gubernamental, de que el sistema político y social de la república era no solo exitoso sino también capaz de resolver cualquier situación. Los sucesos ocurridos luego del año 133 a. de C. Una serie de crisis puso a prueba ese sistema más allá de sus capacidades, y por último dejaron el sistema político tradicional en ruinas.

Las responsabilidades de una potencia mundial.

En la raíz de la crisis que afligió a Roma después del año 133 a C. se hallaban problemas complejos que eran en gran parte resultado de la expansión de Roma; de una pequeña ciudad estado a un gran Imperio. Muchos de los problemas fueron descuidados en el período de expansión; pero a la larga, estos salieron a flote esperando una solución política. A continuación se hará un breve recuento para entender el último siglo de la república.

Primero, las conquistas de Roma crearon una larga frontera por defender, y una gran y diversa población que controlar. Si bien una fuerza militar, compuesta por ciudadanos romanos y aliados de Italia habían conquistado este vasto Imperio, no se había enfrentado el problema de establecer un sistema militar para defender y mantener el imperio.

Segundo, existía el problema de cómo gobernarse los conquistados. En contraste con la con la acertada política aplicada originalmente a la población italiana, los romanos vieron cada vez en mayor proporción a los italianos conquistados como sujetos que deberían ser explotados. Los territorios anexados fueron organizados en provincias; el control sobre cada provincia fue confiado a un gobernador, investido con poderes militares y civiles absolutos, a los que no se les sometía a juicio de responsabilidades. Los residentes de cada provincia estaban sometidos a onerosos tributos, cuya recolección estaba confiada a granjeros recolectores de impuestos, llamados publicans, que pagaban al gobierno romano lo que se esperaba de cada provincia y luego arrancaban por la fuerza todo lo que podían de los provincianos, con frecuencia en connivencia con los gobernadores. Este abusivo sistema interrumpió el orden entre los provincianos y engendró el descontento, la resistencia y el odio.


Tercero, se descuidaron cada vez más los aliados italianos de Roma, cuyo servicio militar había desempeñado un papel importante en las conquistas romanas. No solo recibieron muy poco beneficio de la conquista, sino que toda la perspectiva de la ciudadanía explícita en los arreglos iniciales con Roma se hizo cada vez mas Remota. En consecuencia, los aliados comenzaron a inquietarse y a rebelarse.

Cuarto, la economía de Roma sufrió una significativa transformación durante los siglos tercero y segundo. Roma se había enriquecido grandemente por el flujo de la riqueza exigida a los pueblos conquistados. La mayor parte de esa riqueza había ido a parar a manos de un pequeño segmento de la población; los beneficiados no solo desarrollaron un gusto por vivir lujosamente sino que buscaron nuevas oportunidades de inversión. Aunque las nuevas inversiones en el comercio y la manufactura absorbieron parte de tal riqueza, los ricos aristócratas prefirieron invertir en tierras y en préstamos de dinero. Una transformación básica en el sistema agrícola les proporcionó amplias oportunidades: el tradicional sistema agrícola italiano basado en las pequeñas granjas independientes cultivadas por un poseedor libre y su familia y dedicadas al cultivo de cereales, sufría cambios importantes en ese momento. La competencia de grano más barato importado como tributo de provincias más productivas, erosionó ese sistema. Como resultado de la devastación causada por las guerras de Aníbal en Italia y también por las largas ausencias de sus propietarios, que se hallaban prestando el servicio militar en lugares distantes, se arruinaron muchas granjas pequeñas. Con frecuencia estos soldados pidieron préstamos para salvar sus tierras para encontrarse después desposeídos por no poder pagfar sus préstamos. Los romanos empresarios con capital empezaron a crear grandes propiedades agrícolas (latifundios) mediante la compra o la toma de la tierra de pequeños granjeros empobrecidos mediante el uso de influencias políticas a recibir asignaciones de tierras del estado. Estas nuevas unidades agrícolas se concentraron en la producción de productos de rápida venta como uvas, aceitunas y ganado.


Cada vez más la fuente de mano de obra de los latifundios fue de origen esclavo, mucho de los cuales eran victimas de las guerras romanas de conquista o antiguos granjeros independiente forzados a aceptar la condición de aparceros.

Quinto, estos cambios económicos fundamentales causaron un conjunto de problemas sociales. Hasta la mitad del tercer siglo el orden había sido relativamente sencillo; en la cima de la estructura social se hallaba un círculo de nobles relativamente pequeño esencialmente patricios como plebeyos, cuya autoridad se basaba en las conexiones comerciales, la agricultura, en el control de la vida política y en las riquezas provenientes de la tierra.

El continuo empobrecimiento de los pequeños granjeros, condujo a las diferencias sociales dentro de ese grupo, entre los cuales muchos se vieron forzados a convertirse a aparceros contratados, disminuyendo así en la escala social; esto trajo como consecuencia que un creciente número abandonaran sus granjas y partieran a las ciudades, especialmente a Roma, para buscar su subsistencia como artesanos, tenderos y obreros; sus nuevas ocupaciones cambiaron sus necesidades. Muchos ciudadanos que llegaron a Roma se convirtieron en miembros del proletariado, que era una población sin raíces ni sosiego, dotadas con derechos de la ciudadanía pero victimas de una inestable vida económica y un estatus social incierto. Esta multitud cuyos miembros dependían cada vez mas del estado o de los ricos patrones, ofrecieron una base de poder tentadora para los ambiciosos líderes políticos deseosos de utilizar el poder público en apoyo a sus intereses.

Hacia el año 133 a. de C. los nobles se habían acostumbrado tanto a su autoridad in disputada que dieron por sentado que su derecho era dirigir al estado de la manera que consideraran más conveniente. Este hecho sugiere la poca conciencia de los problemas generados por la expansión que con tanto éxito habían estimulado.

Entonces para el año 133 a. de C. Se dio una situación peligrosa: Un poder político moldeado para permitir que la ciudadanía de una pequeña ciudad-estado decidiera si su destino había caído en manos de una casta minoritaria que trabajaba en función de sí misma, crecientemente dividida en sus propias filas. Este gobierno enfrentaba problemas enormes planteados por las obligaciones de gobernar un imperio en crecimiento. Su incapacidad para ajustarse a la situación cambiante produjo un trastorno político que en últimas destruyó la República Romana.

