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Italia en la Edad media

por Gustavo Sollum, USB, Ingeniería mecánica

 

Indice

1. VISÓN GENERAL DE LA EUROPA MEDIEVAL
- EL DESARROLLO, SOCIAL, POLITICO , ECONOMICO, CULTURAL Y MILITAR DE LA ITALIA MEDIEVAL
- LA RIVALIDAD POLITICA ENTRE EL PODER PAPAL Y EL PODER MONARQUICO EN LA EDAD MEDIA

2. ITALIA Y SU BÚSQUEDA DEL LIDERAZGO COMERCIAL
- ANTES DEL AÑO MIL LAS DISPUTAS POLITICAS NO IMPIDE EL COMERCIO
- LA EXPANSION DEL COMERCIO
- EL AREA MEDITERRÁNEA
- LAS REGIONES DEL NORTE
- LA EDAD DEL APOGEO COMERCIAL
- LA CIRCULACIÓN DE LAS MERCANCIAS
- LOS CENTROS PRINCIPALES DE CAMBIO
- LOS CAMBIOS EN LA ACTIVIDAD MERCANTIL
- LOS INSTRUMENTOS TECNICOS
- LOS LIMITES DE LA COMUNA EN ITALIA


3. ORGANIZACIÓN POLÍTICO- SOCIAL ITALIANA EN LA EDAD MEDIA
- LOS GOBIERNOS COMUNALES EN ITALIA
- LAS AUTONOMIAS CIUDADANAS EN EUROPA
- LA CIUDAD EN EL ALTO MEDIEVO
- LA URBANIZACION
- LAS CARACTERÍSTICAS DE LA CIUDAD
- LA CONCIENCIA CIUDADANA
- LA ESTRUCTURA URBANA


4. LOS ARTESANOS
- EL ARTESANADO CLÁSICO
- DIFUSIÓN DE LA INDUSTRIA
- LOS GREMIOS

5. DESARROLLO POLÍTICO SOCIAL ITALIANA
- LA AMENAZA DE FEDERICO BARBARROJA
- DE LOS CONSULES AL ALCALDE
- EL ALCALDE Y SUS DEBERES
- FEDERICO II
- DIVISIONES EN LAS CIUDADES ITALIANAS
- DESARROLLO DEL GOBIERNO COMUNAL
- DISTRIBUCIÓN GEOGRAFICA DEL FENÓMENO SEÑORIAL
- LA SEÑORIA

6. EL CAMPO Y LOS AGRICULTORES
- LA PROPIEDAD DE LA TIERRA
- PROPIETARIOS Y CAMPESINOS
7 ORGANIZACIÓN MILITAR
- EL ENCASTILLAMIENTO
- EL SEÑORIO TERRITORIAL
- NOBLEZA Y CABALLERIA
- VASALLAJE, FEUDO Y BENEFICIOS
- LAS GUERRAS DE LA EDAD MEDIA
- LOS CABALLEROS

8. EL MOMENTO DE LOS PROGRESOS
- LAS INNOVACIONES TECNICAS
- LOS CULTIVOS MAS DIFUNDIDOS Y SU RENDIMIENTO

9. TENSIONES SOCIALES
- LAS HAZAÑAS DE LOS SEÑORES.
- VIVIR COMO CAMPESINOS
- EL NACIMIENTO DE LA HACIENDA
- UNA SOCIEDAD CADA VEZ MAS DIFERENCIADA
- LA EDAD DE LA REFORMA
- GREGORIO VII Y EL ENFRENTAMIENTO CON EL IMPERIO
- LA IGLESIA DE INOCENCIO III
- EL PODER DE BONIFACIO VIII
- LOS PAPAS DE AVIÑON

10. LAS IMPLICACIONES DE LAS CRUZADAS
- INCUMPLIMIENTO DE LOS OBJETIVOS POLÍTICOS DE LOS EUROPEOS
- DEBILITAMIENTO DEL PODER PAPAL FRENTE AL PODER MONÁRQUICO EN EUROPA
- ESTABLECIMIENTO DE LAZOS ECONOMICOS, COMERCIALES Y CULTURALES TRANSMEDITERRANEOS ENTRE EUROPA Y EL MEDIO ORIENTE MULTI-RELIGIOSO. FLORECEN LAS CIUDADES COSTERAS
- REFORZAMIENTO DE LOS SENTIMIENTOS NACIONALISTAS REGIONALES EN EUROPA. EL FIN DE LA EUROPA MEDIEVAL UNIDA
- UNIFICACIÓN DEL ISLAM
- CAIDA DEL IMPERIO BIZANTINO
- ANEXOS-
- BIBLIOGRAFÍA

 

El presente trabajo será con la finalidad de entender y conocer un poco del desarrollo político social y militar de Italia en la edad media. Analizando la influencia como potencia desde los inicios de la edad media, tanto religiosa como militar, capaz de establecer ocho expediciones armadas promovidas por la iglesia católica hacia Tierra Santa, como lo son las cruzadas.
En esta lucha se puso de manifiesto el interés de Italia por el oriente, como forma de vida y las relaciones comerciales.
Este es un tema de gran relevancia en la historia pues nos enseña como después de casi 1000 años de tener una Europa dominada por el poder Papal con sede en Italia, este poder se fue debilitando hasta tal punto que las decisiones de los países llegaron a ser exclusivos del rey de esas tierras, lo que origino enfrentamientos y guerras entre los países europeos y las comunas italianas. Las guerras aumentaron el poder de las monarquías y la importancia política de las ciudades, y por otro, disminuyeron el poderío de los nobles, con lo cual contribuyeron a la ruina del feudalismo.
El poder de la monarquía se acrecentó porque mucho reyes adquirieron, por compra o por herencia, muchos feudos de los señores que iban a las cruzadas; y al mismo tiempo aumentaban en importancia las ciudades, porque al prestar dinero a los nobles para los gastos de sus expediciones, lo hacían a cambio de privilegios.
Otro punto de importancia son los procesos que tuvieron lugar en los campos italianos entre los siglos XIII y XIV que aceleraron la dinámica de la sociedad rural, limitando el poder de los señores y volviendo a poner en circulación a hombres y tierras, donde se muestra de forma clara que una mayor libertad jurídica de la propiedad y de los campesinos, iba siempre acompañada de una diferenciación social cada vez más fuerte y de una creciente proletarización campesina
Todos estos procesos son de gran importancia en la historia por lo que es de sumo interés ya que Italia fue la gran potencia civilizada y civilizadora a lo largo de los siglos que marcó pauta en las paginas de la historia.

1. VISÓN GENERAL DE LA EUROPA MEDIEVAL .

EL DESARROLLO, SOCIAL, POLITICO , ECONOMICO, CULTURAL Y MILITAR DE LA ITALIA MEDIEVAL.