Las Reformas Pretendidas y las Luchas de Facciones, 133-79 a. de C.

La prueba severa para la República se inició con una sucesión de luchas políticas que surgieron de un esfuerzo para instituir reformas dirigidas a resolver algunos de los problemas más críticos de Roma. Ese esfuerzo tomó rápidamente la forma de una lucha entre dos facciones de la nobleza en torno a cómo debería trabajar el proceso político para alcanzar las decisiones sobre los problemas críticos; por un lado estaba un grupo conocido como los optimates (los mejores), que representaban la oligarquía gobernante establecida, y cuyos miembros creían que la toma de decisiones debía permanecer en manos de quien había estado siempre, o sea en manos del Senado y de lo magistrados elegidos extraídos de los nobiles, grupo de aproximadamente 2000 ciudadanos provenientes de un círculos estrecho de familias poderosas. En el bando contrario había una facción conocida como los populares ( los del "pueblo") que buscaban comprometer un sector más amplio de la ciudadanía en las decisiones, políticas utilizando para tal propósito las antiguas instituciones políticas del "pueblo", los tribunos y la Asamblea de Tribus.

El compromiso inicial en la lucha por la reforma y el poder ocurrió entre el 133 y el 121 a. de C. Los defensores d los populares fueron los hermanos Tiberio y Cayo Graco. Aristócratas bien educados y ambiciosos, los Gracos estaban profundamente molestos por la amenaza que planteaba a los recursos militares de Roma el número de descensos de los ciudadanos granjeros y el creciente número de proletariado urbano, tendencias que reducían el número de ciudadanos que pudiesen costear y prestar el servicio militar. Elegido tribuno para el 133 a. de C., Tiberio propuso una ley de tierras dirigida a remediar esta situación; la ley proponía reforzar una vieja ley que limitaba la cantidad de tierra del Estado que cualquier ciudadano podía tener, la tierra recobrada mediante la aplicación de esta ley sería redistribuida a los ciudadanos que no poseían ninguna.

Después de la muerte de Tiberio la aplicación de su ley de tierras siguió adelante, hecho que sugirió que el meollo de la ley no era el problema real. Por el contrario, en el fondo de la disputa estaba la amenaza al monopolio del Senado con respecto al poder político propuesta por las tácticas políticas de Tiberio, especialmente su llamado al "pueblo" para pedir apoyo.

Una década después de la muerte de Tiberio su hermano Cayo volvió a agitar la cuestión de la reforma. Elegido tribuno alrededor del 122 a. de C.,Cayo adelantó un programa mucho más completo que el de Tiberio. Convenció a la Asamblea de Tribus de que aprobara nuevas leyes de tierras, que suministrara granos baratos al pueblo romano a expensas del erario público, que estableciera colonias en ultramar para el reasentamiento de los romanos empobrecidos, que extendiera los privilegios políticos a los aliados italianos, y que proporcionara a los equites un mayor control sobre la recolección de los impuestos de las provincias y de los jurados que trataban los casos que implicaban extorsión en la administración de las provincias. Estas medidas, todas con el propósito de crear mas amplio apoyo de los populares para Cayo, produjeron una enconada oposición por parte de los optimates y en ultima instancia condujeron a la violencia producida por éstos, y que le costó la vida a Cayo y a tres mil de sus seguidores.

Aunque la muerte de Cayo Graco dejó a los populares sin líder durante mas de una década los Gracos habían formulado un amplio programa de reforma que proporcionaría a los líderes ambiciosos en el futuro una extensa gama de posibilidades sobre las cuales construir el apoyo popular. Pronto un líder apareció para sacar provecho de la situación: Mario. Este personaje sacó provecho de la guerra de Roma contra Yogurta, un reino cliente de Roma al norte de Africa. La impaciencia cada vez mayor por el fracaso de los ejércitos romanos para derrotar a Yogurta y a las acusaciones contra este Rey astuto e inescrupuloso de que para su propio provecho había sobornado a los funcionarios romanos, suscitó una situación de desasosiego en la metrópoli. Aprovechando las acusaciones de corrupción del Senado y apoyando las reformas populares, Mario logra ser Cónsul y luego comandó el ejercito de Numidia. Al reclutar tropas para su campaña adoptó medidas imprudentes y fatídicas; sin tomar en cuenta los requisitos tradicionales de propiedad para el servicio militar, alistó un gran número de voluntarios atraídos por la esperanza de obtener recompensas de su general. Se había dado el primer paso para la creación de ejércitos privados como instrumento político.

La década de los años 90 fue de relativa calma, quizás debido a que los elementos moderados del Senado se esforzaron en responder a los problemas críticos. No obstante, dos problemas desafiaron sus esfuerzos y proporcionaron el motivo para la siguiente crisis: fue el ulcerante problema de los aliados italianos, descontentos desde tiempos atrás porque Roma no había reconocido su contribución a las conquistas militares y porque se habían empobrecido crecientemente por la disminución de la agricultura en las pequeñas granjas. Para aliviar esta situación los aliados pidieron la ciudadanía total. Cuando se votó en contra de tales propuestas en el año 91 a. de C., los aliados se reunieron en una gran rebelión, algunas veces llamada la Guerra Social, la cual amenazó la existencia misma de Roma. Sila ( 138 - 78 a. de C.), un noble que había ganado fama mientras servía bajo Mario en la guerra contra Yogurta, fue escogido para dirigir el ejército congregado para suprimir a los alzados.

Mientras la Guerra Social avanzaba, Roma encaró otra amenaza originada por el sistema corrupto y opresivo de la administración provincial. En el año 89 a. de C. Mitríades VI, rey del Ponto en Asia Menor, aprovechó este descontento para lanzar una guerra de liberación en Asia Menor y Gracia; enfrentado con la amenaza de la pérdida de su Imperio en el Oriente, el Senado encargó a Sila que dirigiera la campaña contra Mitríades. No obstante, una facción de líderes populares desafió el Senado para que confiara el mando a Mario. Sila respondió marchando con su ejercito sobre Roma, aplastando a los populares y asegurando el mando por la fuerza. Sus acciones dejaron poca duda respecto a en donde reposaba el poder. Inmediatamente después de su partida de Oriente, los populares bajo Mario retomaron el poder e impulsaron un reinado del terror sobre el Senado, dominándolo hasta el año 83 a. de C. Cuando Sila reapareció en Italia, grandemente enriquecido por el botín capturado en Oriente. Sus soldados ya probados en batalla hicieron huir a los populares, cuyo líder había muerto en el año 86 a. de C.

Una vez con un control no discutido en sus manos, Sila se nombró a sí mismo dictador. En un intento por restaurar el control de la República en manso del Senado, promulgó una legislación que limitó severamente el control de los tribunos y de la Asamblea de Tribus para iniciar la legislación. Se dobló el tamaño del Senado, muchas de las nuevas curules se aseguraron a los equites y a las altas clases italianas; se tomaron medidas para regularizar los procedimientos de elección para la magistraturas, para mejorar la administración de justicia y para organizar el gobierno provincial más eficientemente; es decir para controlar todas las fuentes de agitación política. En efecto, el Senado tenía el poder debido a que un poderoso jefe militar lo había decretado así. El largo y poderoso choque entre los optimates y populares había resuelto pocos de los problemas básicos de Roma; más bien la lucha creó una situación que animó a individuos osados y ambiciosos a buscar el poder mediante la explotación de los problemas. La forma republicana de gobierno había sufrido un golpe mortal.

La Época de lo Hombres Militarmente Fuertes, 79-31 a. de C.

El Senado demostró ser incapaz de sobrellevar las responsabilidades que le había impuesto Sila. Sus fracasos crearon sucesivas oportunidades para que los "Hombres Fuertes" controlaran la vida política romana durante medio siglo después de Sila. Su competencia por el poder y los métodos que emplearon para ganarlo llevaron a la República a su fin en el año 31 a. de C.

Entre el 79 y 70 a. de C. El Senado se vio enfrentado a varias crisis serias: una revuelta en Italia dirigida por un cónsul desleal que buscaba deshacer las reformas de Sila; una rebelión en España organizada por un gobernador romano desilusionado que gozaba de amplio apoyo entre los nativos; una revuelta de esclavos en Italia conducida por un
gladiador profesional llamado Espartaco; la creciente amenaza por parte de los piratas para el suministro de grano a Roma; y una nueva guerra con Mitríades VI de Ponto. Contrario a los principios que habían sido la base del acuerdo con Sila, el Senado buscaba enfrentar estas crisis mediante la concesión de poderes extraordinarios a individuos ambiciosos en una forma que le dejó poca oportunidad para controlar sus acciones. A un protegido de Sila, Pompeyo ( 106 - 48 a. de C.) se le dio el mando de las fuerzas para enfrentar la revuelta italiana y luego la insurrección en España. Un rico financiero, ambicioso de una carrera política Craso (ca 115-53 a. de C.), fue encargado de derrotar a Mitríates. Ambos fracasaron y aunque ninguno era elegible para el cargo, se les recompensó con el consulado para el año 70 a. de C.

Duarante su co-consulado, Pompeyo y Craso negaron la mayor parte del acuerdo con Sila; sus decretos ganaron el aplauso de lo que restaba de los populares y restauraron la oportunidad para que líderes ambiciosos explotaran el apoyo popular como vía hacia el poder. Pero ni Pompeyo ni Craso estaban satisfechos, Pompeyo fue el primero en moverse hacia un mayor poder; mediante la manipulación del Senado y del pueblo para que le encomendaran misiones militares importantes. Pompeyo limpió al Mediterráneo de piratas y derrotó a Mitríades, para luego darse a la tarea de organizar la posición romana en Oriente. También reguló la recolección de tributos en este lugar, lo que generó grandes riquezas a Roma y un creciente apoyo a Pompeyo.

El éxito de Pompeyo causó inquietud sobre otros hombres políticos ambiciosos, entre estos Craso y Julio Cesar, hombre de origen patricio, pero con conexiones familiares que lo unían con Mario y con las causas de los populares. Ambos gastaron fortunas para lograr el apoyo popular y poderes militares, sin embargo el Senado resistió dichas estrategias por la presencia de Cicerón, este último luchó para alcanzar el consulado y lo logró para el año 62 a.de C.

Pompeyo regresa a Roma donde exige recompensa para sus soldados y la legalización de los territorios conquistados en Oriente, sin embargo el Senado bajo el mando de los conservadores rehusaron la solicitud de Pompeyo y no conforme con eso disminuyeron las riquezas de Craso al restringir las actividades de los granjeros. Además bloquearon la elección de César al consulado. Igualmente frustrados los tres se reunieron y formularon un acuerdo secreto, denominado El Primer Triunvirato, diseñado para que cada uno obtuviera lo que quería. De esta manera Cesar llega al consulado (apoyado por Pompeyo y Craso) e impuso medidas para satisfacer a sus compañeros. El triunvirato se mantuvo y se renovó por una década.

Cesar fue extremadamente exitoso en batalla, aumentando las provincias romanas y con ello su popularidad. Lo anterior, al poco tiempo, causó el temor de que un general victorioso volviera a imponer sus deseos, por lo que el Senado y Pompeyo deciden arruinar al Cesar. La astucia militar del Cesar sin embargo se impone y finalmente para el año 45 a. de C. Regresa como amo indiscutible del mundo Romano.