En aquella época el hombre era la medida de todas las cosas ya que la máquina no existía sino en su estadio mas rudimentario. La gran fuerza motriz era el caballo o más generalmente el animal de carga. Todo desde la fortaleza más gigantesca hasta los tejidos más finos, era la creación viva de la mano del hombre. El hombre estaba mucho más cerca de la materia de lo que podamos estarlo hoy. La materia bruta y la herramienta tenían una presencia y un valor muy grandes. Este contacto directo con la materia, cuyas leyes sólo conocía de manera muy empírica, volvía al hombre más supersticioso de lo que hoy es ; pero al mismo tiempo más hábil y emprendedor.
La Europa occidental estaba relativamente poco poblada, pero ella era aún demasiado con relación a la extensión de tierras cultivables ; los bosques cubrían más de la mitad del terreno ; y la roturación y la caza eran tareas de primera necesidad, puesto que lobos, jabalís y ciervos suponían una amenaza para campos rebaños y hombres.
Los campos, labrados con arado y sin abonos y dejados en barbecho cada dos o tres años alternativamente, producían la mitad de lo de hoy y no rendían lo suficiente para alimentar a la población ; el campesino casi siempre siervo, tenía que dejar la mitad de su cosecha para su amo, y con el resto no llegaba nunca a terminar el año ; y el aumento de la población era más rápido que el de las tierras cultivables.
Los ricos - nobles siempre- vivían en castillos de piedra, y la riqueza se medía por el espesor de los muros y la solidez de las fortificaciones exteriores, los campesinos hacían sus chozas de adobe que generalmente se incendiaban, ellos no tenían mucha cosa que perder , pero si se le incendiaban el grano ello significaba hambre , para evitarse esto las reservas de granos de un pueblo solían enterrarse.
El hombre dependían de la tierra mucho más entonces que hoy, y la tierra se resistía pero entonces se le sometía más. Los sistemas de abono y riego eran rudimentarios, y por tanto las cosechas resultaban pobres y el ganado atacado por epidemias constantes y necesario en mayor cantidad, resultaba muy difícil de alimentar.
El nivel de vida de los príncipes occidentales hubiese parecido pobre y rústico a los nobles bizantinos, egipcios o persas, y los señores orientales, aparte de alguna que otra embajada, no sentían ningún interés por visitar aquellas regiones atrasadas y aquellos pueblos cuyos nombres y hasta veces cuya existencia ignoraban. Los occidentales, en cambio, lejos de ignorar la existencia de oriente, se forjaban de aquellos países donde provenían la seda, las especias, los tapices y las joyas, en que la admiración se mezclaba con la envidia. El Occidente había forjado ya en el siglo XI su propia estructura social tenía un pasado rico en costumbres y en tradiciones y una civilización propia, bastante coherente en su diversidad. La cristiandad occidental, en apariencia anárquica, formaba ya un todo consciente de su profunda unidad interior.
La sociedad medieval - y sobretodo la sociedad anterior a las cruzadas- se dividían en castas muy bien delimitadas, cada una con su vida propia. La burguesía vivía en las
ciudades, poco organizadas, se decía que "no hay señor sin tierra, ni tierra sin señor". El feudalismo que era en sus orígenes un sistema de contratos recíprocos entre un soberano por un lado y por el otro un súbdito al que se le confiaba el cuidado de una cierta porción de tierra, se convirtió en el siglo X en un sistema casi por completo basado en el derecho hereditario, es decir, el feudo que el soberano dejaba en manos del vasallo era de echo propiedad de la familia de este último. Cuando se trataba de una tierra extensa o de toda una provincia, este feudo se dividía en otros feudos cuidados por vasallos del vasallo y también hereditarios, de modo que el barón, dueño nominal de todas las tierras de sus vasallos, de los vasallos de sus vasallos, etc., sólo podía disfrutar de echo de los bienes que constituían su herencia personal, y a menudo tenía vasallos más ricos y poderosos que él.
Cuando el príncipe o al gran barón ya no les quedaba más feudos que repartir so pena de encontrarse un día sin tierras, su autoridad pasaba a ser algo simbólico y dependiente de la voluntad de sus primeros vasallos, quienes a su vez no siempre tenían los medios necesarios para hacerse obedecer de los suyos propios. Y el poder efectivo se hallaba tan bien repartido que se ha podido tratar el sistema feudal de anarquía organizada más que de orden social.
La idea de "caballería" no coincidía con la de la nobleza, ni con la del oficio de las armas ; correspondía más bien con nuestro concepto del grado de oficial, con la diferencia que el titulo se la aplicaba tanto al general como al lugarteniente. Era a la vez un titulo, un grado, una virtud, y calificar a un hombre un "buen caballero" era hacerle objeto del mayor de los elogios. En el siglo XI la noción de caballería no implicaba otros valores morales fuera del valor militar, aunque el caballero se viera obligado a no infringir de manera demasiado brutal las normas de la moral corriente. Pero tales exigencias no eran válidas solo para los caballeros, sino que regían para todo el mundo, pese a todo, eran los caballeros los que se apartaban de ella con mayor facilidad

LA RIVALIDAD POLITICA ENTRE EL PODER PAPAL Y EL PODER MONARQUICO EN LA EDAD MEDIA

El conflicto papado-imperio aunque a partir de 962 los emperadores medievales eran alemanes, la mayor parte de sus ingresos provenían de Italia. Puesto que los papas trataban de imponer de hacia siglos su propio estado en el centro de Italia, tensó las relaciones entre el papado y el imperio.
La nobleza era devota pero poseían unos valores propios que eran en cierto sentido independientes de la religión, pero aun singularmente poderosos. La sociedad feudal nacida de la invasiones germánicas de los siglos IV y V y mantenida a partir del siglo IX gracias a las constantes oleadas de los pueblos escandinavos, heredó algo del antiguo paganismo germánico, pues había elementos en esta religión que podían facilitar la adhesión del cristianismo. La Iglesia como es lógico no intento explotar con tales similitudes al contrario la condenó para evitar todo sincretismo. La antigua religión pagana era una religión de casta, y no era sino un fuerte orgullo lo que impulsaba a los nobles vikingos la protección especial del dios de la guerra y esperar el paraíso reservado a lo valerosos. Dicho orgullo, en el alma del cristiano feudal , pervivió en estado latente a través de los siglos. Una clase dominante no renuncia con facilidad a tan seguros privilegios. La rivalidad política entre los nobles y el papado estaba en la ocupación de las tierras y los impuestos que estas pagaban como en el sistema feudal reconocían las obligaciones del vasallo para con su
dueño, el hecho de que la iglesia tenia poder territorial cada vez mayor, pues se hacia cada vez mas grande con la aparición de las ordenes monásticas; Cistercenses en 1098 ; Premonstranenses en 1120 ; Orden mendicante en 1140-50 ; Dominicos en 1216 ; Franciscanos en 1220 ; de Monorio en 1223. Además este era la que proporcionaba la educación que recibía el pueblo gozaba de gran poder, puesto que "regían sobre las almas de los humanos" y el pueblo "ignorante ante las cuestiones de dios" tenia que obedecer las ordenes del clérigo (que representaba la voluntad de Dios), esto era una amenaza evidente a los señores feudales que vieron su poder subordinado al papal, mientras que la iglesia sostenía cada vez más una lucha por su independencia moral y material del Sacro Imperio Romano Germánico, y que los papas se veían expulsados de Roma y sustituidos por antipapas a gusto y devoción del emperador.