Julio Cesar aunque trató de legalizar su mandato se comportó como un dictador tomando el control sobre aspectos cruciales del gobierno, a saber: las finanzas públicas, la administración provincial, el mando sobre las fuerzas militares. Cesar demostró cualidades de hombre de estado igualando su ingenio militar. Durante su breve gobierno se ocupó de los principales problemas que poseía Roma: reducción de los ciudadanos que dependían del auxilio a los desocupados, reorganizándolos en las provincias; la regulación de la deuda, de la violencia, ayuda a los granjeros italianos, mejora de la administración provincial; extensión de la ciudadanía a algunos provincianos, reorganización del gobierno local. Sin embargo un duro núcleo de conservadores acecinaron al Cesar con la excusa de imponer el "orden correcto". Esto produjo una guerra civil entre los rivales que buscaban reemplazar a Julio Cesar, entre estos: Marco Antonio, Octavio y Lépido. Al principio estos formaron el Segundo Triunvirato para gobernar a Roma y despojarla de los conservadores que habían acecinado a Julio Cesar. Esta falsa unión en realidad guardaba los preparativos de cada uno para destruir al otro. Octavio logró retirar a Lépido del Triunvirato y seguidamente se sintió lo suficientemente poderoso como para no gobernar con Marco Antonio y le declaró la guerra a Cleopatra, amante de éste luego de la muerte de Julio Cesar. Esta guerra tuvo su evento decisivo en Accio, Grecia (31 a. de C.) donde las tropas de Octavio resultaron victoriosas. Ante la victoria, Cleopatra y Antonio huyeron a Egipto donde fueron perseguidos por Octavio. Al percatarse de que Octavio no accedería a un último acuerdo, ambos se suicidaron. Otra vez el mundo romano tenía un gobernarte indiscutible cuya espada lo había elevado a una posición comparable a la que Cesar había disfrutado en el año 46 a. de C. El futuro de roma dependía de lo que el victorioso Octavio decidiera hacer.
Tendencias Económicas y Sociales en el Último Periodo Republicano

Con el triunfo de Octavio en Accio terminó un siglo de agitación que en cierto forama fue testigo de una revolución política: el reemplazo del sistema oligárquico republicano por el de una dictadura militar. Junto con esa violenta transformación política y en parte causados por ella, hubo acontecimientos políticos y sociales que provocaron cambios sutiles en el mundo mediterráneo. Desde el punto de vista económico, uno de los cambios fundamentales en el último período republicano fue el surgimiento de Roma y de Italia como el centro de riqueza del Mediterráneo. En gran parte, esa prosperidad se debió a la inmensa afluencia de riqueza extraída brutalmente del creciente número de súbditos de las provincias, en forma de botín, indemnizaciones de guerra y tributos. Las perspectivas de riquezas aún mayores continuaron siendo el factor principal en la expansión militar y política de Roma; la política depredadora de Roma durante el último periodo
republicano fue económicamente destructora, especialmente en el Oriente del Mediterráneo. Todavía no era totalmente obvio para quienes tomaban las decisiones en Roma que una consecuencia básica de este cambio de riqueza hacia Italia era una creciente dependencia económica de los ciudadanos romanos de la economía total del mundo Mediterráneo. Quedaba por verse si la política romana se ajustaría en direcciones que reemplazarían el pillaje por el fomento del bienestar económico provinciano como fuente básica del bienestar económico de Roma.

Quizás las realidades de las tendencias de cambios económicos estaban veladas para la mayoría de los romanos por la productividad continuada de la economía italiana en el último periodo republicano. La agricultura continuó siendo la espina dorsal de esa economía. A pesar de las interrupciones originadas por el conflicto civil, los patrones tradicionales de producción agrícola mostraron notable flexibilidad. El sistema de latifundio, dedicado a convertir las cosechas en efectivo y dependientes de los granjeros aparceros, de mano de obra contratada y de esclavos, continuó expandiéndose y proporcionando grandes entradas a los aristócratas dueños de la tierra. La población urbana en crecimiento del último periodo republicano estimuló la industria y el comercio. La mayor parte de la producción industrial en Italia se dedicó a la producción de artículos necesarios para la vida diaria urbana y fue organizada por artesanos que administraban negocios de pequeña escala. Los productos de estos se distribuían a los propietarios de tiendas, que también hacán operaciones en pequeña escala. Sin embargo, Roma e Italia se fueron comprometiendo paulatinamente en operaciones de comercio internacional. Especialmente de bienes suntuarios y granos, que requerían capital y organización. Aunque los aristócratas romanos en general desdeñaban las actividades comerciales como indignas de su estatus, otros romanos se dedicaron a esta actividad lucrativa. Muchos de ellos inclusive se establecieron en el extranjero, en donde cada ves más ampliaron su participación en el comercio y su compresión de la conexión entre la prosperidad continuada de Roma y el bienestar económico del mundo Mediterráneo entero.


ASPECTOS IMPORTANTES DE
LA CULTURA DE LA REPUBLICA ROMANA

Mientras los romanos conquistaban y organizaban un vasto imperio, también producían escritores, pensadores y artistas que con esfuerzo colectivo hicieron una contribución importante a la vida cultural. El principal papel de Roma en la historia de la cultura fue su concepto y difusión de la cultura griega. Pero al adaptar los aspectos básicos de la cultura griega, los romanos dejaron su huella característica en el pensamiento y la expresión, creando por tanto una herencia cultural latina destinada a influir de manera determinante en el futuro, especialmente en Europa Occidental.

Antecedentes

Antes del tercer siglo a. de C. Los romanos habían otorgado poca atención a los intereses culturales. Aunque los modelos culturales de los etruscos, especialmente técnico y religioso, influyeron sobre la sociedad romana de los primeros tiempos, los romanos fueron por mucho tiempo gentes sencillas preocupadas principalmente por la política, las guerras y su diario vivir. Sin embargo, sus primeras experiencias con estos objetivos les infudieron unos profundos valores que influenciarían su vida cultural a lo largo de su historia.

La perspectiva básica de los romanos sobre su vida, estructurada durante los primeros siglos de su historia, tomó forma en base a cuatro fuerzas principales: la vida familiar, la agricultura, el arte de la guerra y la religión. La estructura familiar era fundamentalmente patriarcal: la autoridad de los individuos masculinos, cabezas de familia sobre las mujeres y los hijos era total y absoluta. Los padres infundían a los otros miembros de las sólidas familias el sentido de la disciplina, la obediencia y el respeto por la autoridad y la tradición. La vida del campo hizo que los primeros romanos fueran personas prácticas, realistas, felices de vivir sencilla y sobriamente. Las constantes guerras en defensa de la tierra y la ciudad profundizaron el sentido del deber que debía profesarse por la comunidad más amplia, y fortalecieron la disciplina social.

La religión tuvo un efecto determinante sobre la vida y el pensamiento romano de la antigüedad. El romano típico creía que todas las cosas que existían eran animadas por espíritus invisibles pero poderosos; los consideraban con gran respeto, los que les inculcó un profundo temor por lo desconocido, al que llamaron "devoción", y lo ensalzaron como una de las principales virtudes. En las primeras etapas de la historia romana los objetos de su devoción más importante fueron la familia y las deidades de la agricultura: Juno, el dios protector de la entrada a la casa; Vesta, la diosa del fuego y el hogar, de la tierra; Lares y Penates, espíritus que protegían las fuerzas productivas de la familia y sus enseres domésticos. A medida que la ciudad creció, también se desarrollaron sus protectores divinos. La religión cívica romana se centraba especialmente en un trío de deidades, tal ves derivadas de los modelos etruscos: Júpiter, dios del trueno y el poder; Juno la diosa de la maternidad y la familia; y Minerva, diosa de las artes, la ciencia y la sabiduría. Con el tiempo otras deidades provenientes en su mayoría del panteón griego, se sumaron a este trío como las principales deidades cívicas. Al final este círculo divino que protegía la expansión de la ciudad llegó a ser objeto de una mitología elaborada que respondía por el comportamiento d sus miembros. La mitología romana se basó fundamentalmente en la griega. El enfoque de los dioses y diosas, fuesen cívicos o familiares, era altamente formal e impasible. Desde las primeras épocas, los romanos desarrollaron una serie de patrones para el ofrecimiento de sacrificios y plegarias a sus numerosas deidades. También tenían expectativas concretas sobre la forma en la cual los dioses favorecían a las familias y a la ciudad. El respeto y la participación por estos rituales eran parte de una ciudadanía responsable; cualquier divergencia podía provocar la ira de las deidades y ocasionar desgracias a hombres y mujeres.

El hogar, el campo, el campo de batalla y el altar se combinaron para definir los elementos fundamentales de una buena vida y establecer los valores que debían regir la vida del ciudadano romano. Especial deferencia se otorgaban a la sobriedad, laboriosidad, disciplina, devoción, responsabilidad cívica y el honor de la familia. Se apreciaban menos la originalidad, la creatividad y la individualidad. Con el tiempo, la mentalidad romana estuvo dirigida a idealizar los valores de esta primera época y a utilizar el pensamiento y la expresión para recobrar las virtudes que supuestamente habían inducido. Esta tradición fue valorada y fomentada especialmente por los nobles y otorgó un ingrediente clave en la mentalidad común. De esta forma, los rasgos que caracterizaron a la sociedad romana en su primera época proyectan una larga sombra sobre su historia cultural.

La Oleada Helénica

A partir del siglo tercero a. de C. La sencilla mentalidad de la joven república experimentó una revolución cultura, debida especialmente a la expansión romana. A medida que sus ejércitos conquistaban el sur de Italia primero, y después el cercano oriente helénico, los aristócratas romanos llegaron a conocer la cultura griega, especialmente en sus formas helénicas. Quedaron tan impresionados que, como dijo el poeta Horacio, "fueron cautivados por aquellos que habían conquistado". Esta experiencia que concedió, un alto valor a ser helenizad, determinaría el papel que Roma desempeñaría en el curso de la historia cultural.

Una de las principales consecuencias de la administración hacia la cultura fue la introducción de un nuevo sistema educativo en Roma. En el segundo siglo a. de C. El sistema tradicional comenzó a ser reemplazado por el patrón helénico de educación. En varias familias aristocráticas de Roma se empleaban esclavos griegos para combinar la enseñanza básica de la lectura y escritura en latín con el aprendizaje del griego y la literatura y filosofía clásica de Grecia.

La admiración por la cultura griega pronto estimuló a los romanos a emularla. Apropiándose de muchas formas y contenidos de los modelos griegos, los escritores latinos crearon poemas, dramas e historias épicas y espacios filosóficos. Como resultado, el latín se enriqueció, como medio de expresión literaria independiente. Los romanos también se fascinaron con el arte griego y helénico. Durante las guerras del Oriente, varias piezas de arte fueron "liberadas" para decorar las residencias romanas y se llevaron a Roma muchos artistas de Oriente para que reprodujeran copias de las esculturas y pinturas griegas. El estilo griego en la arquitectura se utilizó en edificios cívicos y privados con tanta frecuencia, que Roma parecía una ciudad Griega.
Incluso las masas de Roma sintieron el impacto de la influencia griega, principalmente a través de la religión. Nuevas deidades tomadas de los griegos se agregaron a los dioses de Roma. De boca de los esclavos de Oriente los romanos conocieron las misteriosas y emocionantes religiones helénicas, como la adoración a Dionisos, Cibeles o Isis. Estos cultos personales y emotivos desafiaron cada vez más la tradicional fidelidad

Culto a Isis

religiosa de la población.
Durante el siglo primero a. de C. Los escritores artistas y pensadores romanos comenzaron a dejar su propia huella en lo que habían tomado del mundo helénico. Esta explosión de creatividad desembocó en "La "Edad de Oro" cultural de Roma, la cual tuvo su apogeo en el periodo de Augusto. Después de un breve periodo de calma en el siglo primero d. de C. Siguió un segundo periodo también de gran importancia durante la época de los "buenos emperadores" denominado, "La Edad de Plata".

Literatura

Probablemente el reflejo más notable del talento cultural de Roma sea su literatura. Tras un largo aprendizaje bajo la influencia griega durante los siglos tercero y segundo a. de C., varios escritores produjeron una gran variedad de literatura. Casi sin excepción todas estas obras reflejan fuertes influencias griegas en forma y contenido; sin embargo, sus autores mostraron una destacada capacidad para adaptar el estilo griego al latín y producir obras signadas por la gracia y fuerza de estilo, fuerte convicción individual, profundo conocimiento de la realidad social e intelectual y pasión por educar a los lectores.