Aunque despojados del siglo VII de sus posesiones de Africa y Asia (ver mapa 1) de las que sólo conservaba el Asia menor, el imperio Romano de Bizancio, la gran potencia civilizada y civilizadora de toda la cristiandad, dominaba el mediterráneo oriental y sometía a las influencias propias y de la religión griega y ortodoxa a los pueblos de los Balcanes y a los invasores nómadas que iban a establecerse a aquellas provincias y a los pueblos eslavos de la gran llanura del este. El Cristianismo Latino ganaba cada vez más terreno hacia el norte y el oeste hasta convertir a los pueblos escandinavos y tras haber convertido (desde los primeros siglos) a Inglaterra e Irlanda. La cristiandad griega y latina que hasta 1054 había formado una iglesia única , representaban ambas sin embargo la ortodoxia cristiana tal como lo había definido el concilio de Nicea, pero sin embargo era considerable el número de cristianos heréticos, sobre todo en oriente y en especial a los países sometidos al Islam. Las dos grandes iglesias -Roma y Constantinopla- estaban separadas en apariencia por disputas de orden jerárquico y administrativo, cuando en realidad las divergencias políticas y la diferente lengua litúrgica las convertían ya de por si en dos iglesias rivales.
La de Bizancio las más rica , la más civilizada y la más tradicionalista parecía ser también la más fuerte de ambas, pero la debilitaban al mismo tiempo su clara dependencia del poder secular y las constantes luchas que sostenían contra las herejías, las cuales eran en oriente tan antiguas como la iglesia misma. En cambio, la de occidente había triunfado desde el siglo VIII sobre el arrianismo, eliminaba progresivamente el paganismo germánico , conocía pocas herejías nuevas y aparentaba gozar de una buena independencia merced a la sumisión que guiaba el único pontífice de Roma.