Entre los escritores de la república romana se destaca Virgilio (70-19 a. de C.). Nacido en Italia rural, vivió su pubertad en los últimos años de las guerras civiles que arruinaron la república, y personalmente sufrió sus estragos. Entre sus obras la Geórgicas, su obra maestra Eneida, obra épica a imitación de las de Homero, que contiene material extraído de las leyendas griegas, desea mostrar que el ascenso de Roma estaba ordenado por la divinidad. Otros dos poetas, Catulo (aprox. 85-54 a. de C.) y Horacio (65-8 a. de C.), ilustran otra cara del talento romano. El primero fue producto de la alta sociedad del último periodo republicano. Entre sus aventuras está el romance con una dama casada de la nobleza lo que lo inspiró para escribir una prolífica y poderosa obra lírica y poética que describía el dolor causado por el desamor. Horacio, también poeta lírico, fue apadrinado por Augusto y siguió en influencia de Virgilio. Su mejor obra las Odas representan sus reacciones personales frente a cientos de situaciones a que se vio abocado durante su vida. Lucrecio (aprox. 95-55 a. de C.) demostró otro aspecto del talento poético romano[ la seriedad moral. Lucrecio se conmovió profundamente por los sucesos de la Guerra Civil. Su obra mas nombrada: Sobre la Naturaleza del Universo. Cicerón (106-43 a. de C.) fue el escritor en prosa más famoso de Roma. Aunque fue un activo abogado, magistrado y estadista, produjo una gran variedad de escritos de los que sus discursos constituyen una gran parte; así mismo hizo de la discusión un arte. Cicerón escribió dos ensayos importantes sobre la teoría política, La República y Las Leyes, en los que defendían las instituciones de la República Romana, pero exigía que se estableciera la figura de un primer ciudadano como guía de Estado. También escribió varios artículos y numerosas cartas describiendo la sociedad y la política romana del primer siglo a. de C. Las obras de los escritores griegos sobresalen por sus excelentes historias. Uno de los principales fue Polibio, que vivió en Roma desde 167-151 a. de C. Como refugiado. Bastante fascinado por los romanos escribió una magnifica crónica del ascenso de Roma hasta convertirse en una potencia mundial. Algunos romanos dejaron escritas sus memorias personales que alcanzaron el carácter de historias. Uno de los mejores ejemplos de esta época son los Comentarios a las Guerras de Galias de Julio César.

Durante la época en la cual las ideas y las formas artísticas de los griegos pesaron en el mundo romano, también se intentó imitar el espléndido arte dramático de los griegos. Los dramaturgos dramáticos más sobresalientes fueron Plauto (siglo tercero a. de C.) y Terencio (siglo segundo), quienes escribieron comedias; pero el drama no pudo arraigarse entre los romanos. Es más, sólo algunas veces un escritor de ficción dio gracia a la escena literaria. Estas brechas en el campo de los géneros literarios romanos sugiere que la creación de una literatura bastante imaginativa era ajena a los mismos romanos, quienes se sentían muy atados a la realidad, a la historia, a los problemas morales comunes y a la experiencia personal.

Arte

El talento artístico de los romanos maduró lentamente después del año 250 a. de C., con base originalmente en las formas, motivos y técnicas griegas, y alcanzó su apogeo durante los dos primeros siglos después de Cristo. Durante esa "Edad de Oro" el gobierno imperial impulsó con fuerza la creatividad artística, tal vez en parte por razones económicas y de propaganda, pero también porque los diferentes emperadores y miembros de la clase en Roma disfrutaban de la belleza y exquisitez . Este arte imperial nunca perdió la huella dejada por los griegos, aunque reflejó innovaciones que le otorgaron el arte romano una naturaleza característica.

Los logros artísticos más notables de Roma se dieron en arquitectura, en la cual se agregaron otra vez elementos griegos y avances técnicos propios. Los romanos inventaron el concreto, que proporcionó un material de construcción barato, durable y versátil; este material permitió que los romanos experimentaran con otras formas como el arco, la cúpula y otras variaciones de construcción abovedada superiores a las hechas anteriormente; así mismo permitió crear exteriores fantasiosos mediante el uso del mármol y ladrillo como revestimiento del concreto.

Como se puede deducir de lo anterior la mayoría de los avances y obras se presentaron durante la época del imperio, siendo la época de República menos significativa en cuanto a la arquitectura se refiere. Las obras más famosas de Imperio: El Panteón, el Foro Romano, El coliseo, las basílicas, los baños, palacios imperiales.

El Arco de Constantino El Panteón



El Coliseo

Un baño romano

Los escultores romanos hicieron menos innovaciones que los arquitectos. Los modelos griegos y helénicos fueron imitados constante y servilmente. La mejor escultura romana se dedicó al retratismo y a los trabajos en relieve que hacían referencia a sucesos históricos; estas dos formas artísticas fueron útiles especialmente para servir a los propósitos de benefactores que deseaban ser recordados como individuos o como servidores del estado. Tal vez el ejemplo mas notable del grabado romano es el obelisco erigido para celebrar el triunfo militar de Trajano en Dacia.

La reducida muestra de pintura romana que existe hoy y los mosaicos sugieren que se mantuvieron las influencias griegas y helénicas, y que estas artes desempeñaron un papel importante en la decoración de interiores, adquiriendo una sólida forma a través de planes arquitectónicos. Los pintores y sus benefactores se sentían atraídos especialmente por temas mitológicos y retratos naturalistas. Ejemplo de pinturas: "Dama Romana" y de mosaicos: "Escena Familiar de un Hogar Romano".


Filosofía y ciencia

Los intereses filosóficos del mundo romano continuaron las líneas establecidas durante el periodo helénico, centrándose básicamente en la aplicación de los principios filosóficos clásicos de los griegos a aspectos éticos relacionados con los individuos en la sociedad. Si bien muchos de los filósofos más importantes del mundo romano hablaban griego, los romanos cultos asimilaron sus ideas y buscaron utilizarlas en la formulación de respuestas que enfrentaba el mundo romano. El logro más significativo de estos pensadores romanos no radica en los avances de la reflexión filosófica, sino en la reformulación de la filosofía griega en el idioma romano y la trasmisión de esa sabiduría al latín como legado a la sociedad europea occidental posterior. Seis personalidades ejemplifican las principales corrientes del desarrollo filosófico durante el periodo del dominio romano, a saber: Cicerón, Lucrecio (de la República), Séneca, Epícteto, el emperador Marco Aurelio y Plotino (del Imperio).

Cicerón reveló una poderosa tendencia en el pensamiento filosófico que permitió la interrelación de los puntos de vistas de diferentes escuelas en una respuesta ecléctica a los asuntos filosóficos. No obstante, las escuelas helénicas seguían floreciendo. En su obra Acerca de la Naturaleza del Universo, el poeta Lucrecio utilizó su ingenio para alabar la idea del Epicuro sobre la búsqueda del placer y la paz mental en un universo materialista a través de la contemplación y el retiro del mundo.

El periodo romano no fue marcado por avances significativos en la ciencia. Los romanos se distinguieron en las ciencias prácticas: la ingeniería de estructuras monumentales; la construcción de caminos, puentes acueductos, y de eficaces técnicas agrícolas. Las habilidades técnicas desarrolladas por ingenieros, artesanos y granjeros conformaron una valiosa herencia probablemente tan importante para Occidente como lo fue la tradición literaria, artística y filosófica fomentada y transmitida por Roma.

El derecho

Uno de los hitos culturales más perdurables de Roma fueron su derecho, vital no sólo como la guía para una vida disciplinada durante la historia de Roma, sino también como el legado a las sociedades posteriores para el establecimiento de unas relaciones sociales efectivas. Ya para el año 499 a. de C., se habían expuesto en las Doce Tablas el principio de que los ciudadanos podían reclamar sus derechos y defenderlos ante los tribunales. Desde ese momento los derechos de los ciudadanos que figuraban colectivamente en el ius civile fueron examinados, sometidos a prueba y ampliados de acuerdo con el cambio de la época. Durante el periodo republicano los decretos de las asambleas enriquecieron la sustancia del derecho. Más importante aún, fue el hecho de que los magistrados encargados de aplicar el derecho, los preatores (pretores), pudieran expresar su interpretación de las leyes al comienzo de su periodo; esta práctica reanudó en la constante reinterpretación de la ley enmarcada por los principios fundamentales que debían administrar el ius civile. Durante ese mismo periodo las decisiones de los jueces que adelantaban procesos judiciales constituyeron un cuerpo siempre en aumento de antecedentes que tenían el peso de la ley. Estos jueces eran asesorados por juriscultos, especialistas cuyo estudio de la ley les permitió ejercer un papel importante en el diseño de los antecedentes que se aplicaban en los tribunales como leyes. La expansión romana les planteó a los funcionarios judiciales la resolución de casos en los que estaban involucrados individuos que no eran ciudadanos. El resultado fue el desarrollo de un derecho de gentes (ius gentium), que representó una mezcla de leyes para los asuntos de los súbditos, practicas romanas y las decisiones sensatas de los jueces. Con la institución del Imperio Romano el contenido del derecho se amplió con una gran cantidad de decretos emitidos por los emperadores con el fin de asegurar que el inmenso Imperio fuera gobernado de manera uniforme y equitativa.


La Armada Romana al Final de la República y Comienzos del imperio


Basado en las centurias, la armada romana cambiaba y se desarrollaba frecuentemente dependiendo de las condiciones de la provincia donde peleaban o acampaban.

Las legiones (legio): Las legiones eran la unidad básica de la armada romana en donde se llevaba a cabo la carrera militar; los legionarios fueron todos ciudadanos romanos y peleaban principalmente como soldados de infantería. La legión estaba formada a su ves por 10 cohortes y en la primera de éstas existían muchos hombres con otras profesiones como ingenieros, funcionarios de oficina y otras especialidades, hombres que usualmente no peleaban. El número de legiones variaba de pendiendo del tiempo. Cada legión tenía un nombre y un símbolo. Aunque el número de hombres que conformaban dicha unidad variaba la organización se mantenía igual, conteniendo dentro de ésta un señor centurión de la legión, el primipilus.

Las legiones se agrupaban para formar una centuria, unidad disciplinaria bajo el mando de un centurión. A la ves estas centurias se agrupaban en grupos de seis para formar la unidad básica de lucha (480 hombres más 6 centuriones).

El Campamento: (castra) Estos fueron siempre construidos con amplias paredes que rodeaban el campo en forma cuadrada y con cuatro en tradas que unían solo dos calles que atravesaban dicho campo. Los campos temporales también estaban construidos bajo la misma idea básica.


Campamento militar romano



Los estandartes: (símbolo) Fueron señales materiales visuales de pelea de la armada romana. Formados por altos
tubos adornados con platos o insignias, incluyendo muchos tipos de animales. Estos artículos ayudaban a la unidad e identificación de los guerreros con su grupo. Ellos también usaron una serie de rituales religiosos diseñados para promover la unidad. El estandarte más famoso fue el legionario águila hecho de un precioso metal, usualmente plata, y símbolo de poder de Roma y el honor de la legión.


Oficiales:

General: Cada campaña militar fue asignada a un general, aunque no hubo un comandante el jefe hasta tiempos del imperio pues el número de campañas podía ser conducido simultáneamente en diferentes áreas geográficas. Los Generales fueron siempre aristócratas de la clase senatorial, usualmente cónsules o ex-consules. En el Imperio solo el emperador era el comandante el jefe aunque frecuentemente debía delegar esta función a generales de confianza. Generales y oficiales generalmente se vestían al estilo griego, encima llevaban una túnica militar - un plato en el pecho hecho de cuero que imitaba la musculatura del pecho y una franja bordeando dicho plato, también de cuero ubicada por encima de otros adornos y de los hombros. El aspecto que visualmente distinguía a los generales de los otros oficiales fue su capa púrpura, esta capa llamada lacerna fue caracterizada por un gran broche sobre el hombro.

Legados y Tribunos Militares: Los generales comandaban muchas legiones pero cada legión tenía su propio comandante (al menos después de Augusto) llamado legado (legatus) que también poseía rango senatorial. Bajo su mando estaban seis tribunos militares (tribunis militares) quienes llevaban a cabo la administración de la legión. Por lo general estos últimos no tenían mucha experiencia militar y utilizaban este cargo para elevar su clase social.