Las dos iglesias no se enfrentaban aun de manera consciente, y ambas seguían el juego propio de la política de los príncipes. La iglesia católica tenia la ventaja de no depender de ningún soberano "ungido del señor" y de poder maniobrar apoyándose ora en uno, ora en otro de lo poderes laicos, con lo cual no hacia sino acrecentar su independencia moral, si bien precaria al principio, luego cada vez mas efectiva.
El emperador bizantino Miguel Parapinacio pidió auxilio prometiendo la reconciliación con la Europa latina, y Gregorio VII le apoyo e invito a los cristianos a reunirse bajo el estandarte de San Pedro para el 1074, pero aunque 50.000 guerreros estuvieron pronto a ello, otros asuntos impidieron la empresa. Víctor III continuó la idea los italianos se levantaron para convatir en Africa a los sorracenos.
La situación militar del imperio Bizantino se degradaba cada vez más y el avance ininterrumpido de los turcos hacia Constantinopla Obliga a Alejo Comneno en el 1089 pedir la intervención de Urbano II.
Alejo Comnemo estaba sin duda a mostrarse complaciente (y en realidad hay que reconocer que los prelados de la iglesia griega eran muchos más intransigentes que el). Comprendía que el Papa era un buen aliado, justo lo que le hacía falta. Hacía quince años que ocupaba el trono imperial cuAndo tuvo lugar el allanamiento de la primera cruzada. A fuerza de habilidades y diplomacia y de arriesgadas medidas financieras y a través de incesantes guerras, este hábil monarca había conseguido salvar el imperio romano de la catástrofe, tras diez años de luchas civiles (ver anexo II). Y ahora Bizancio, que hacia cien años iba camino a una lenta descomposición interior, y a quien los turcos y normandos acababan de arrebatar una gran parte de sus dominios (ver mapa 2), tenia que hacer frente a las dificultades cuya importancia estaba fuera del alcance de la mente del Papa, por mejor informado que este fuera.
En realidad , pensando ayudar al emperador y merecer así su gratitud el Papa no vió que este favor podía producirle a Alejo Comneno un efecto del todo equivoco. No solamente el basileus recibía diez veces más de lo que había solicitado, lo que resulta ya molesto, sino que es más, recibía exactamente lo contrario de lo que quería; pretendía refuerzos para su propio ejercito y se veía llegar un ejercito independiente y nada dispuesto a ponerse bajo su servicio (ver anexo III).
Luego, había por lo menos un punto en que Urbano II se había equivocado: la cruzada que predicaba, lejos de servir al acercamiento de las dos iglesias, no podía sino ser ocasión de innumerables conflictos, tropiezos y vejaciones reciprocas. Este clima de desconfianza iba a establecerse a partir de los primeros contactos entre los cruzados y Bizancio. El Papa, realista pero demasiado generoso, había sobreestimado la generosidad de aquellos aliados a quienes imponía por la fuerza una cooperación, sin que unos ni otros se sintieran dispuestos a llevarla a cabo.
Alejo envió emisarios a hablar directamente con el Papa Urbano II, para pedirle su intercesión en el reclutamiento de los mercenarios. El papado ya se había mostrado capaz de intervenir en asuntos militares cuando promulgó la llamada "Tregua de Dios" mediante la cual se prohibía el combate desde el miércoles al atardecer hasta el lunes al amanecer, lo cual disminuyó notablemente las contiendas entre los pendencieros nobles. Ahora era otra oportunidad de demostrar el poder del Papa y de Italia (como estados del Papa) sobre la voluntad de Europa.
En 1095, Urbano convocó un concilio en la ciudad de Piacenza. Allí expuso la propuesta del emperador, pero el conflicto de los obispos asistentes al concilio, incluido el Papa, con el Sacro Emperador Romano Germánico, Enrique IV (quien estaba apoyando a un anti-Papa), primaron sobre el estudio de la petición de Constantinopla. Alejo tendría que esperar...
Clermont será el nuevo lugar que escoja Urbano para hacer calar su propuesta de reclutar un ejército que enfrente al enemigo musulmán. El Papa ha dejado filtrar rumores sobre su discurso de clausura en este nuevo concilio, discurso en el cual supuestamente habrán alusiones a la Tierra Santa y a Jerusalén. La fecha, 27 de noviembre de 1095.
En efecto, Urbano había sondeado los ánimos de las gentes de Europa y conocía que ardían de ira por las atrocidades que los turcos cometían en Jerusalén. Entonces decidió usar ese sentimiento para dos cosas: una, lograr enviarle un ejército a Alejo que le colaborara, y dos, pondría a los nobles una tarea común que les hiciera olvidar de momento sus enfrentamientos.
El último día del concilio, se concentró una multitud gigantesca, tal que el discurso no pudo hacerse dentro de la iglesia, sino que se adecuó un lugar afuera de las murallas de la ciudad. Allí Urbano utilizó todas sus habilidades como gran orador que era, y relató el padecimiento de Jerusalén bajo el puño turco, cómo sus habitantes cristianos gemían pidiendo ser rescatados, y cómo el, como cabeza visible de la Iglesia, tenía la sagrada labor de convocar a los más valerosos y piadosos guerreros para que hicieran el voto de ir en peregrinaje hasta el Santo Sepulcro, sobreponiéndose a cualquier obstáculo que los infieles pongan en su camino, y liberando en el proceso a la santa ciudad. Después de esta intervención, la multitud prorrumpió en gritos delirantes, exclamando"Deus vult!" ("Dios lo quiere"). Inmediatamente, Adhemar de la Puy, obispo del lugar, se inclinó ante el Papa y le solicitó lo reconociera como su primer voluntario. Entonces, Urbano tomó una cruz de tela roja y se la dio para que la cosiera en sus vestimentas como símbolo de su misión (ver anexo I).
Inmediatamente, el resto de las personas corrió por trozos de tela roja hasta agotar las reservas que de éstas habían en el pueblo. Y luego empezó a ocurrir lo mismo en el resto de Francia, y luego en el resto de Europa.
El imperio bizantino formaba una poderosa esfera económica por su proximidad al Mediterráneo, comerciaba con elementos muy preciados como lo eran , el algodón, marfil, especies, cereales, mercurio, hierro, plata, azúcar, entre otros. Este echo hacia que para los ojos del Papa y de los estados Italianos la unión del imperio Bizantino y el sacro imperio romano germánico constituía la formación de una gran potencia económica extendiendo las rutas comerciales de los dos imperios en casi todo el mundo conocido para la época. ..(ver mapa 3)

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