Centuriones: Fueron soldados profesionales encargados de mantener la disciplina en sus unidades (la centuria) y vigilar la pelea en el campo de batalla. No tenía rangos senatoriales ni ecuestres. Su vestimenta era igual al de los otros oficiales con excepción de su casco, que estaba atravesado por una cresta y su lanza utilizada principalmente para establecer el orden en la centuria. Centuriones famosos: Trombstone, Optío y Lesserarius.
Centurión romano

Tropas en Roma: La guardia Pretoriana. Desde los tiempos de Sila, las legiones romanas no se establecían en Roma o Italia, pero luego con la creación del imperio sirvieron para proteger permanentemente al emperador. Con el Imperio se estableció también otro tipo de organizaciones militares como las Cortes Urbanas, los Vigiles,

Vestimentas Romanas

Ciudadano, enfermera, magistrado, emperador, general, trabajador y esclavo

Mucha de la ropa romana fue diseñada para revelar el estatus social de quien la portara, particularmente para hombres libres. En el dibujo anterior se puede deducir que el primer hombre a la izquierda es un ciudadano romano, pues lleva colocada una toga; pero no es un ecuestre o senador porque no tiene rayas sobre su túnica. Se sabía si una mujer era casada si llevaba una estola. Zapatos coloreados con túnicas de rayas anchas identificaban a los señores más cercanos al senador, mientras que los bordes sobre las togas indica que al menos tiene el oficio de curule. El laurel en la cabeza y su especial toga indican que el siguiente hombre es el emperador, mientras que el uniforme (descrito en la parte anterior) señala la presencia de un general . Los dos últimos hombres en realidad no poseen una diferenciación marcada entre sí. Estos forman parte de las dos clases sociales más bajas de la Roma antigua, (personas libres y esclavos) y se identifican por sus cortas túnicas.

Típicamente la ropa era hecha de lana. En la República naciente, la mujer colocaba la lana dentro de una rosca y tejía la ropa en el hogar, y sin duda muchas mujeres continuaron esta práctica durante toda la historia de Roma. En los últimos tiempos de la República, mujeres de las clases sociales altas no tejían sus vestimentas. Tenían personal que se ocupaba de este trabajo o las compraban, pues para este tiempo comenzaba a surgir el comercio entre las zonas adyacentes y Roma. Podían comprar ropa de lana, lino algodón o seda. Muchos comerciantes empezaban a descubrir lo relacionado a lo textil, desarrollaron el tejido y operaciones tales como el teñido (las fibras fueron usualmente teñidas antes de comenzar a ser tejidas de la rosca) y la limpieza. Las prendas fueron limpiadas por fullones utilizando compuestos químicos tales como el sulfuro y la orina humana.

Prendas intimas: No existen muchos detalles sobre este punto, pero hay evidencias de que tanto hombres como mujeres vestían un envoltorio simple, el sublígar o subligaculum, al menos algunas veces (hombres al trabajar; pero hombres de clases sociales superiores pueden haberlas usado solo al hacer ejercicio). Las mujeres muchas veces también vistieron una prenda de cuero que sostenía el busto, el Strophium o mamillare). Ambas prendas pueden ser vistas en la figura adyacente a este párrafo que expone una mujer bastante atlética

Prendas Masculinas
La túnica

La túnica básica, la túnica ecuestre y la túnica senatorial


La Toga


Prendas femeninas


Mujeres de la alta clase romana no tenían una vestimenta exclusiva que revelara su estatus, este se deducía de las ropas de su esposo, de hecho la estola solo significaba el estado civil de la mujer (si estaba casada o no). Sumado a lo anterior excepto por pequeñas variaciones de color o fabricación los estilos en las ropas femeninas no cambiaron durante la historia de roma, por lo que se enfatizaron a lograr elaborados peinados y lucir llamativas prendas para distinguirse de las otras mujeres. Similar a la vestimenta de los hombres, la base del vestuario femenino fue la túnica, aunque las túnicas de las mujeres eran mucho más largas y usualmente llagaban hasta el piso. Aquí se observan los dos estilos básicos de túnicas, inspiradas en las túnicas griegas, para las mujeres:


Los peplos El chiton

La Estola

Luego de casarse la mujer vestía una estola, una
túnica larga con mangas, frecuentemente, no siempre,
sujetada al hombro por tiras cortas que nacían del
tope de otra túnica. Probablemente esta pieza era
hecha de lana. La estola fue una manera de dar
respetabilidad a la mujer y de representar su apego a
las tradiciones establecidas. Como se observa en el
dibujo una mujer respetable también llevaban una
capa grande, llamada Palla, sobre su túnica y su
estola, esta prenda también podía rodear la cabeza



Peinados femeninos romanos


.
Mujer romana mostrando sus joyas


Conclusión


Las condiciones favorables del clima, suelos aptos para la agricultura y la minería, la madera y otros, propiciaron el nacimiento de Roma como fuerza dominante del Mediterráneo. Luego la imposición etrusca logró llevar al colmo la paciencia de dicho pueblo, por lo que fueron expulsados del territorio. Esto desembocó en la creación de la República Romana y luego su expansión. Ahora, ¿Por qué la expansión de Roma fue tan exitosa? Sin duda una organización militar superior, el delicado tratamiento que los romanos tenían para con sus conquistados y la habilidad de Roma para ajustar sus políticas internas y su estructura social de manera de promover la alianza y libertad de los ciudadanos, creó las bases para la expansión romana. Sin embargo, la República decae principalmente porque un territorio tan grande tiene muchas fronteras que defender, una variada población que controlar y problemas para gobernar a los conquistados. Sumado a lo anterior, los romanos descuidaron a los aliados militares y poseían una economía frágil basada fundamentalmente en la economía de los pueblos conquistados, esto trajo como consecuencia el empobrecimiento de muchos granjeros y con ellos numerosos problemas a nivel social. Paralelamente a los acontecimientos políticos, económicos y sociales; Roma sufría cambios en su cultura a causa del contacto con otras regiones. Grecia fue la principal influencia en todos los aspectos de la vida de los romanos. En el periodo estudiado la cultura no floreció enormemente, pues fue un periodo más bien de transición y aprendizaje. Recordemos que los romanos eran gentes muy sencilla antes de la instauración de la República, y al final de dicho periodo, principalmente la literatura, sufrió los cambios originados por las influencias griegas y helénicas. Sin embargo, la cultura romana llegó a desarrollarse tanto que penetró hasta en las culturas Europeas de las épocas futuras.

Bibliografía

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6) http: //www.wsu.edu:8080.com/

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